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Geometría. Abjad y mensaje sufí. 2/2

estrellas y flores de ocho en multitud de colores

La estrella de ocho puntas, también conocida como estrella venusiana, es el símbolo más antiguo extendido de la llamada Diosa y que se usa como protector contra las malas influencias, para proteger las aguas y las cosechas, siendo el símbolo de la diosa Inanna o Ištar. Para los sufíes, la estrella muestra el conocimiento interno de `ilm al Húruf o Ciencia de las letras árabes con la significación de cada una de ellas. 

La ciencia del Abjad, un complejo método de codificación numérico de milenaria antigüedad, la cual permite transformar palabras o textos en valores matemáticos para luego recombinarlos en nuevas palabras, de significados descriptivos y ampliatorios, ha sido durante siglos una práctica tradicional sufí para la obtención de significados cosmogónicos de contenido filosófico contemplativo. Existe gran relación entre el sistema Abjad y su aplicación geométrica, en particular en los teselados islámicos medievales de Al-Ándalus y Al-Magreb.

Su finalidad era codificar palabras y frases mediante el uso de ciertas formas y proporciones geométricas, como canon de composición. El diseño e interpretación de los mosaicos geométricos islámicos es ilimitado pero las idénticas proporciones geométricas con la interpretación Abjad demuestran que la mayoría de los estrellamientos que podemos contemplar en un diseño son resultado de transformaciones aplicadas sobre uno de tres módulos básicos canónicos: módulos Hu, Ijlas y Wáhid, debido a su relación directa con estos conceptos filosóficos.

método abjad de conversión de letras a números

Quizá haya ocasión de demostrar y exponer mensajes en varios mosaicos de Alhambra a partir de los Wáfiq o cuadrados mágicos y el verdadero simbolismo figurativo en ellos, muchas veces sorprendente. Estamos ante un camino insospechado que nos lleva a la interpretación de una nueva dimensión simbólica de lo que parecían solo bellísimos y fascinantes juegos geométricos.

Desarrollo de los estrellamientos. Los estrellamientos tan característicos en los mosaicos islámicos son representaciones geométricas de las flores y de la luz y por esta razón se les llama nurah a los estrellamientos. Recordemos que Nurah se traduce del árabe como flor y Nur como luz; ambos conceptos comparten una raíz árabe. Ambas ideas en su forma evocan la irradiación desde un punto central. El Corán describe a Allah como una luz "Allah es la luz de los Cielos y la Tierra", dice el verso de la luz.

El elemento de sus jardines es, a su vez, una característica del paraíso. Y a su vez, los sufíes han tomado la figura del jardín como un elemento simbólico del dikr, el cual consiste en el recuerdo de Allah en el fuero interno del recordante. Muchos maestros sufíes han utilizado el jardín como referencia en sus libros como El jardín amurallado de la verdad de Hakim Sanai, El jardín de las rosas de Saadi de Shiraz o La rosaleda de los misterios de Hakim Jami, por citar unos ejemplos. La palabra ward o rosa, rima con wird, recuerdo de Allah. Por este y otros motivos, la rosa es el recurso de muchos sufíes y queda reflejado en la composición de estos estrellamientos.

estrella de ocho y pétalos variando longitud 

Si tenemos una estrella de ocho, original, la metemos dentro de un círculo. En este canon de proporciones, siendo el lado igual a 1, el diámetro del círculo será de 4,83. Para hacer una flor tan característica en este arte geométrico podríamos utilizar cualquier proporción posible entre el diámetro interno y un diámetro externo como límite. Es decir, variando la longitud del pétalo. Queda claro que son muchas las posibilidades. Sin embargo, ellos solo utilizaron unas pocas, descartando las restantes configuraciones.

Considerando que el área de la estrella de ocho es 13,66 y su importante significación, daremos un valor análogo al diámetro del círculo mayor, 136,6 a fin de mantener la significación. Se obtiene un módulo con un octógono original y un círculo alrededor, una estrella de ocho y sus pétalos. Si todo ello lo cubrimos por un nuevo círculo obtendremos un módulo de mosaico que es omnipresente en el arte islámico pudiendo hallarlo fácilmente en todo lugar.

estrella de ocho, omnipresente

La manera de obtener estos datos está en los valores de superficie de cada figura, en sus valores totales y sus valores parciales. Asimismo, las áreas de cada estrella tiene significación, de forma que Al Wáhid, por ejemplo, recubre al octógono y tiene un área total de 19,31 y nos recuerda en abjad que Allah es Único

