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Alhambra de Granada. Geometría fractal.

ejemplo de geometría fractal en yesería de la Alhambra

La civilización hispanomusulmana integró perfectamente, en su concepción de la vida, tres dominios fundamentales como son la ciencia, la filosofía y el arte. Portadores y continuadores de la ciencia helenística, supieron conjugarla con su visión de la creación basada en el corán, cuya creencia era extrapolada a todos los ámbitos de la vida, siendo el centro neurálgico desde el que se organiza toda la concepción islámica, basada fundamentalmente en que en la aparente multiplicidad de lo creado late la realidad única del creador.

Los constructores de la Alhambra si no tenían el conocimiento certero de la geometría fractal, podríamos decir que lo intuían o que estaba presente en sus conocimientos sin estar desarrollada y estudiada tal y como hoy la conocemos. Así, veremos preceptos fundamentales en la filosofía y religión del corán, como son la relación de las partes con el todo, la presencia de lo idéntico en lo diverso, la relación microcosmos-macrocosmos, etc. En general, su visión abstracta de lo natural adquirida a través de las matemáticas, la geometría, son conceptos que participan activamente en las pautas de la actual geometría fractal.

Al estudiar la morfología del arte y sobre todo la decoración en el arte musulmán, encontramos una geometría de líneas curvas (tauriq) con la que se expresa el mundo de la creación, la exuberante naturaleza, así como de una geometría de líneas rectas (tastir). Existe otro concepto importante que es el alif que alude a la línea recta e infinita que es Allah mismo, la voluntad creadora, la unidad en la multiplicidad, el infinito en el uno.

ejemplo de geometría fractal en alicatados de la Alhambra

Vemos de este modo, que el universo de las formas puras es el reflejo visual y conceptual en este mundo, de los atributos y cualidades universales reflejadas en la creación. Si observamos algunos ejemplos de tastir comprobamos que su construcción se desarrolla de afuera hacia dentro buscando un centro inalcanzable, puesto que toda línea material tiene grosor y el punto no tiene dimensión alguna. En esta afirmación y explicación tan gráfica del tastir podemos observar que en ella subyace el concepto de dimensión quebrada característica de los fractales.

Se podría decir que esa línea con grosor del tastir, estaría entre la dimensión uno y dos, longitud y superficie. El artista explicita el grosor de la línea, para enfatizar el hecho de que se trata ya de una geometría materializada, devuelta por el intelecto al mundo sensible. Por ello, puede contener color, limitar zonas de color o inducir a otras percepciones. Se trata de una forma repetida hasta el infinito, sin asomo de cese, de anécdota, de articulación diferente a ella misma, como si fuese una letanía visual que alcanzara su identidad en la repetición.

Podríamos decir también que el tastir es un objeto de dimensión topológica quebrada que se repite hasta el infinito. Podríamos entonces concluir que, tras la sensual y profusa decoración de la Alhambra, se muestra subyacente una estructura ordenada, una ley escondida tras lo aparente. Esta intuición o deseo de encontrar orden en el caos quizás fuese el impulso decisivo para llegar a la geometría fractal.

ejemplo geométrico en alicatado del Salón de Embajadores

Si analizamos la ornamentación de la Alhambra, concretamente uno de los alicatados que decoran las paredes del Salón de Embajadores, en el interior del Palacio de Comares, encontramos ciertas construcciones geométricas u objetos matemáticos llamados rosáceas, cuya característica principal es que poseen un grupo de simetría donde uno de los puntos permanece fijo. Si estudiamos su forma de construcción geométrica, observamos que resultan rectángulos de proporción áurea.

Si tenemos en cuenta que la construcción de la proporción áurea consiste básicamente en dividir un segmento en dos partes, de manera que la parte menor se relacione con la mayor, del mismo modo que la mayor se relaciona con el segmento completo y que esto se puede repetir indefinidamente, podemos ver que responde a las características de los fractales.

Lacerías. La construcción de las lacerías se desarrolla mediante una línea de grosor, o lazo, que a través de un profuso recorrido, tiende a cubrir toda una superficie o paño, de tal modo que en esta línea con grosor estaría presente el concepto de dimensión quebrada, concretamente entre la dimensión 1 y 2, entre la línea y la recta, una forma repetida hasta el infinito. Este tratamiento de la superficie, podemos compararlo con la curva de Giuseppe Peano (1858-1932), advirtiendo que la lacería hispano-musulmana podría tratarse de una variante de la primera.

ejemplo de simetría en lacerías de la Alhambra de Granada

Según la explicación de Pla (1994), "existe una línea que llena el cuadrado. Es decir, existe una curva que no se rompe -de trazo continuo- que pasa por todos y cada uno de los puntos del cuadrado". En este caso, la línea de la lacería, tal y como se dispone en su recorrido por los alicatados, si observamos las intersecciones de unas con otras, están dispuestas de modo que aparentemente no son continuas, se cortan en los bordes en determinados momentos, sin embargo, su construcción, es la misma que la de Giuseppe Peano, siguiendo la teoría de conjuntos, y llenando el cuadrado.

Mocárabes. Esta superficie porosa, que se repliega sobre sí misma, dando lugar a numerosísimas concavidades y convexidades, daría lugar a pensar en cierta tridimensionalidad de estas complejas superficies (teniendo en cuenta, claro está, sólo la superficie que se descubre a los ojos del espectador, y no como ensamblado de piezas volumétricas). A este respecto, podríamos relacionarlos con los fractales de la pirámide de Sierpinsky y los polvos de Cantor.

Pues bien, en las cúpulas de mocárabes podríamos decir que destaca la idea de volumen unitario que se divide en un número virtualmente ilimitado de fragmentos. Esta fragmentación del espacio presenta analogías con las teorías atomistas profesadas por la mayoría de los filósofos y teólogos del islam. El universo para ellos, así como la materia, el tiempo y el espacio es un ensamblado de átomos sometido en cada objeto y en cada momento a la voluntad divina de Allah.

    
geometría fractal en la cúpula de la Sala de las Dos Hermanas

Así, podemos percibir esta fragmentación de volúmenes en las cúpulas de la Sala de las Dos Hermanas, en el Palacio de los Leones, y en la del Salón de Embajadores, en el Palacio de Comares, (aunque en esta última no sean los mocárabes los elementos ensamblados), como la manifestación arquitectónica de una concepción del universo. Los trazados de ambas cúpulas muestran la rigurosa estructura que rige esta imagen del mundo, del mismo modo que las leyes de la astronomía rigen el aparente caos del movimiento de los cuerpos celestes.

Alhambra de Granada. Palacio de Comares. La atmósfera.

arcos de acceso al Patio de los Arrayanes

Al entrar en el Palacio de Comares, en el interior del conjunto monumental de la Alhambra, uno se da cuenta de que algo está sucediendo. No es una sensación realmente tangible o explicable, pero se siente algo parecido a un peso interior. El aire, el ruido, la proporción, todo el palacio da pistas de que en su concepción hay algo más allá de lo visible. El arquitecto Peter Zumthor popularizó esta sensación primaria llamándola "atmósfera" y explicó su significado.

