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Toledo. El puente - Alcántara.

Puente de Alcántara en la ciudad de Toledo

Toledo cuenta con algunos de los mejores ejemplos de puente fortaleza. Aquí se situó uno de los pasos con mayor renombre de la península, siendo uno de los monumentos más significativos de la ciudad. Alcántara no es, sin embargo, el único modelo ya que habría que añadir el de San Martín, el más bello, y la Cava, siendo el único modelo aún en pie de este tipo. La formalista fábrica de sillares aparejados a soga y tizón impuesta por los omeyas de Córdoba y en puntos aislados de las Marcas Inferior y Media de Al-Ándalus no acabó de verse definida en Toledo, participando este puente con intensidad de esa arquitectura ambigua determinada por materiales bien labrados que no deja ver una línea constructiva continua y uniforme.

Alcántara significa la sucesión de épocas, de estilos arquitectónicos y de capacidades técnicas. Su fisonomía muestra la necesidad de comunicar la ciudad de Toledo con el exterior, defendiéndola a la vez de los enemigos. Es el resultado, por tanto, de una definición de paso vital y fortificación indispensable. Las referencias al puente son frecuentes, aunque la mayoría sean repeticiones. En el año 797, el emir Al-Hakén I -casi recién llegado al trono- reprimiría una sublevación en Toledo y los cronistas citan la puerta del Puente (en árabe القنطرة o al-qanţara), cerca de la cual el muladí Amrús levantó una fortaleza para sofocar la revuelta. 

En el año 808 fue empalado en su extremo Galib Ibn Tamman Ibn Alqama, por orden del segundo emir omeya independiente, Hixem I. Del año 858, Ibn Idari (escritor magrebí del siglo XIII) nos cuenta que el emir Muhammad I, ante una nueva revuelta de Toledo y una vez adueñado del puente, lo minó y, fingiendo la retirada, se hundirían al salir los del interior para ocuparlo llevándose por delante a los defensores toledanos. Del mismo hecho existe un poema que dice "Ha quedado Toledo despoblada, a merced de las aves de rapiña, ha quedado sin gente, desguarnecida, silenciosa como una tumba, no ha querido Allah que subsista un puente erigido para el paso de las tropas infieles".

En el año 930, se inicia un asedio a la ciudad que dura dos años, construyéndose Chalenca. Sabemos que las tropas acantonadas estaban bajo el visir y caid Said Ibn Al-Mundir Al-Qurasi. Y su hijo, Muhammad Ibn Said, estuvo apostado a la entrada de este puente. Una vez rendida la ciudad, el califa omeya Abd Al-Rahmán III ordenó reconstruir "el puente sobre el río que da a sus mismas puertas de entrada". Poco después, ya en el siglo X, Ibn Hawqal (geógrafo y cronista) visitó la península y en Toledo conoció y describió lo bello que era este puente.

vista del puente de Alcántara en Toledo

Al-Razí (siglos IX y X), siendo pionero en la medicina tradicional islámica y considerado por muchos como el padre de la pediatría, comentaría en distintos manuscritos que en esta ciudad existía "una puente rica e maravillosa e a tanto fue sotilmente labrada que nunca omne pudo asmar con verdat que otra tan buena avia fecha en toda España. E fue fecha quando reyno Mahomat Olme, e esto fue quando andava la era de los moros en dozientos e quarenta años". De igual manera harían las descripciones de la ciudad tanto Ibn Galib como Yaqut, Al-Himyari y Al-Maqqari.

Por su parte, Ibn Hayyan (historiador del siglo XI) tomó la descripción del cadí de la ciudad, Said Ibn Said, acerca del curso del río Tajo y dijo "Pasada esa agostura, se ensancha y su curso se hace más regular hasta llegar a la puerta de Toledo por la parte del oriente estival, y se desvía hacia el sur, metiéndose allí por debajo de su portentoso puente de un solo ojo para torcer totalmente del sur al poniente invernal casi dos tercios de círculo y luego tomar el oriente estival".