El área total de la flor, con sus pétalos, suma 121 y representa al Universo, Al-Mulk. Y la palabra Malik también suma 121. Malik Al-Mulk es uno de los 99 nombres más bellos y significa Señor el Universo. Por supuesto, la estrella de ocho central mantiene su área total en 13,66 y nos sigue diciendo, en el sistema abjad de otorgar valor a cada letra, Allahu Ahad o Allah es Uno

estrella de ocho en ventana de mezquita de Córdoba

Por otra parte 13,66 x 13,66 = 186 cuya traslación abjad nos dice subhan Allah o glorificado sea Allah teniendo en cuenta que también la palabra sufí suma 186. El área del cuadrado también es 186. Si nos fijamos al menor detalle encontraremos que el diámetro del círculo interno es 4,83 que podemos entenderlo como 483 para obtener su significado abjad, siendo igual a Vuestro dios es solo uno, someteos pues a Él, cuya cita puede hallarse en el Corán.

Es así entonces que el diseño adquiere su verdadera dimensión simbólica, no como resultado de una ingenua construcción con instrumentos de dibujo. Tiene intencionalidad clara. La aplicación del método Ijlas tiene multitud de ejemplos de su aplicación. En la península quizá los mayormente conocidos se encuentran en el interior de los Palacios Nazaríes de la Alhambra de Granada plasmados artesanalmente en los zócalos con forma de mosaicos. 

mosaico en Madrasa Atterine de Fez

En uno de los mosaicos pertenecientes a la Madraza Attarine, en la ciudad de Fez, en el Magreb, encontramos otro claro ejemplo de este método. El módulo Ijlas coincide a la perfección en los diseños tradicionales islámicos y no cuesta ningún esfuerzo encontrar diseños coincidentes con la teoría que hemos venido desarrollando.

La construcción moderna despojada de su simbolismo. Los tiempos modernos llevan la impronta de la pérdida de esencialidad o consecuencia de la apariencia y donde los instrumentos de escritura han adquirido mayor importancia que el mensaje. Refiriéndonos a este tipo de construcción, supongamos que tenemos un círculo y dentro un decágono y trazamos líneas poligonales que unen cada tres vértices. Una vez concluidas las poligonales, se unen dos puntos intermedios (línea roja) y dos paralelos que entrecruzan arbitrariamente la poligonal (líneas azules).


Lo hecho anteriormente determina el ancho del pétalo hexagonal y se replica la misma acción con el resto de los puntos. El siguiente es el resultado obtenido, tras haber llegado hasta aquí. Parece el mismo, igual al anteriormente obtenido por el método tradicional, pero ¿es el mismo?. En rojo podemos ver el método Ijlas 10, superpuesto sobre el azul, que es el sistema contemporáneo y claramente no se guarda la misma proporción en los diámetros internos y externos. 

Cuando le escribes una carta a un amigo, lo más importante no será la pluma que utilices sino que, lo que expreses, sea desde lo más sincero del corazón. También podría compararse a detenernos a estudiar un antiquísimo libro en caracteres desconocidos y, en vez de intentar descifrar su contenido, nos entretuviéramos en la forma de sus letras y simetrías, sin ni siquiera adivinar, en nuestro desconocimiento, que se trata en realidad de un mensaje. 

pérdida de esencialidad en construcción moderna

*texto extraído del video de youtube La ciencia de las letras árabes, basado en los libros homónimos (tomo I. Abjad y geometría y tomo II Mosaicos islámicos), de Jorge Lupin.

Geometría. Abjad y mensaje sufí. 1/2

dos cuadrados formando la estrella de ocho

Recordemos que se considera sufismo, en árabe, صوفية o ṣūfiyya, a la dimensión interna y el aspecto espiritual del Islam. A veces se describe como misticismo islámico. Los sufíes, a lo largo de las historia, han estado formados en torno a un gran maestro conocido como wali que rastrea una cadena directa de maestros sucesivos hasta el profeta islámico Muhammad. Los sufíes adoran a Allah como si lo vieran; considerando que si no puedes verlo, seguramente Él te ve a ti. 

De este modo, los sufíes consideran a Muhammad como al-Insān al-Kāmil, el hombre perfecto primario que ejemplifica la moralidad de Allah, y lo ven como su líder y guía espiritual principal. Todas las órdenes sufíes trazan la mayoría de sus preceptos originales de Muhammad a través de su primo y yerno Ali, con la notable excepción de la orden Naqshbandi, que rastrea sus preceptos originales a Muhammad a través de su compañero y suegro, Abu Bakr. 