"La atmósfera habla a una sensibilidad emocional, una percepción que funciona a una increíble velocidad y que los seres humanos tenemos para sobrevivir. No en todas las situaciones queremos recapacitar durante mucho tiempo sobre si aquello nos gusta o no, sobre si debemos o no salir corriendo de ahí. Hay algo dentro de nosotros que nos dice enseguida un montón de cosas; un entendimiento inmediato, un contacto inmediato, un rechazo inmediato".

En el Palacio de Comares pasa algo entre las líneas, algo que enraíza con lo biológico presente en lo inevitablemente humano y que, a su vez, es realmente complicado de definir porque no se cuantifica a través de los parámetros comunes que solemos utilizar por deformación del método científico para explicar el mundo, como las cantidades. Pero la complejidad que posee este palacio tiene un prólogo clarísimo en el acceso desde la fachada de Comares, siendo un espacio comúnmente conocido como el cuarto Dorado y que pertenece al Palacio del Mexuar. Un recodo con dos giros que es capaz de explicar y contener no sólo el palacio sino también su atmósfera.

luces y sombras en el acceso al Salón de Embajadores

El acceso a Comares, pues, comienza en ese patio abierto y claro. Un patio con mármol en el suelo, cal en las paredes y lo que sería una explosión de colores contenida en la fachada sobre la que encontramos dos puertas, una de ellas la de acceso. Pero en la idea de atmósfera, los sentidos van más allá de lo percibido a través de la vista. El mismo Peter Zumthor, de hecho, propone varios puntos entre los cuales están el sonido o la temperatura del espacio, los grados de intimidad además de un punto muy sugerente que titula "entre el sosiego y la seducción" donde el espacio permite deambular o dirige al visitante en sintonía.

Este acceso descrito previamente no sería nada sin el sonido del agua condicionando el oído y aportando humedad, o sin el calor del sol reflejado en el mármol. La atracción al espacio a través de los sentidos es una invariante en la Alhambra, pero adquiere un peso singular aquí en el Palacio de Comares donde este juego no sólo existe, sino que tiene una dirección clara: impresionar. El lenguaje de la arquitectura queda supeditado a la intención de colmar de experiencias todos los sentidos.

umbral de acceso al Palacio de Comares

Tras cruzar el umbral, el espacio se comienza a comprimir, pasando de la claridad luminosa del patio a la oscuridad interior, topando con el primer giro a izquierda y los primeros peldaños. El espacio estático y libre de un patio pasa a ser espacio dirigido de unos umbrales, oscuros y ligeramente más fríos que el exterior. Pero, tras el primer giro, se ve un ligero incremento de la luminosidad, una indicación de la presencia de un exterior cercano. En ese punto, la cabeza comienza a construirse un más allá imaginario, un exterior todavía invisible pero indudablemente presente.

Y es que la frontera, entre exterior e interior, es increíblemente difusa en este palacio: hay interiores que representan el exterior, arcos con entidad de habitación, pórticos de transición, claroscuros que falsean la profundidad y veladuras. En dos escalones de distancia la cabeza es capaz de construir miles de escenarios posibles. Y el patio de los Arrayanes, el primer gran espacio del palacio, sólo se revela en un instante sutil y diagonal en el último umbral donde se visualiza el pórtico sur, cercano pero traicionero. Nuestro cerebro tiende a preconcebir los espacios hacia la simetría y, aunque podemos ver ese pórtico sur cerca, dicho pórtico se encuentra cuatro veces más lejos que el norte, lo cual inevitablemente sorprende.

juegos de luz en alcoba del Salón de Embajadores

Finalmente, tras el instante para visualizar el pórtico, el último arco aboca la salida hacia el este, donde el sol de la mañana provoca un fogonazo cegador que impide ver nada durante unos instantes a unos ojos adaptados a la oscuridad precedente. El Palacio de Comares deslumbra intencionadamente a todo el que llega. Con intención áulica, con intención sufí, pero sobre todo con intención de dejarnos claro que estamos en un espacio singular que va a desafiar la comprensión de los sentidos y el mundo que tenemos hasta el momento. Sin duda, la Alhambra es algo que va mucho más allá de los edificios construidos entre las tapias de tierra y cal.

Alhambra de Granada. Palacio de los Leones. Mirador de Lindaraja.

vista del mirador de Lindaraja

Para acceder a este llamado mirador de Lindaraja o Daraxa, se ha de atravesar un gran arco apuntado de mocárabes que la separa de la llamada Sala de los Ajimeces, siendo ésta continuación de la más principal Sala de Dos Hermanas, en el interior del Palacio de los Leones. Este mirador se encuentra, por tanto, en el flanco norte de la Sala de Dos Hermanas. El mirador cuenta con mocárabes en los arcos laterales y albanegas labradas en el arco central, tratándose en su conjunto de una espléndida salita de planta cuadrada.

Sobre el arco de entrada al mirador hay tres ventanas de celosía, pero la central es una ventana falsa y cuenta con dos escudos nazaríes lisos dispuestos verticalmente. El suelo, entre las dos jambas del arco de entrada, conserva aún bastante del alicatado original con un motivo geométrico diferente y de mayor escala. El magnífico zócalo de finísimo alicatado, casi en miniatura, se completa con dos de las pocas inscripciones realizadas con piezas de cerámica en la Alhambra.

Según se accede, a la derecha, una inscripción en cursiva nos dice "El auxilio divino, el dominio y la clara victoria sean para nuestro señor Abu 'Abd Allah, príncipe de los musulmanes". En cuanto a la inscripción que encontramos en la zona izquierda, aunque deteriorada en el tercio superior impidiendo la lectura completa, todo indica que la leyenda puede traducirse como "Gloria a nuestro señor el sultán Abu 'Abd Allah, hijo de nuestro señor el sultán Abu l-Hayyay" en referencia, primero a Mohammed V y, luego, a su padre Yusuf I.

detalle de mocárabes e inscripciones en el mirador

La estancia que conforma el mirador, que como ya se ha dicho es de planta cuadrada, se abre con ventanas gemelas en cada uno de sus tres lados exteriores y con el alfeizar o poyete inferior muy bajo porque los habitantes de la Alhambra solían sentarse en el ajimez, ocupando unas jamugas, junto con almohadones dispuestos en el suelo para divisar las magníficas vistas así como disfrutar de la luz natural procedente de las ventanas que refuerzan el ambiente relajado del mirador.

Se considera que este mirador funcionaba en origen como una tribuna con vistas a los jardines exteriores -que se extendían hasta la muralla que separaba la Alhambra del barranco labrado por el río Darro- y también con vistas hacia la ciudad de Granada, en concreto hacia el arrabal del Albayzín. Según la tradición, esta estancia era el lugar favorito de la mujer del sultán Muley Hacén y madre de Boabdil, la sultana Aixa, ya que ella ocupó las estancias de la Sala de Dos Hermanas al ser repudiada por el sultán.