Al-Idrisi, geógrafo que visitó Al-Ándalus en el siglo XII, diría lo siguiente de la ciudad "Está situada sobre un cerro y hay pocas villas que se puedan comparar con ella por la solidez y la altura de los edificios, la belleza de los alrededores y la fertilidad de sus campos, regados por el gran río llamado Tajo. Se ve allí un acueducto muy curioso, compuesto por un solo arco, por debajo del cual las aguas corren con una gran violencia y hacen mover, en la extremidad del acueducto, una máquina hidráulica que hace subir las aguas a 90 estadales de altura y llegadas a lo alto del acueducto, siguen la misma dirección y penetran después en la ciudad".

La última noticia relacionada con actividades de los musulmanes en este puente supone una reconstrucción radical, según constaba en las famosas lápidas colocadas en la fachada posterior de la torre interior en tiempos del rey de Castilla y de León conocido como Alfonso X el Sabio (siglo XIII). En ellas se narraban algunos sucesos famosos relativos al puente y probablemente estos textos fueron copiados de los existentes en la antigua torre, antes de las reformas llevadas a cabo bajo el mandato del rey Enrique I de Castilla (años 1214-1217) y del citado rey sabio.

torre interior del puente de Alcántara en Toledo

La capitulación del Toledo hispano-musulmán en el año 1085 puso en manos del rey Alfonso VI de León el Bravo un extenso territorio en el que sobresalían numerosos recintos fortificados. Años más tarde, cuando el segundo emir almorávide, Alí Ibn Yusuf, atacó la ciudad en el año 1109, tras destruir Azecha y San Servando, llegó hasta el exterior de este puente. Del mismo modo, las narraciones de los Anales Toledanos nos acercan a los efectos de distintas crecidas del Tajo, todas ellas violentas y arrasadoras, que afectaron en menor o mayor medida al puente. Así, en el año 1113, las aguas cubrieron el arco de la puerta de la Almohada.

Después, en los años 1168, 1178 y 1181 las aguas llegaron hasta San Isidro. Tres nuevas inundaciones sacudieron la ciudad en los años 1200, 1207 y 1221. Quizá fue en el año 1211 cuando la torre defensiva interior, que guardaba la entrada a la ciudad de Toledo y la Plaza de Armas, se vino abajo. Los daños o el estado de deterioro debieron aconsejar una nueva edificación, obras ejecutadas durante el corto reinado del rey Enrique I de Castilla. Mateo Paradiso, el posible maestro de obras de la torre interior, dejó dicho "Tornado este río a crecer, la derribó un pilar por febrero de 1211 y tomó a caer el puente (...) ya estaba reparada mando Henrique I fundar en ella una torre para su mayor fortaleza y de la ciudad".

Este puente volvería a derrumbarse por las fuertes lluvias acaecidas en los años 1243 y 1249. Las últimas fueron tremendas, "fue el grand diluvio de las aguas e començo ante del mes de agosto e duro fasta el yueves XX e VI días andados de deziembre e fueron las llenas de aguas muy grandes por todas las mas de las tierras e fizieron muy grandes dannos en muchos logares e señalamientre en Espanna que derribaron las mas de las puentes que y eran e entre todas las obras fue derribada una grand partida desta puente de Toledoy así quedó reflejado en las lápidas colocadas en la torre interior después de que el rey Alfonso X el Sabio ordenase reconstruir su estructura.