Al sufismo se le ha confundido con una secta del Islam, cuando en realidad es una orden religiosa que trata de la ciencia de ihsan (las prácticas internas), mientras que fiqh es la ciencia del Islam (las prácticas externas) y aqida es la ciencia del iman (la fe). Aunque la abrumadora mayoría de los sufíes son adherentes del Islam sunita, también desarrollaron aspectos de la práctica sufí dentro del ámbito del Islam chiita durante el período medieval tardío, particularmente después de la conversión de Irán. 

mensaje sufí en entrada de la Cúpula de la Roca, Jerusalem

Durante los primeros cinco siglos del Islam el sufismo se basaba en el islam sunita, observando estrictamente la ley islámica y perteneciendo a varias escuelas de jurisprudencia y teología islámicas. Los sufíes ganaron adeptos al luchar contra la considerada mundanalidad del califato omeya de Damasco (años 661–750) en su búsqueda de la interiorización e intensificación de la fe y la práctica islámicas.

La simetría de la luz. Cuando observamos a este arte único que son los mosaicos islámicos quedamos maravillados ante sus cinceladas formas, movimientos y juegos de colores que se combinan en misteriosas concordancias para ocupar el plano de manera exquisita, sin dejar espacio al error, irradiando cristalizaciones de luz cuajadas de perfecta simetría. Como ejemplos de estrellas de ocho, la cúpula de la Sala de Dos Hermanas, en Alhambra de Granada, un octógono de mocárabes maravilloso en claro simbolismo con la bóveda celeste como iremos viendo. O bien las bóvedas octogonales del mihrab de la mezquita de Córdoba.

cúpula octogonal de la Sala de Dos Hermanas

El arte de los mosaicos islámicos surgió en el siglo X junto con el desarrollo de las matemáticas y la geometría en el naciente imperio y su medio plástico expresivo se inspiró en los mosaicos clásicos romanos, naciendo como un recurso ornamental no figurativo ya que el Islam evitaba la adoración de ídolos. 

Es común la aplicación de patrones repetitivos en estos mosaicos que llenan el espacio de manera absoluta, siendo considerado como un ornamento sin mayor objeto que la fascinación del espectador, a la vez que una demostración de habilidad artesanal y alarde geométrico. En virtud de la relevancia del mensaje, estos mosaicos eran el medio que servía para transmitir una esencialidad más trascendente y relevante acorde a sus aspiraciones místicas. 

Tras su apariencia geométrica se ocultaba y, a su vez, se mostraba al iniciado su esencia. Su motivación no fue la exhibición de destreza, sino la expresión mística de sublimes experiencias internas, la ya citada ciencia de ihsan conjugada en alabanzas y conceptos filosóficos propios de los sufíes, codificándolas en las proporciones de los estrellamientos, cuyos números pueden ser reconvertidos en letras mediante una ciencia sufí conocida como abjad y así simbolizar los atributos divinos, sus bellos nombres. 

mosaico de motivos geométricos llenando el plano

Introducción al sistema Abjad. Para conversión de valores a palabras hay que considerar que se trata de un complejo y extenso sistema de codificación, que han practicado los sufíes durante siglos. Las letras que componen una palabra pueden sumarse y este valor obtenido es reconvertido en otra palabra, al expresar tal resultado como suma de otros números. El alfabeto árabe consta de veintiocho letras, las cuales tienen un valor numérico establecido. Nueve letras corresponden a las unidades, otras nueve a las decenas, otras nueve a las centenas y una al millar.

Algunos ejemplos son relevantes por su significación religiosa y simbólica. Allah es la expresión árabe para Dios y su suma abjad da por resultado 66 ya que la palabra Allah está formada por las letras Alef (1), lam (30), lam (30) y Ha (5) cuya suma nos da (Allah=66). Otra palabra relevante sería Ahad (uno). Se trata de un atributo de Allah y hace referencia a la unidad divina siendo el uno un todo absoluto de cualidad sustantiva. La palabra Ahad está formada por las letras Alef (1), Ha fuerte (8) y Dal (4) cuya suma nos da (Ahad=13). Esto puede entenderse simbólicamente de diversas maneras, por ejemplo que 3 es 1 significando esto que los atributos de belleza, majestad y trascendencia tienen un único origen. 

sistema Abjad de conversión de valores

Wahid (único y designa al nº1) es otro atributo divino relevante como cualidad incomparable y su conversión abjad nos ofrece 19. En el sistema decimal podría decirse que, si luego del nueve sigue la unidad, el nueve lleva al uno representando el fin de un ciclo y el comienzo de otro. Hu o Él designa a Dios y con el sistema abjad la palabra Hu da por resultado 11. Los sufíes utilizaban este nombre como ejercicio de meditación en su recuerdo y repetición. Uniendo las palabras que hemos detallado se puede formar una frase similar del Islam cuyo sentido expresa "Él, Allah es uno, único, incomparable" (Sura 112 - Al Ijlas). En esta frase tan breve, pero profunda, se expresa la unicidad absoluta.