También se considera que el nombre del mirador -Daraxa- procede de la corrupción fonética de las palabras Ayn Dar Aixa, expresión que puede traducirse como Ojos de la casa de Aixa, aunque no es constatable con la documentación nazarí conocida. Por su parte, Yusuf III menciona este mirador con la única denominación de bahw o pabellón o aposento, situándolo contiguo a la Cúpula Mayor haciendo referencia, sin duda, a la Sala de Dos Hermanas.

vista del Patio de Lindaraja desde el mirador

A través de las ventanas del mirador ya no tenemos una vista de la ciudad de Granada como en su día el sultán Muhammad V, sino que contemplamos los actuales Jardines de Daraxa construidos entre los años 1526 y 1538 y, por tanto, en época cristiana al tiempo que se construían las habitaciones del emperador Carlos V, sobre jardines que ya existían entre el alcázar y la muralla. En este jardín o Patio de Lindaraja podemos encontrarnos hoy con cipreses, acacias, naranjos y arbustos de boj, rodeando su gran fuente central de mármol.

El mirador de Lindaraja cuenta con un zócalo de azulejos de color negro, blanco y amarillo, bellísimo por su finura y destreza a la hora de realizar el complicado motivo que exhibe. En resumen, puede concretarse que estos zócalos de diminutos azulejos muestran una sencilla pero vistosa sucesión de ruedas de estrellas con lazo de ocho en doble trama y bello colorido ocre, negro, berenjena, celeste y verde, y las cintas de lazo en tono marfil rematados por inscripciones con caracteres recortados en piezas de cerámica negra sobre fondo blanco, dispuestas como un puzzle. 

También llama la atención la lacería de estrellas situada en una de las jambas del arco de acceso al mirador, siendo un alicatado que incluye piezas de poco más de 2 mm de anchura con la complejidad que ello conlleva y siendo, seguramente, el alicatado más exquisito. Puede decirse que este mirador, pese a sus dimensiones modestas, contiene en sus muros un gran número de detalles decorativos evidenciando la importancia que tuvo durante la época nazarí.

detalle de alicatado en mirador de Lindaraja

El suelo de este mirador de Lindaraja también está compuesto de azulejos, aunque se encuentra muy deteriorado y sobre el zócalo del propio mirador vemos una exuberante decoración en estuco, con variedad de formas decorativas como ataurique en las albanegas de los arcos, lacería sobre los arcos, cartuchos y polígonos con inscripciones, mocárabes, etc, culminando en una serie de arquillos ciegos, que soportan un friso con la omnipresente frase de la dinastía nazarí "Sólo Dios es vencedor" o bien "No hay vencedor sino Allah".

Puede decirse que el mirador de Lindaraja atesora una de las decoraciones más primorosas del Palacio de los Leones o al-Riyad al Said, con diversas composiciones geométricas y epigráficas y con unas delicadas yeserías que enmarcan la ventana frontal, bajo un arco ciego de mocárabes con forma de V invertida que se encuentra por encima de otro arco ficticio de medio punto y lobulado. El tímpano contiene una compleja composición caligráfico-lineal rellena de ataurique con una estrella de ocho puntas en la parte central formada por dos cuadrados superpuestos; sus lados llevan un pequeño semicírculo central y sus esquinas generan lazos.

En su interior puede leerse la inscripción árabe Allahu jayrun hifzan wa-Huwa arhamu al-rahimin Sadaqa Allahu al-'Azim que, traducido al castellano, nos indica que "Dios es quien cuida mejor y es la suma misericordia (Corán 12, 64) y Dios el Grandioso ha dicho la verdad". A ambos lados de esta estrella nos encontramos con círculos poli-lobulados con sendos escudos lisos rodeados de elementos vegetales. En su conjunto y estructura, estos arcos ciegos del mirador cuentan con una decoración extraordinaria y magnífica.

arcos ciegos con mocárabes en el mirador de Lindaraja

Siguiendo con las múltiples inscripciones que encontramos en este mirador, enmarcando las ventanas de la estancia, podemos leer "Yo soy de este jardín el ojo fresco" (...) en mí, a Granada ve, desde su trono" haciendo referencia a las vistas que contemplaba Muhammad V y sobre los ventanales se encuentran los ya mencionados arcos apuntados de mocárabes, en cuyos paños aparecen tanto las citadas inscripciones caligráficas de alabanza a Dios, como también al sultán y varias poesías.

Así, en la ventana izquierda puede leerse "Gloria a la honra de los siglos y conquistador de las ciudades, nuestro señor Abu 'Abd Allah, orgullo de los Banu Al-Ansar". Del mismo modo, en la ventana derecha encontramos otra alabanza al sultán que nos indica "Gloria a nuestro señor el sultán Abu 'Abd Allah al-Gani bi-Llah, sustente Dios su autoridad". Y a lo largo del marco de la ventana principal pueden leerse una serie de poemas que definen muy bien tanto la función del mirador como la posición del que mira. 

Entre el texto principal, extraemos "En este jardín yo soy el ojo lleno de gozo, y la pupila de este ojo es nuestro Señor Muhammad V, alabado por su valentía y generosidad, con notable fama y graciosa virtud. Él es la luna llena en los horizontes del imperio, sus signos son perennes y su luz es brillante. En su morada él no es otro que el sol, cuya sombra es beneficiosa. En mi él mira desde su trono califal hacia la capital y su reino entero".

techo de madera y cristal en el mirador de Lindaraja

El techo restaurado del mirador, por su parte, se presenta como una armadura de madera de pino en forma de artesa invertida, con cristales de variados colores, que proporciona iluminación cenital. Para realizar el vidrio que compone este techo se utilizó la técnica del "soplado en corona" que consiste en extraer la masa vítrea al rojo derretida desde el crisol mediante una vara y girarla hasta abrirla en un círculo, de ahí su nombre. Cuando se enfría se dibujan las piezas y luego se cortan. 

Posiblemente muchas de las ventanas de los distintos palacios nazaríes de la Alhambra disponían en su origen de celosías de estructura semejante al techo de este mirador, aunque no se han conservado hasta la actualidad. Según un texto del año 1362, existía en el Palacio del Mexuar un espectacular techo de cristal de este estilo, bajo el mandato de Muhammad V, que habría desaparecido con la conversión de la sala principal del Mexuar en época de los llamados reyes católicos. También hay diferentes crónicas de la existencia de bóvedas de linterna cenital en otros espacios, como en el Palacio de los Alijares. 