Este rey castellano decidió emprender las nuevas obras con el fin de consolidar definitivamente el paso, dejando de depender de las violentas embestidas de las crecidas ocasionales. Los trabajos fueron ejecutados entre los años 1258 y 1259. Puede decirse que la fisonomía que nos ha llegado hasta hoy es la diseñada por este monarca. En el siglo XIV, en la guerra fraticida entre Pedro I el Cruel y su hermanastro Enrique, se comprobó que las alianzas del alcaide abrían el paso del puente a uno u otro según los intereses. En concreto, en el año 1355, partidarios de Enrique de Trastámara le abrieron el paso, pues San Martín no cedía.

puente de Alcántara en la ciudad de Toledo

Lo más significativo de Alcántara es que en el año 1453 era considerado jurídica y militarmente como una fortaleza. Por cédula Real, el rey Juan II de Castilla mandó a Alfonso Yañez de Valladolid "alcaide de la fortaleza del Puente de Alcántara" que la guardase en su nombre, sin que mantuviese el juramento de fidelidad con Álvaro de Luna, ni con sus partidarios, en lo que fue el último momento grave de inestabilidad política de su reinado. Poco después, en el año 1484, este puente recibía el último retoque medieval: las reparaciones efectuadas por iniciativa del corregidor Gómez Manrique, teniendo como objetivo la consolidación del arco menor y de la torre interior. 

En definitiva, el aspecto actual es el reflejo de una herencia constructiva de varios siglos. A pesar de algunas opiniones al respecto, es muy difícil precisar desde un doble punto de vista arqueológico-histórico, si Alcántara se asienta sobre un antecedente romano y todo parece indicar que no. El origen del puente es islámico, con sucesivas reconstrucciones, tanto islámicas como cristianas. Los musulmanes buscaron un lugar idóneo acorde con la nueva situación de la ciudad, que basculaba hacia Al-Hizam construyendo Alcántara en ese emplazamiento.

Hoy contemplamos un puente asimétrico, con una rasante que presenta una leve forma alomada sobre el muro. La calzada alcanza 90 m de longitud por 4,5 m de anchura media. Consta de dos arcos, el mayor de 28,40 m de luz, con una altura entre 23 y 24 m, el menor con 16 m de luz. En el lado contrario no cabe posibilidad de un tercer arco similar al menor, pues la lectura de los paramentos así lo demuestra: aquí debe darse como segura la idea premeditada de un gran muro de 45 m. Los dos arcos presentan formas apuntadas que aportan en el interior ligeras bóvedas de cañón apuntado.

La pila desde la que arrancan es rectangular, defendida por alargados tajamar y contrajamar triangulares muy apuntados. Se combina el aparejo regular en los arcos y mampostería concertada en la pila y en el resto del paramento. Toda esta parte pertenece a las obras bajo mandato del rey Alfonso X el Sabio y a las reparaciones del corregidor Gómez Manrique, exceptuando hasta los mechinales más bajos y la base de los tajamares que presenta un aparejo regular, con algo de soga y tizón, como uno de los elementos primordiales edificados por orden del califa Abd Al-Rahmán III o el conocido como Almanzor.

torre del puente de San Martín en la ciudad de Toledo

En el lado contrario y gracias a la forma del terreno pudo sustituirse el arco por un macizo muro, menos bello pero más resistente ante el Tajo. En este punto el cauce del río incide más sobre la parte de la pila, de ahí los grandes tajamares, e incluso se trabajó la roca entre ésta y la base de la torre para debilitar la fuerza de la corriente. En los paramentos de ambos lados alcanzamos a leer las sucesivas fases cronológicas, casi todas islámicas. Incluso pueden descubrirse distintos elementos romanos y visigodos reutilizados como sillares. Aquí conviven el aparejo regular, algunas apariciones de soga y tizón, la mampostería concertada y mampostería entre verdugada de ladrillo.

Además, se contemplan dos aristas similares a las que existen en el puente islámico de Guadalajara. La continuidad del espolón se rompe en el extremo exterior con un pasadizo de tránsito, abierto por un arco de herradura con 1,72 m de luz. También en el gran muro puede distinguirse lo que fue un pilar muy alargado, que fue inutilizado posteriormente al construirse un nuevo puente. En los extremos se levantan sendas torres-puerta, una exterior y otra interior que convierten al puente en un punto defendido fuertemente.