Simbolismo de la estrella de ocho. Entre todas las formas geométricas, la estrella de ocho predomina en el arte musulmán y se denomina Sello de Salomón (Jatám Suleymaní), apareciendo como figura individual, eslabonada o estrellada en pétalos. El maestro sufí Hafiz escribió "un hombre tiene que ser Jatam Suleymaní para que su sello mágico funcione". También aparece en forma de lacerías o combinado con cruces (recibe el nombre de El álito del misericordioso) como también presentarse en otras múltiples variaciones mediante eslabonamientos, incluso a veces la estrella de ocho se oculta sutilmente en el modelo geométrico y en otras ocasiones se presenta como evidencia.

cuadrados, octógono y estrella de ocho

En ocasiones, su ordenamiento parece tener cierto movimiento o inclinación y otras veces se epifaniza en abigarrado jardín, extendiendo sus pétalos y duplicándolos. Al acercarnos a un mosaico islámico comprobamos que siempre nos esconden simetrías subyacentes que extienden sus implicaciones simbólicas. 

El cuadrado es su figura geométrica básica y el símbolo básico de la orientación norte, sur, este y oeste. También es el diagrama más elemental representativo de la Kaabah, el edificio sagrado del Islam. Es más, Kaabah se traduce como cubo; el cuadrado posee cuatro esquinas y el cubo ocho, comparándose como una estrella guía ya que con la traslación y la superposición de los cuadrados resulta en una forma de representación del cubo y estrella. 

cuadrados y estrellas de ocho en lacerías

En la cosmogonía sufí, los cuatro puntos cardinales representan a los cuatro elementos tierra, fuego, agua y aire. Y los cuatro puntos restantes del cubo representan los cuatro reinos de la creación. es decir, el reino humano, vegetal, animal y mineral. 

Desde el punto de vista cosmológico, los ocho vértices representan las órbitas celestes y el primer cielo corresponde a La Luna, el segundo a Mercurio, tercero a Venus, cuarto al Sol, quinto a Marte, sexto a Júpiter, séptimo a Saturno y el octavo corresponde al firmamento, cielo de los fijos o Kursí. Finalmente La Tierra, el mundo o Dunya, también llamado mundo sublunar. 

Y así queda configurado el perfil particular de la estrella de ocho consistente en un octógono de cuyos lados se proyectan triángulos, proviniendo de dos cuadrados en traslación. Por tal motivo, las figuras geométricas tienen una carga simbólica oculta, la cual es inteligible sólo dentro de su contexto cultural.

alabanzas a Allah en estrella de ocho según sistema Ajbad

Valores abjad aplicados a la estrella de ocho. Asignamos 1 a la longitud de cada lado de la estrella y ese será nuestro patrón de medida y con ella calcularemos el área total de la estrella obteniendo un resultado del área de 13,66. El valor de 13 corresponde a la palabra Ahad y el 66 a Allah, aplicando el sistema de conversión abjad, por lo que el mensaje matemático nos indica Allah es Uno (Di : Él, Allah es Uno, Sura 112, Al-Ijlas La Fe Pura). 

De esta forma, si querían añadir Hu o Él a una estrella de ocho para completar la sura que da inicio al verso debían trazar en lacería para reducir su superficie de forma que el área quede en 11 y dicha reducción aparece con un error por debajo del 0,5%. Una vez realizada esa reducción nos encontramos con la que será la estrella Ijlas que aparece en multitud de ocasiones en lacerías de Alhambra de Granada presentando el mismo canon de proporción y existiendo otra gran variedad de ejemplos de decoración con el uso de la estrella Ijlas. 

También tenemos otros cánones como en 0,786, cuyo valor abjad nos dice que, aplicando la conversión 786=Bismillah ar Rahman ar Rahim, es decir, En el nombre de Allah, el Clemente, el Misericordioso. No existe el adorno para lucirlo, todo lo creado tiene una intencionalidad evocativa, pensamiento espiritual o dick sufí.

error mínimo de proporción para un área de 11

La Cúpula de la Roca, en la explanada de las mezquitas en Jerusalén, fue construida hacia el año 692 de la era cristiana por órdenes del califa omeya de Damasco, Abd Al-Málik durante la Segunda Fitna en el lugar donde antes se erigiera el segundo templo judío, destruido durante el sitio romano de Jerusalén en el año 70 de nuestra era. Este lugar alberga la roca que, en su interior, es reverenciada por todos los musulmanes. 