El techo, en definitiva, se trata de una verdadera joya conformando la parte superior de esta pequeña estancia o mirador y, muy probablemente, este lugar sea uno de los espacios con un carácter más áulico del conjunto que forma el Palacio de los Leones. Por su parte, Ibn Zamrak es el autor de los cuatro versos que aparecen inscritos en cada jamba y que se presentan en su Diwan como un mismo poema, el cual fue dividido al grabarse en la pared igual que sucediera en la entrada de la Sala de Dos Hermanas

reflejo del techo acristalado sobre las paredes del mirador

Su traducción nos dice "Todas la artes me han enriquecido con su especial belleza y dotado de su esplendor y perfecciones. Aquél que me ve juzgue por mí la hermosura de la esposa que se dirige a este vaso y le pide sus favores. Cuando el que me mira contempla atentamente mi hermosura, engaña a sus ojos con una apariencia pues al mirar en mi espléndido fondo cree que la luna llena tiene aquí fija su morada, habiendo abandonado sus mansiones por las mías. 

No estoy sola, pues desde aquí contemplo un jardín admirable; no vieron los ojos cosa semejante a él. Este es el palacio de cristal; sin embargo ha habido quien el verlo lo ha juzgado un océano proceloso y conmovido. Aquí esparce el aire fresco su aliento; la atmósfera es sana y el céfiro agradable. He llegado a reunir todas las bellezas, en términos que de ellas toman su luz los astros en alto firmamento. Ciertamente yo soy en este jardín un ojo lleno de alegría y la pupila de este ojo es en verdad mi señor."

En definitiva, el mirador de Lindaraja o de Daraxa es uno de los más bellos rincones de la Alhambra que se abría originariamente al paisaje y no a un jardín como actualmente, permitiendo la vista sobre un huerto-jardín bajo que se prolongaba hasta la muralla norte de la ciudad palatina. Debió construirse en la segunda mitad del siglo XIV bajo el gobierno de Muhammad V junto al resto del Palacio de los Leones. Sin ninguna duda, la vista desde aquí debía ser espectacular antes de construirse las habitaciones del palacio de Carlos V.

Alhambra de Granada. Un poema matemático. 2/2

geometría en taqa, Sala de Dos Hermanas

Los progresos de traducción al árabe de textos filosóficos y científicos de la antigüedad fueron especialmente notables en el campo de las matemáticas y, más en concreto, en el de la geometría, donde, partiendo de los trabajos de grandes pensadores de la Grecia clásica como Euclides o Pitágoras, los eruditos musulmanes definieron un nuevo horizonte de posibilidades que, a nivel artístico, tuvo su plasmación en composiciones de una complejidad sin precedentes, vinculadas simbólicamente al ideal de perfección divina.

El arabesco tiene una finalidad artística distinta a la del arte figurativo y no trata de transportar a un mundo imaginado sino que, precisamente, libera de las ataduras de la imaginación. La repetición de un motivo fundamental de forma precisa, ordenada y matemáticamente perfecta induce a la contemplación. Motivos ornamentales de carácter geométrico cubren superficies de diferente amplitud en mosaicos, celosías, jambas y frisos de palacios y monumentos de la Alhambra en la ciudad de Granada.

En muchos de estos diseños cada parte del espacio posee una misma importancia. Se distingue una unidad de composición que, mediante una repetición sistemática, ocupa la superficie deseada. El estudio de este tipo peculiar de decoración nos sirve para introducirnos en el mundo de la geometría y realmente los arabescos de los palacios nazaríes de la Alhambra presentan una impresionante belleza geométrica.

medición de distancias sobre mosaico de Sala de los Reyes

Empecemos por el principio. Llamamos plano a una superficie prolongada indefinidamente. Los geómetras estudian en el plano figuras como circunferencias, triángulos, polígonos y otras formas geométricas. Uno de los problemas que se presenta más importante es distinguir si dos figuras son iguales y para ello se miden distancias y ángulos. 

En ocasiones no es sencillo medir una figura sin tener que moverla y es importante que, al moverla, no la deformemos, es decir, que el movimiento conserve las distancias y los ángulos. Así, en geometría euclídea, un movimiento es una transformación en el plano que a cada punto les hace corresponder, por una parte precisa, otro punto de modo que si dos puntos están a distancia R, sus transformados por el movimiento están de nuevo a esa misma distancia. Los movimientos en el plano son cuatro.

Reflexión. También llamado Simetría. Se toma una línea recta E en el plano, que se denominará Eje de reflexión, cada punto P tiene por imagen un punto P1 de modo que la recta que pasa por P y P1 es perpendicular al Eje de reflexión por lo que éste corta al segmento P - P1 por su punto medio. Esta transformación se origina tomando sobre el Eje de rotación un reflejo perpendicular al plano y se logra observar de forma extraordinaria en el Patio de los Arrayanes del Palacio de Comares, así como en el jardín del Palacio del Partal, con sus reflejos en el agua, elemento omnipresente en Alhambra, como Eje de reflexión o línea recta E.

movimiento de reflexión en el Patio de los Arrayanes

Rotación. También llamado Giro. Para el movimiento que conocemos como rotación existe un punto fijo en el plano y el resto de los puntos rotan en un ángulo prefijado. El punto fijo se denomina Centro de la rotación y el ángulo respectivo se conoce como Ángulo de rotación.

Traslación. El movimiento de traslación viene determinado por una flecha orientada que se denomina Vector de la traslación y cualquier punto P se transforma en otro punto P1. Una simetría de una figura en traslación ocupa un movimiento que la deja invariante.

Reflexión sesgada. También llamada Simetría con desplazamiento. Se trata de un movimiento de reflexión seguido de una traslación cuyo vector es paralelo al Eje de reflexión. La reflexión sesgada es una simetría del arabesco por desplazamiento.

Por su parte, un movimiento muy especial es aquel que, a cada punto P del plano, le hace corresponder el mismo punto P. Se trata del movimiento que deja todo como estaba y que se denomina movimiento identidad. Toda figura tiene por simetría el movimiento identidad. La realización de un movimiento seguido de otro es, a la vez, un movimiento más y a este nuevo movimiento se le denominará producto de los dos primeros.

simetrías en movimiento con Eje de reflexión en verde

Se abre así una operación algebraica para movimientos, definiendo que el producto de dos simetrías del arabesco que son traslaciones es otra traslación que también es simetría del arabesco. El producto de dos reflexiones cuyos ejes se cortan es una rotación y de nuevo el producto de dos simetrías es otra simetría pues se trata de un hecho general. El producto del movimiento identidad por otro movimiento es de nuevo tal movimiento. 

Por otra parte, para cada movimiento del plano existe otro por lo que el producto de ambos es el movimiento identidad y si se trata del movimiento que deshace al primero se denomina movimiento inverso. Si una figura o arabesco posee una simetría, el movimiento inverso de tal simetría es de nuevo una simetría del arabesco o de la figura, definiendo así otra operación; el producto sobre el conjunto de todos los movimientos.

Por tanto, se verifican las propiedades: (A x B) x C = A x (B x C), existiendo elemento identidad. 1 x A = A x 1 = A, existiendo elemento inverso y A x A-¹ = A-¹ x A = 1, teniendo así una estructura algebraica sobre el conjunto de todos los movimientos y también de las simetrías de una figura. Tal estructura algebraica se denomina grupo. 

propiedades de los grupos cristalográficos planos

Los grupos aparecen muy frecuentemente en matemáticas pues son la estructura que permite definir una igualdad o equivalencia y en nuestro caso define la igualdad de figuras planas, diciendo que dos figuras son iguales si existe un movimiento que transforma una en otra. Además de los movimientos existen otras transformaciones del plano como las homotecias o las transformaciones afines. 