La Roca ocupa el lugar central sobre la construcción del plano, circunvalada por dos anillos concéntricos, uno circular y otro octogonal, más el muro. Se puede buscar el patrón más obvio, cuadriculando el área y, en general, pueden hacerse muchos esquemas siendo algunos más plausibles que otros. Si elegimos añadir o colocar una estrella de ocho puede servir como elemento de proporción para delimitar el pasillo más externo del edificio. 

estrellas de ocho sobre plano de la Cúpula de la Roca

Si a esa estrella de ocho le añadimos otra con la proporción Ijlas de área 1/1,12 quedan demarcados los pasos de las columnas en los lados octogonales. Insertamos otra estrella Ijlas dentro de la original haciendo coincidir sus vértices y así queda delimitado el corredor más interno de esta magnífica construcción. Añadiendo una tercera estrella veremos cómo también pasa por líneas demarcatorias de columnas en La Cúpula de la Roca. También queda señalada la posición del relicario, que es el cuadrado verde. 

Y fuera de este templo, en una de las entradas puede apreciarse una pista de su construcción, con estrellas que quizá puedan pasar desapercibidas entre el resto de los mosaicos otomanos. Es el plano esquemático hecho ornamento, volviendo a demostrar que el símbolo no es un mero adorno ya que siempre transmite un mensaje sufí que puede ser leído por la emoción y/o por el intelecto.

Granada. La Madraza y oratorio interior.

inscripción de lema nazarí en las paredes del oratorio

La Madraza de la ciudad de Granada fue la primera y única universidad pública en Al-Ándalus y la única que se ha conservado de forma parcial, siendo inaugurada en el año 750 de la hégira (año 1349 de la era cristiana) por el sultán nazarí Yusuf I.​ ​Situada sobre los restos de una almunia de época zirí, se edificó en época nazarí en uno de los sitios privilegiados de Granada, junto a la mezquita aljama y la Alcaicería, abriéndose a la plaza Maysid al-Azam, siendo ésta la zona más noble del comercio.

Es aquí donde se edifica la Madraza por el primer ministro del sultán Yusuf I, llamado Ridwan. Esta fundación quedó reflejada en la biografía que presenta Ibn Al-Jatib de este importante personaje de la corte nazarí en su Ihata y traducido por Cabanelas como "Fundó la Madraza de Granada, donde aún no existía, le asignó rentas, estableció en ella viviendas permanentes (para los estudiantes) y nadie le aventajó en favorecerla. Llegó a ser la única por su esplendor, encanto, elegancia y grandeza y llevó a ella el agua del waqt abasteciéndola con carácter permanente".

yesería con inscripciones y mocárabes en la Madraza

Su nombre viene del árabe ﻣﺩﺭﺴة, madersa madrasa, cuyo significado se traduce como escuela o universidad coránica. También fue llamada Yusufiyya, Casa de la Ciencia o Palacio de la Madraza. Entre los profesores y alumnos de su tiempo podemos nombrar a Ibn al-Fajjar, Ibn Lubb, Abu Al-Barakat Al-Balafigi, Ibn Marzuk, Al-Zawawi, Al-Maqqari, así como el antes citado Ibn Al-Jatib y su alumno Ibn Zamrak, cuyos poemas de los dos últimos decoran paredes y fuentes del conjunto monumental de la Alhambra.

Esta Madraza estaba dedicada a la transmisión de conocimientos y en ella se impartían, entre otras, enseñanzas acerca del derecho islámico, así como medicina, teología, estudios coránicos, filosofía, astronomía, literatura y matemáticas. Las primeras madrazas fueron creadas por la dinastía gaznawí (de origen turco, aunque en territorios del actual Afganistán) y datan en torno al año 1000, encontrándose estas madrazas en territorio del actual Irán. Después, la dinastía selyúcida (dinastía turca que reinó en los actuales Irán e Irak y parte de Asia Menor) realizó un impulso definitivo a las mismas, en la segunda mitad del siglo XI. 

epigrafía cúfica y cursiva en las paredes del oratorio

Para tener una idea del plan de estudios de esta Madraza podemos atender a lo que nos dice el poeta Ibn Hazm "Consagran las primicias de su inteligencia a las matemáticas e inauguran su formación científica por el estudio profundo de las propiedades de los números. Pasan luego gradualmente a estudiar la posición de los astros, la forma aparente de la esfera celeste, el modo de verificar el paso del sol, de la luna y de los cinco planetas (...) todos los demás fenómenos y accidentes físicos y atmosféricos. Añaden a esto la lectura de algunos libros de los griegos en que se determinan las leyes que regulan el razonamiento discursivo".

La iniciativa de la creación de esta Madraza en la capital nazarí seguramente se debiese al primer ministro Ridwan, que fue un importante visir durante los sultanatos de Muhammad IV (años 1325-1333), el ya citado Yusuf I que inauguró este lugar (años 1333-1354) y su hijo Muhammad V (años 1354-1359). También cabe decir que el propio Yusuf I era un apasionado de las artes y las ciencias y siempre tuvo en mente convertir a Granada en un faro de luz, intentando transformar la capital de su reino en la continuación de aquella Córdoba califal.

mocárabes policromados en el oratorio de la Madraza

Para ello, Yusuf I se rodeó de sabios maestros y mecenas de intelectuales y artistas de su época. Tras la caída en desgracia de Ridwan (el antes citado primer ministro), Ibn al-Yayyab (antecesor de Ibn Al-Jatib como visir en la corte nazarí) hizo ver al sultán que Granada adolecía de un centro de estudios propios que acogiera a los jóvenes en el estudio de la ortodoxia islámica -hasta entonces tenían que emigrar a otros países para hacerlo- y de un foco de cultura que atrajese a los más célebres eruditos en humanidades que hicieran de Granada el centro cultural más importante del occidente islámico.

El título que los estudiantes recibían se llamaba ichaza, una especie de actual licenciatura que permitía la enseñanza de tal o cual campo o conjunto de ellos. Hay que citar dos grupos de doctos, el de los místicos y el de los retóricos. Al primer grupo pertenecía y destacaba Al-Maqqari, antepasado de un embajador merení, así como el célebre e intrigante Ibn Marzuk, refugiado en Granada por caer en desgracia en el Magreb y quien fue nombrado predicador de la mezquita de la Alhambra. El segundo grupo englobaba a literatos de la talla de Sarif Al-Garnati y, cómo no, Ibn Al-Jatib, el más importante de su época en numerosas materias.

arco de acceso al oratorio de la Madraza de Granada

La arquitectura de esta madraza, como todas las obras bajo el mandato del sultán Yusuf I, era esplendorosa con una fachada de mármol blanco, cuyos restos se conservan en el Museo Arqueológico de Granada, que contaba con varias inscripciones y un acceso en forma de arco de herradura con dovelas de dos colores alternos. Encima de este dintel, había dos grandes losas de mármol conservadas de forma parcial con inscripciones en el mismo Museo, una de las cuales obedece a la leyenda de la Madraza en donde se indicaba su año fundacional.

En las ventanas que flanqueaban la puerta de entrada se leía "Si el hombre mundano entrega su albedrío a Dios, lo apartará de los negocios del mundo y lo llevará por camino de salvación, encaminándolo a las madrazas, donde hay ocasión de rectitud, de ciencia y de defensa. ¡Oh, hombre, acomete tu escudo con seguridad! Él te incita y si le guardas con el honor y reverencia debidos, ganarás honra y serás estimado". Y en el testero de la sala principal, en un escudo de yeso, había una combinación de letras, palabras y signos como un mágico talismán para alcanzar la sabiduría.

intradós angrelado en el arco de acceso

El acceso se hacía por medio de un pequeño zaguán en recodo, cuya entrada no se corresponde con la actual. Desde allí se accedía al patio que articulaba todo el espacio. El edificio, por tanto, se organizaba a partir de un patio de crucero interior, en cuyo centro se situaba una alberca central y las recientes excavaciones realizadas han incorporado estos restos al palacio. La alberca contaba con un rebosadero que evacuaba directamente al río Darro. El patio está rodeado por columnas de mármol, en el lado oriental se encontraban las letrinas y en el costado opuesto se situaban las escaleras de acceso al piso superior. 

El patio distribuía las estancias a través de arcos sobre columnas y frente a la puerta principal se encontraba un tarjetón de hierro que nos dice "Si tienes la dicha de mirar en el interior de esta casa, labrada para la habitación de las ciencias, para firmeza de la grandeza y para lustre de los siglos venideros, verás que está fundada en dos prerrogativas, que son la firmeza de la justicia y la piedad (...) En ella puedes conseguir el camino de la luz, cuando, desengañado, resuelvas huir de la oscuridad del mal. Si buscas la estrella de la razón verás su claridad sin engaño, aún por entre las nubes de la duda. Pero, reducido a la ciencia, para aprovechar en ella, ha de volver tu cara al bien obrar y has de desechar toda inclinación al mal". 

columna de ventanas al jardín

En el mismo panel también se nos indica "No es el camino de la sabiduría para el que anda cargado de malvada codicia. Vuelve los ojos al cielo del pueblo y verás cuántas estrellas, que tenían muy escasa luz, se hallan por este camino llenas de infinitos resplandores. Y, si bien reparas, verás que unas de esas hacen la corona y otras son las columnas de la casa del saber. Ellas alumbran los corazones, ellas guían al bien y son para nosotros verdaderos amigos que nos aconsejan. Acepte Allah tanto bien instituido por Yusuf I, estrella del más alto grado, brillante en la ciencia y en la ley".