Con estas nuevas transformaciones se pueden obtener grupos más amplios que el grupo de movimientos. Con tales grupos se define una noción nueva de igualdad de figuras lo que da lugar a otro tipo de geometrías. Si pensamos un arabesco que se extiende indefinidamente en el plano, tal arabesco puede tener simetrías que son traslaciones. Si un arabesco tiene un grupo de simetrías que contiene a dos traslaciones cuyos vectores no son paralelos entonces tal grupo de simetrías es un grupo cristalográfico plano.

Así, los grupos de simetrías de los arabescos dan lugar a los grupos cristalográficos planos, clasificándose debido a los tipos de movimientos que poseen. De los 17 grupos cristalográficos planos que existen, todos ellos cuentan -como ya sabemos- con al menos un ejemplo en el interior de los palacios nazaríes de Alhambra como grupos de simetrías de arabesco.

simetría de traslación y 60º en yeserías de Sala de los Reyes

Tomemos un sólo ejemplo de grupo de simetrías. Aparece entre las múltiples yeserías de la Sala de los Reyes, en el interior del Palacio de Los Leones. Estas yeserías poseen simetrías que son traslaciones y los vectores de las traslaciones posibles son los representados sobre el diseño lanzando flechas. También poseen simetrías que son rotaciones de 60º, 120º y 180º y los nuevos centros de rotación de 60º, 180º y 120º vuelven a ser simetrías del arabesco. Este ejemplo de mosaico con su respectivo grupo de simetría, sin embargo, no posee simetrías que sean reflexiones. 

En estas yeserías de la Sala de los Reyes, el grupo de simetrías del arabesco se denomina, siguiendo la anotación internacional de cristalografía, grupo cristalográfico p6. En las diversas estancias, zócalos en mosaico y monumentos de Alhambra, formando un poema matemático, podemos encontrar otros ejemplos de otros grupos como el grupo p4gm, p1, p1m, pmm, p3m1 o p4 por citar tan solo varios de ellos.

Alhambra de Granada. Un poema matemático. 1/2

Simetría matemática en Alhambra

En la historia de las matemáticas, los árabes ocupan un lugar nada despreciable ya que gracias a ellos conocemos la mayoría de las obras de los griegos, sin olvidarnos de sus grandes aportaciones en el terreno de la aritmética y de la astronomía. A ellos les debemos algo tan fundamental como los símbolos de las cifras como los usamos en la actualidad con la inapreciable aportación del cero traído directamente desde la India a Europa.

Donde su herencia alcanzará la culminación, al menos desde un punto de vista estético, es en los mosaicos geométricos, creando auténticos poemas matemáticos que causarán la admiración y el asombro durante siglos y hablar de mosaicos y pensar en el arte hispano-musulmán es automático. La Alhambra constituye, de hecho, una de las manifestaciones más hermosas de arte geométrico y los motivos para esta explosión de arte son fundamentalmente religiosos. 

Cabe decir que el libro sagrado del islam, el Corán, al contrario de lo que suele pensarse, no prohíbe expresamente la representación de humanos o animales, aunque sí tajantemente desaconseja la representación icónica de Allah y sus profetas en lugares religiosos con el fin de no adorar imágenes. Aún así, como veremos en otro capítulo, la geometría utilizada en decoraciones de Alhambra contiene mensajes coránicos de corriente sufí.

ejemplo de sello de Salomón en las paredes de la Alhambra

Por otra parte, la divinidad se identifica con el uno, con la singularidad. Si analizamos cualquiera de los mosaicos o zócalos de azulejos en el conjunto de la Alhambra, el efecto visual que producen es que efectivamente ningún punto es singular ni más importante que los demás. Este efecto se consigue mediante dos técnicas, la aplicación de recursos de simetría y la obsesión por llenar todo el plano de forma regular y armoniosa de tal manera que no exista un centro de gravedad de la composición.

Esto obligaba a los artistas musulmanes a recurrir no sólo a la geometría para ornamentar sus obras sino a la geometría dinámica, basada en la composición de movimientos en el plano. Este hecho y su enorme creatividad y conocimiento de las matemáticas y la geometría ha convertido al arte musulmán, y más concretamente al andalusí, en el punto culminante del arte con motivos geométricos.

mosaico de hueso en el Palacio del Mexuar en la Alhambra

Si fijamos la atención en el mosaico de la imagen anterior, a primera vista parece que sus motivos no tienen ninguna relación con polígonos regulares pero, al observar con más detalle, parece que el azulejo sea un mosaico en forma de hueso y de hecho a este mosaico se le conoce con este nombre. En realidad, dicha forma de hueso que vemos en el zócalo de la sala principal del Palacio del Mexuar se obtiene mediante una deformación de un cuadrado ya que tiene su origen en un cuadrado al que se le extraen dos trapecios de su interior para recolocarlos en los dos lados opuestos.

En el mosaico conocido como pajarita nazarí, la forma de pajarita se obtiene mediante el mismo procedimiento ya citado. En este caso, deformando un triángulo equilátero y mordiendo cada uno de sus lados, añadiendo dicha mordida a sus extremos tras aplicar un giro de 180º. El paño siguiente, perteneciente al Patio de los Arrayanes, es similar al que se encuentra en la bayt al-barid o sala fría de los Baños Reales del Palacio de Comares, retomando el tema del triángulo-hélice pero esta vez rompiéndolo con la adición de estrellas y hexágonos.

mosaico de pajarita nazarí en el Patio de los Arrayanes

Al negarle color a los hexágonos les hace parecer como fondo y nos induce a ver como figura las tres aspas que convergen alternando un mismo elemento. En el arte, los motivos o diseños ornamentales se suceden en ritmos reiterativos hasta el infinito, como una metáfora de la eternidad que llena todo el espacio. En los mosaicos se repiten uno o más elementos, generalmente hechos a molde, para cubrir una superficie de modo periódico, existiendo una figura básica cuya traslación en dos ejes produce el conjunto.

El mosaico del pétalo se obtiene deformando un rombo, es decir, a partir de un rombo formado por dos triángulos equiláteros y mediante la traslación de dos segmentos que se recortan de dos de los lados. Y el mosaico del avión en el cuarto Dorado del Palacio del Mexuar, con forma de ocho lados, parte de un cuadrado al que se le extraen dos triángulos para añadírselos en el exterior tras hacerlos girar 90º. El mosaico de pez volador, por su parte, lo obtuvieron sustrayendo, al interior de un cuadrado, dos pequeñas formas triangulares que son trasladadas al vértice opuesto tras aplicarles un giro de 90º. 

Y es que, en general, deformando de la manera descrita cualquiera de los polígonos que rellenan el plano podemos obtener interesantes mosaicos de carácter artístico. Los tracistas y geómetras nazaríes siguieron caminos indirectos para expresar su visión del mundo y por ello en la Alhambra lo evidente siempre esconde algo más: realidades reflejadas, ideas que superponen lo divino y lo humano.

mosaico de avión en Cuarto Dorado

Otra técnica bastante frecuente aunque, sin duda, mucho más elaborada es el solapamiento de cuadrados que da origen al mosaico denominado el sello de Salomón. Este solapamiento de cuadrados (un cuadrado pequeño central con giro de cuadrados grandes a su alrededor) está latente en las decoraciones más llamativas del arte hispano-musulmán y en las estrellas y los lazos presentes en impresionantes mosaicos y en bellísimos artesonados.

En los alicatados no puede aislarse un elemento generatriz, pues intervienen procedimientos sucesivos de escala, rotación, saltos de nivel, que hacen un conjunto indivisible. Lo que entra en juego en el siguiente ejemplo que encontramos en el Salón de Embajadores del Palacio de Comares, es la simetría, bien respecto a 1, 2, 3, 4, 6 ejes del plano, así como los juegos de los elementos más pequeños que combinan para formar otros de orden superior.

Sello de Salomón con simetría de orden 8 en Salón de Embajadores

A primera vista estas figuras tienen una estructura geométrica tremendamente compleja. De hecho, predomina la simetría de orden 4, 8 o 16. En algunos casos podemos encontrar simetría de orden 3, 6 y 12. Lo que hace de la Alhambra un lugar mágico y especial, desde el punto de vista de las matemáticas, no es sólo la belleza, la armonía y la abundancia de formas basadas en diseños geométricos. Hay un hecho más sorprendente que revela el conocimiento matemático de nuestros antepasados musulmanes y es que, aunque parezca que hay infinidad de estructuras en estos mosaicos, todos se ajustan a 17 modelos distintos llamados grupos cristalográficos planos.

Desde hace tiempo se conocía la existencia de 16 de esos grupos en la Alhambra y había un grupo de simetría que parecía haberse escapado a los artistas granadinos, pero por fin fue localizado hace unos años por el doctor Pérez Gómez de la Universidad de Granada, correspondiendo al grupo p3m1. La sorpresa es mayúscula porque aquella civilización se supone que no podía conocer cuántos grupos de simetrías se podían usar para llenar el plano porque ese concepto surgió cuatro siglos más tarde, es decir, el teorema de clasificación de Fedorov (teorema de este matemático ruso que data del año 1891), que demuestra que sólo son posibles 17 grupos.

mosaico con simetría de orden 12 en Sala de los Reyes

Un paseo por cualquiera de las recónditas estancias de la Alhambra parece transportarnos, como si de un fabuloso viaje en el tiempo se tratara, al mundo de estética y sensibilidad que hace seis siglos inspiró a los artistas nazaríes. Mirando con ojos matemáticos este viaje nos conduce a otro universo mágico, pleno de belleza y poesía geométrica, el mundo de las particiones periódicas del plano. Todo ello hace que la Alhambra sea un terreno abonado para el estudio no sólo del arte sino también de las matemáticas y de la geometría en particular.

Toda la intuición, talento y originalidad de los artesanos granadinos fueron dirigidas hacia la creación de simetrías, giros y traslaciones que hicieran bella una creación con fines decorativos. Y llegaron con sus conocimientos de las simetrías hasta el límite de las 17 posibles simetrías planas. En definitiva, se trata del único monumento construido antes del advenimiento de la Teoría de Grupos donde se ha probado que están presentes los 17 grupos cristalográficos planos.

simetría de orden 16 en el Palacio del Mexuar

Como el citado ilustre matemático Pérez Gómez nos dice, cada uno de los mosaicos presentes en la Alhambra podría formar parte de un tratado de geometría, además de ser un legado cultural con auténtico valor matemático y científico en la actualidad. En el Palacio de Comares, construido en la época de mayor esplendor nazarí, se encuentran los mosaicos con las más bellas decoraciones geométricas, donde las simetrías (equilibrio, orden y belleza) encontradas corroboran dichas afirmaciones.

La Alhambra ha inspirado a artistas a lo largo de los siglos como Antoni Gaudí, Manuel de Falla, Debussy, Paco de Lucía, García Lorca, Washington Irving, Enrique Morente, Unamuno, Sorolla, Rafael Alberti, Gerald Brenan, Owen Jones, Mariano Fortuny, Francisco Tárrega, Matisse y un largo etc en sus distintas facetas artísticas. Su embrujo cautivó tanto a escritores como a poetas, músicos, escultores, fotógrafos, arquitectos o pintores.

Metamorphoses de Escher

Entre estos últimos destaca de una manera especial el holandés Maurits Cornelis Escher, seguramente el pintor más estimado entre los matemáticos. Este artista llegó a decir en un ejercicio de modestia "En vano me esfuerzo en creer que algo tan obvio como dibujar figuras que se complementan mutuamente no se le hubiera ocurrido antes a nadie".

Este mismo pintor, que por supuesto pasó por la Alhambra, nos dejó también una reflexión acerca de la geometría dinámica "Me regocijo en esta perfección y soy testigo claramente consciente ya que no soy yo quien lo inventó o descubrió. Las leyes matemáticas no son meras invenciones humanas sino que simplemente lo son, existen independientemente del intelecto y lo más que un hombre puede hacer es descubrir que están ahí y tomar conciencia de ellas". 

ejemplo con simetría de orden 8 en sala principal del Mexuar

La Alhambra aúna casi todas las ramas de estudio de las matemáticas, como el álgebra, la geometría o la aritmética y todo ello con un denominador común: la belleza. Desde la orientación hasta la numerología, desde el número áureo hasta la simetría en la decoración de los azulejos, toda la belleza de La Alhambra está construida sobre la geometría. En Alhambra hay rincones increíbles que han sido creados por la mano del hombre, pero parecen inverosímiles como si hubiesen sido apuntados por una mano divina en su elaboración.

Aparte de los ya citados grupos de simetrías encontramos también otras facetas matemáticas en el conjunto monumental de Alhambra como el número áureo o las proporciones pitagóricas en elementos decorativos. Por ejemplo, la fachada del Palacio de Comares, aparentemente muy sencilla, fue diseñada milimétricamente haciendo uso de rectángulos áureos y sus recíprocos. El número áureo también llamado divina proporción, de hecho, aparece en multitud de lugares de toda la Alhambra ya sea en ventanas, arcos, puertas o salones.

mocárabes en cúpula de la Sala de los Abencerrajes

Por su parte, los mocárabes, elemento clave en la decoración en la Alhambra y por extensión en el arte islámico, está formado por prismas yuxtapuestos dirigidos hacia abajo que acaban, también, en prismas más estrechos de superficie cóncava. De forma repetida parecen estalactitas y aquí en la Alhambra se encuentran todos los tipos y variedades existentes en el arte islámico. Son absolutamente espléndidas las cúpulas de mocárabes en la Sala de Dos Hermanas y en la Sala de los Abencerrajes, ambas en el interior del Palacio de los Leones, por citar solo dos ejemplos.