No obstante, la imagen del edificio que vemos hoy, como se ha dicho, no responde a la original de su fundación ya que ha sido objeto de diversas intervenciones. En cada lado del crucero, como tipología más habitual de Madraza, se solía abrir un iwan con las diferentes aulas y casi siempre contando con una mezquita en su interior, que también hacía las veces de sala de estudios. Eran habituales las estancias anexas tales como la cocina, la biblioteca o una residencia de estudiantes. En este caso, la biblioteca se situaba encima del zaguán y de las letrinas. 

vista de mocárabes en el oratorio de la Madraza

Como ejemplos sobresalientes de otras madrazas encontramos la del sultán Qala'un (años 1356-1359) y la del sultán Hasan (años 1356-1363), ambas ubicadas en El Cairo, Egipto, así como la de Bu Inaniyya (años 1350-1355) en la ciudad de Fez, en el actual Marruecos. Puede decirse que la primera universidad del mundo, en la ciudad de Bagdad a mediados del siglo XI, fue imitada aquí en la época nazarí por orden del sultán Yusuf I en el siglo XIV. De hecho, en la península ibérica, el ejemplo más importante fue esta Madraza en Granada, siendo más antigua la de Málaga -de índole sufista- aunque de ella no se ha conservado nada.

Algunos estudiosos han defendido la hipótesis de que el Palacio de los Leones, en el interior del conjunto de la Alhambra, fuese originariamente una de estas instituciones. Se trata de una interpretación que ha suscitado cierta polémica, pero que explicaría muchas de las anomalías que presenta ese edificio. De confirmarse dicha hipótesis, el catálogo de madrazas andalusíes quedaría notablemente ampliado al añadir al elenco una construcción que se encuentra actualmente perfectamente conservada.

mihrab del oratorio de la Madraza

Dentro de esta Madraza, también de la época nazarí, aún se conserva y destaca la sala del oratorio musulmán del siglo XIV, situado en el sur del patio, siendo el lado opuesto por el que se accede. Se encuentra tan bien conservado al haber sido protegido de la luz y del paso del tiempo al taparse en época cristiana. Este oratorio se abre al patio por medio de un arco de herradura con alfiz, apoyado sobre dos finas columnas de mármol, con el intradós angrelado y decoración de ataurique en las albanegas. 

El oratorio contaba con un precioso mihrab al fondo, más profundo que el actual ya cegado en el pasado siglo. El mihrab tiene forma de arco de herradura ondulado y está orientado hacia La Meca, encontrando sobre este oratorio una cúpula octogonal bellísima, en cuyo centro se abre una linterna o tragaluz que permite la entrada de la luz natural. Este techo, junto a los azulejos del oratorio, son del siglo XIX, aunque aún así ha tenido que ser restaurado en varias ocasiones debido al deterioro que presentaba. 

esquina con trompas de mocárabes en el oratorio

Sus muros son de mampostería, articulados en dos niveles, y con hiladas de ladrillos dispuestas horizontalmente. En ellos vemos una profusa decoración con motivos de lacería y ataurique en yeso, policromados. La estructura octogonal del espacio se consigue por medio de unas impresionantes trompas, que se sitúan en las esquinas del nivel inferior de los muros, decoradas con mocárabes y que recuerdan al Salón de Embajadores del Palacio de Comares, palacio edificado también bajo mandato del sultán Yusuf I.

Toda la decoración de este oratorio supone un placer visual que nos da medida de la riqueza y complejidad decorativa del tiempo de esplendor del reino nazarí. En la parte baja de los muros también vemos diferentes arcos de herradura, enmarcados por alfiz, que siguen la más pura tradición del arte califal cordobés del siglo X. En el costado derecho del oratorio existía un espacio ocupado por un pequeño jardín al aire libre, rodeado por dos pabellones de reducidas dimensiones al sur y al norte, mientras que al este existía una pequeña acera.

ventanas en su día con vistas al jardín interior

En un nivel superior contemplamos un friso de ventanas con celosías que filtran la luz del exterior y, en el espacio restante de la planta baja, se cubre por medio de un alfarje de estilo mudéjar de madera, aunque esta estructura no es la original de su época ya que este espacio se cubría con techumbre de madera con decoración de lazo, policromada y adornada con mocárabes, que acabó ardiendo por completo en un incendio que tuvo lugar en el siglo XIX. 

En su planta superior destaca el llamado Salón de Caballeros Veinticuatro que conserva una impresionante armadura mudéjar del siglo XVI de par y nudillo, decorada con pinturas platerescas, en la sala que sirvió de lugar de reuniones de los regidores de la ciudad tras la conquista cristiana. Este piso superior, aparte de contar con la biblioteca nazarí, estaba ocupado por aulas y estancias de estudiantes, a las que se accedía por medio de los cuatro pasillos que rodeaban el patio. La fuente de agua del centro del patio, a su vez, permitía hacer las abluciones vinculadas al rito religioso.

armadura mudéjar en el salón de Caballeros de la planta superior

Entre los poemas que decoraban esta Madraza también puede leerse "Si en tu espíritu hace asiento el deseo del estudio y de huir de las sombras de la ignorancia, hallarás en ella el hermoso árbol del honor. Hace el estudio brillar como estrellas a los grandes y a los que no lo son los eleva a igual lucimiento". Existen crónicas que nos indican que la institución contó además con una residencia permanente de estudiantes y con una amplia biblioteca, laboratorios e incluso un observatorio astronómico, pero las excavaciones arqueológicas no han podido localizar esto último.

En resumen, desde el año 1232 hasta el 1492 tuvo lugar en el reino de Granada el último de los capítulos de la historia de Al-Ándalus y del arte hispano-musulmán. Durante este período, los sultanes nazaríes dotaron a la ciudad de todo tipo de edificios civiles y religiosos, tales como baños, hospitales o la madraza que nos ocupa. Sin embargo, fuera de los conjuntos palatinos de la Alhambra y el Generalife, la mayoría de ellos han sucumbido al paso del tiempo y no se han conservado o han sufrido transformaciones tan agresivas que han acabado llegando hasta nuestros días completamente desvirtuados.

cúpula del oratorio de la Madraza de Granada

La Madraza de Granada funcionó como universidad hasta finales del año 1499 o principios del 1500, es decir, aproximadamente durante 150 años. En las capitulaciones, tras la conquista castellana del reino de Granada, se hacía constar que la Madraza seguiría funcionando como tal, pero con la llegada a la ciudad de Gonzalo Jiménez de Cisneros la política de tolerancia, respeto y cumplimiento de las capitulaciones que había venido desarrollando el arzobispo Hernando de Talavera fue sustituida por la conversión forzosa en el año 1501.

Esta nueva política llevó a la sublevación de los moriscos concentrados sobre todo en el barrio del Albayzín. La situación fue aprovechada por Cisneros, el también confesor de la reina Isabel I la Católica, para asaltar la Madraza, cuya riquísima biblioteca fue llevada a la Plaza de Bib Rambla y quemada en una de las hogueras públicas más grandes de Europa. Se calcula que más de cinco mil libros ardieron en la plaza bajo el argumento de que todos eran coránicos. Una vez expoliado y clausurado, este edificio de la Madraza fue transformando el original oratorio de forma octogonal en capilla, obras que se llevaron a cabo desde el año 1500 hasta el 1513. 

detalles de la linterna central de la cúpula

En cuanto a la medicina, la conquista del reino de Granada a manos cristianas supuso el fin del Maristán u Hospital de la ciudad de Granada como institución y el cese de actividades en esta Madraza en la que se impartían, como ya se ha dicho, materias médicas. Es más, muchos de los médicos mudéjares y de los médicos judíos que formaban parte de la corte castellana habían estudiado ciencias en este lugar, llevando el bagaje intelectual y científico a los reinos cristianos a lo largo de los siglos XIV y XV.

El rey Fernando II de Aragón el Católico había cedido el edificio para casa de cabildo o ayuntamiento tras la quema de libros llevada a cabo por el cardenal Cisneros y, desde entonces, esta Madraza de Granada fue transformándose por completo hasta alcanzar su actual fisonomía barroca en el año 1722, demoliéndose los restos de la construcción de época nazarí. En definitiva, tras la conquista cristiana de la ciudad, la institución de la Madraza perdió todas las funciones que en ella se llevaban a cabo. 

ventanas superiores del oratorio con celosías en yeso

A mediados del siglo XIX se descubrió, al arreglar el solado, que algunas de las piezas que cubrían el revestimiento tenían en su parte inferior decoración de época hispano-musulmana e inscripciones en letras árabes, y que en realidad eran piezas que se habían reaprovechado de la fachada del edificio original para cubrir el suelo. Estas piezas fueron cedidas al entonces Museo Arqueológico Provincial, donde todavía pueden verse. 

Entre los años 2006 y 2007 el edificio ha sido objeto de una minuciosa restauración, que ha incorporado los restos medievales de la primitiva Madraza por medio de suelos acristalados. El estudio arqueológico ha aportado datos muy interesantes que han permitido conocer en profundidad la estructura original. En la actualidad, este palacio pertenece a la Universidad de Granada, ubicándose en el mismo la Real Academia de Bellas Artes, dedicándose casi todo el edificio para actividades culturales diversas recuperando, de este modo, una de las partes de su función original.

bellísima decoración del arco del mihrab