También encontramos matemáticas en las columnas de galgo, nombre por el que se conocen a las columnas de los salones y edificios del arte nazarí, utilizadas por primera vez en este monumento brillando especialmente las que encontramos en el Patio del Palacio de los Leones. Se trata de columnas estilizadas de fuste cilíndrico con collarinos de decoración geométrica, con capitel de tronco cónico y con numerosa y variada decoración igualmente geométrica.

columnas de galgo con capitel cónico en el Patio de los Leones

Parece extendida la convicción de que todo visitante en la Alhambra tiene la percepción de estar en un monumento mucho más grande de lo que realmente es. Se traslada la sensación, entre los estudiosos, que hay por ahí algún conocimiento científico antiguo desconocido en la actualidad como luz, éter o misterio que produce ese bienestar corporal. También cabe mencionar en la visita a la Alhambra la existencia del síndrome de Stendhal, también conocido como el síndrome de la sobredosis de belleza, ya que es natural sentirlo en un conjunto monumental con tanta acumulación de equilibrio y armonía.

Podemos encontrar también numerología en las lacerías, siendo adornos entrelazados de líneas rectas o curvas, utilizándose en alicatados, azulejos, mosaicos o techos, siempre con motivos geométricos definidos. Las celosías en la Alhambra son otro ejemplo de una decoración geométrica excepcional, incorporando polígonos regulares, habitualmente en forma estrellada o circular, formando nidos de abeja. En resumen, las proporciones fueron utilizadas por todo el monumento, lo que aporta, sin lugar a dudas, armonía al conjunto. 

lacería en la Sala de Dos Hermanas, Palacio de los Leones

Es conocida por todos la pirámide de Keops en la ciudad de El Cairo, Egipto. Pues bien, el Salón de Embajadores del Palacio de Comares (planta cuadrada de 11 m y 18 m de altura) tiene una proporción 150 veces menor. Si en lugar de utilizar el sistema métrico decimal lo hacemos con la unidad de medida egipcia, el codo, la aproximación al número áureo o divina proporción es aún más exacta aunque, como apuntan algunos autores, con algún mínimo error de cálculo dejando la perfección para Allah.

El Salón del Trono, mayormente conocido como Salón de Embajadores, tiene la forma perfecta de un cuadrado de proporciones pitagóricas, 7 a 5, lo que hoy llamamos raíz cuadrada de dos y, aunque en aquella época los números irracionales no se conocían, sí se pudieron dibujar y llevar a cabo en sus construcciones. El conjunto de la Alhambra, en definitiva, es toda una joya conservada en el tiempo y de un campo visual de experimentación matemática inigualable.

Como ejemplos matemáticos podemos también citar el equilibrio del rectángulo pitagórico del Patio de la Madraza de los Príncipes (Palacio del Mexuar), la proporción del pórtico y arcos en el Patio de los Arrayanes (Palacio de Comares), la proporción áurea del arco del mihrab (en el Oratorio del Palacio del Mexuar y en la Torre del Mihrab en el Palacio del Partal) o la proporción cordobesa con transición del cuadrado al octógono en el mirador de Lindaraja (en Sala de Dos Hermanas del Palacio de los Leones).

muro de la qibla y mihrab en el oratorio del palacio del Mexuar

Las distintas proporciones usadas por los artistas granadinos en época nazarí se llevaron a cabo con diferentes objetivos pero con un único fin, dar armonía y belleza al conjunto palaciego a la vez que se entregaban alabanzas a Allah y sus bellos nombres en cada medida y figura geométrica. De esa forma, se fueron usando diversos tipos de proporciones para jerarquizar las distintas estancias del palacio hasta llegar al sultán.

Alhambra de Granada. Inscripciones epigráficas.

Epigrafía con ataurique en pared de la Alhambra.

Se tiene constancia de unas diez mil inscripciones dentro del conjunto monumental de Alhambra. Los epigramas más frecuentes relatan las hazañas y conquistas de los sultanes así como la excelencia de sus construcciones. La inscripción que más veces podemos encontrar se atribuye a Muhammad I o Al-Ahmar, fundador de la dinastía nazarí, cuyo lema reza "No hay vencedor sino Allah", repitiéndose cientos de veces en paredes, columnas, techos o arcos.

Todas las inscripciones epigráficas de la Alhambra fueron escritas en idioma árabe y fueron realizadas sobre tres tipos de materiales: madera, yeso y mármol. A pesar de que están escritas en árabe clásico son difíciles de leer para un lector árabe actual ya que se trata de una caligrafía ornamental y además conteniendo ingredientes que dificultan su lectura como ciertos adornos en la grafía y ornamentos florales.

Tres son los tipos de letra usadas en la Alhambra. La cúfica, de Kufa (Irak) fue la primera surgiendo en el siglo VII y era utilizada para copiar el corán, por lo que se consideró como letra sagrada. Fue poco a poco sustituida por la letra cursiva o nasji, que resultaba más fácil de leer, hasta que los artesanos granadinos crearon la cúfico geométrica siendo de una madurez creativa que nos sitúa ante una de las producciones estéticas más acertadas de cuantas aportaron los andalusíes al arte islámico.

escudo con el lema nazarí en su interior y decoración floral

La decoración árabe, al contrario que la encontrada en los palacios o catedrales europeas, renuncia a las figuras humanas y animales. Por ello, para la ornamentación de la ciudad nazarí los constructores recurrieron a formas geométricas y vegetales y, en ausencia de unas artes plásticas desarrolladas, a la caligrafía. De hecho, posiblemente no existe otro lugar en el mundo en el que recorrer muros, tacas, columnas, arcos o fuentes se convierta en un ejercicio tan similar al de hojear las páginas de un libro.

Los versos o poemas presentes en el conjunto monumental son los textos más conocidos y, de hecho, han suscitado el interés de intelectuales, especialistas o curiosos, igual que las inscripciones extraídas del corán, pero sin embargo tanto unos como otras solo representan una minoría de las inscripciones halladas en Alhambra siendo más numerosas las que buscan como objetivo principal reforzar la identidad nazarí del tipo didáctico, jaculatorio o regio.

Tras la frecuencia del lema nazarí, encontramos palabras de tipo votivo, como sustantivos o epígrafes breves que se supone son buenos deseos que proceden de la divinidad y que recaen sobre el sultán que gobierna o sobre la dependencia en la que está situada la inscripción, como Felicidad Bendición. También encontramos abundantes jaculatorias, que incluyen alusiones a Allah, del tipo "Alégrate del bien pues es Allah quien ayuda" o bien "Gratitud a Allah" así como "La eternidad es atributo de Allah".

epigrafía cúfica con ataurique en el Salón de Embajadores

Son igualmente numerosas las inscripciones regias, que incluyen el nombre del sultán, las fundacionales, realizadas con motivo de la inauguración de algún elemento arquitectónico, y las conmemorativas. Igualmente podemos encontrar muchas y variadas inscripciones del tipo sentencia como "Sé parco en palabras y saldrás en paz" y en menor medida, como ya se ha dicho, inscripciones coránicas de menor o mayor extensión así como leyendas poéticas

Podemos mencionar como ejemplo de lo dicho los 12 versos que encontramos en el pórtico norte del conocido Patio de los Arrayanes, en el Palacio de Comares, donde un poema de Ibn Zamrak rememora la conquista de Algeciras en honor al sultán Muhammad V. También en la Sala de Dos Hermanas, en el Palacio de los Leones, donde encontramos un poema de 24 versos encargado por el citado sultán Muhammad V con motivo de la fiesta de circuncisión de uno de sus hijos.

En la misma Sala de Dos Hermanas aparece una qasida decorando las yeserías, en cartelas rectangulares y circulares, formando el más extenso poema que se ha conservado en las paredes de Alhambra. Sobre los zócalos de esta sala se extiende la citada y bella qasida del poeta y visir antes mencionado, Ibn Zamrak, en caracteres cursivos que alude a la belleza de la propia sala, comparándola con un jardín, y a la de la maravillosa cúpula de mocárabes que la cubre. 

verso en cursiva por la toma de Algeciras, Patio de los Arrayanes

La epigrafía de la qasida nos descubre el significado cósmico de este espacio, a modo de visión nocturna de la constelación de las Pléyades, siendo un digno correlato y contraposición a la cúpula del salón de Embajadores en el Palacio de Comares. En los versos de la qasida de la Sala de Dos Hermanas encontramos "Yo soy el jardín que con la belleza ha sido adornado, contempla mi hermosura y mi rango te será explicado. Por mi señor, el imán Muhammad, rivalizo con lo más noble por venir o ya pasado. Por Alláh, su hermoso edificio supera, por ventura, a los demás que hayan sido construidos".

"¡Cúanta amenidad hay en él para la vista! ¡Cómo el alma del benévolo realiza allí sus deseos! Cinco pléyades que lo protegen tiene, y la lánguida brisa en él sublime se vuelve. Allí está la espléndida cúpula, sin igual, cuya belleza oculta y manifiesta verán. Orión le tiende la mano para saludarla, y la luna llena se le acerca para conversar. Las brillantes estrellas quieren quedarse en ella, dejando en el cielo de girar, y en sus dos patios presentarse para servir y complacer, mejor que las esclavas, al sultán".

"Extraño no es que a los luceros dejen en lo alto y rebasen el límite fijado dispuestas a servir a mi señor, pues quien al grande sirve grandezas recibe. Con la cúpula, tal esplendor alcanza al aposento que el palacio a competir llega con el firmamento". ¡Con qué galas de adornos bordados lo realzaste que al tejido del Yemen hacen olvidar! ¡Cuántos arcos se elevan en su cúspide sobre columnas envueltas por la luz! Arcos de esferas celestes girando te parecen que hasta el pilar de la aurora cuando despunta ensombrecen".

epigrafía cursiva en capitel de columna

"Son columnas de todo punto insólitas sobre las que vuelan y circulan los proverbios. Allí, el mármol pulido y reluciente, la oscuridad de las sombras ilumina. Y cuando las columnas brillan con los rayos de sol perlas las creerás a pesar de su dimensión. Nunca vimos palacio de más suprema apariencia, de más claros horizontes, ni con más amplio lugar de reunión. Nunca vimos jardín de más agradable verdor, de más aromáticos espacios, ni de más dulces frutos".

"En él se cambian dos monedas por su justo valor, según el juez de la hermosura permitió, pues si, al alba, de la mano de la brisa viene llena con dirhames de flores que suficientes son, al reservado del jardín luego lo llenan, entre las ramas, y lo engalanan, dinares de sol. Entre la victoria y yo hay el más noble linaje, linaje que, siendo el que es, te basta".

Hasta hace muy poco se habían traducido los poemas, dejando de lado los epigramas de menor tamaño e importancia. Los aposentos del sultán nazarí, en el interior del Palacio de Comares, son los que poseen un número mayor de textos, concretamente el 35 % del total según se recoge en el Corpus Epigráfico de la Alhambra. Estos textos podían ser originalmente compuestos para la ocasión o ya escritos con anterioridad, como ocurre con las suras y versículos coránicos.

lema nazarí alrededor y Bendición en el centro, Palacio de los Leones

Los escritores Ibn Al-Zayab, Ibn al-Jatib e Ibn Zamrak son los autores de la mayor parte de los textos que encontramos a día de hoy en el conjunto monumental de la Alhambra. Los tres hombres citados formaban el grueso de los poetas de la corte del sultán Yusuf I durante el siglo XIV, siendo el tercero de ellos el mejor considerado en cuanto a su calidad poética. Del autor Ibn al-Yayyab, quien fue poeta de varios emires y sultanes nazaríes desde Muhammad II a Yusuf I, también podemos encontrar alguno.

Como ejemplos, los versos 2 y 3 del poema de Ibn Zamrak que encontramos en la fuente de mármol central situada en el Patio de los Leones, ubicada a su vez en el centro del palacio del mismo nombre "Pues, ¿acaso no hay en este jardín maravillas que Allah ha hecho incomparables en su hermosura y una escultura de perlas de transparente claridad, cuyos bordes se decoran con orla de aljófar?".

Tambien los versos 3 y 4 del poema de Ibn al-Yayyab pueden leerse en el interior de la Torre de la Cautiva "La Alhambra se ha adornado con ella de tal suerte que resplandece con la belleza de sus adornos y es una flor para quien la huele. Calahorra a la que sostienen las estrellas del espacio en la esfera celeste y la cruzan [las Pléyades y Piscis]".

epigrafía ornamental en pared de la Sala de Dos Hermanas

Es realmente difícil encontrar en Alhambra espacios libres de decoración ya que incluso los mocárabes, siendo construcciones a base de prismas, incluyen a veces una inscripción en cada una de las caras del prisma. Tras el laborioso trabajo del arabista e investigador Juan Castilla, se han encontrado inscripciones en estancias subterráneas, peldaños e incluso en material de derrumbe apilado durante siglos. 

En definitiva, la Alhambra puede contemplarse como un gran libro, no basta con visitarla. Para hacerse una idea fiel de la intención de los constructores de la Alhambra y de la profunda razón de su esplendor, hay que leer en columnas, capiteles, arcos, fachadas, lápidas, fuentes, tacas, murales, cúpulas y en sus más recónditos rincones. La epigrafía de sus muros es única, incomparable y con una decoración que la cubre como si se tratase de una segunda piel. Algunos arabistas nos dicen, con toda lógica, que la Alhambra de Granada es el libro más bello del mundo siendo esto lo que la hace tan sumamente especial.

epigramas cursivos con lema nazarí en la Sala de la Barca