Por último, cabe señalar que justo debajo de la puerta construida en tiempos del rey Felipe V, descubrimos su forma, cercana a los 7 m de altura, con una anchura media de 4 m, que engarzan perfectamente con el gran muro. Los dos paramentos visibles muestran la tremenda robustez de la construcción, conservándose aún 14 hileras con aparejo regular, alternando en algunas de ellas la soga y el tizón que certifican, sin duda, una técnica claramente de época islámica.

Toledo. Iglesias mudéjares.

vista de actual iglesia mudéjar de Santiago del Arrabal

La ciudad de Toledo nunca estuvo dividida de una manera clara por barrios de cada una de las tres religiones, pero sí existen zonas de una mayor influencia de cada una de ellas. Toledo fue cristiana desde el siglo IV siendo parte del imperio de Roma, lo fue también durante el reino visigodo pugnando con la doctrina arriana, y pasó los siglos de convivencia entre las tres religiones (la musulmana, la judía y la cristiana), hasta regresar al cristianismo en el año 1085.

A medida que nos alejemos de la actual catedral de Toledo, lugar de emplazamiento de la antigua mezquita aljama, es posible encontrarnos con numerosas iglesias de estilo mudéjar que salpican toda la ciudad, habiendo sido antes algunas de ellas pequeñas mezquitas de barrio por lo que también es posible observar restos de las diversas etapas del arte islámico en su recorrido. Asimismo, Toledo cuenta hoy con una sinagoga, templo judío por excelencia y también de estilo mudéjar, siendo otro ejemplo más de por qué nombrarla como ciudad de las tres culturas.

fachada lateral, iglesia de Santiago del Arrabal

La actual iglesia de Santiago del Arrabal fue reconstruida en el siglo XIII en la zona norte del centro histórico de Toledo, representando una bella muestra del arte mudéjar toledano bajo el mecenazgo del rey Sancho II de Portugal el Piadoso, hijo de la infanta castellana Urraca de Castilla. Su ubicación, cercana a la Puerta Vieja de Bisagra y en un antiguo barrio musulmán, apunta a que debió levantarse en el lugar de una antigua mezquita. Se cree que fue fundada como iglesia alrededor del año 1247, pero lo que está claro es que en 1265 el templo cristiano estaba ya terminado por el epitafio más antiguo de la iglesia. De su localización también proviene su propio nombre, al encontrarse a las afueras de la ciudad, es decir, en los arrabales.

Se considera que, posiblemente, antes de esa reconstrucción del siglo XIII existía otra iglesia, que habría sido fundada por orden del rey Alfonso VI de León el Bravo, para satisfacer las necesidades de la población de la zona del arrabal que no tenían parroquia, después de la conquista de Toledo por parte de sus tropas y hacia el año 1088. En el año 1125 aparece citada por primera vez en un documento mozárabe y se cree que ya existía la torre. Tras un continuo asedio a la ciudad, los caballeros de Santiago decidieron evitar la ruina de este templo en el siglo XIII, reconstruyéndolo con el apoyo económico del antes citado rey portugués.

El templo contiene tres naves separadas por arcos apuntados que dan gran esbeltez al conjunto y tres ábsides poligonales (adaptando la construcción al ladrillo), destacando sus tres portadas con arcos lobulados, entrelazados y de herradura, de clara influencia califal, así como las arquerías ciegas que recorren sus ábsides. El estilo gótico es visible en la altura de sus naves y en el uso de rosetones sobre las puertas. Sus muros son de mampostería y ladrillo con puertas enmarcadas en arcos de herradura poli-lobulados. El crucero está cubierto con cinco bóvedas baídas, mientras que las naves se cubrieron con techos de madera de par y nudillo. 

torre de Santiago del Arrabal, Toledo

San Vicente Ferrer predicó en este templo de Santiago del Arrabal entre los siglos XIV y XV, llevando también él a sus fieles a cristianizar forzosamente la sinagoga mayor toledana de Ben Shoshan en el año 1405, posteriormente convertida en iglesia de Santa María la Blanca. Su fanático discurso provocó que se asaltara y quemara La Judería, asesinando a multitud de personas y destruyendo hogares, provocando que la judería no se volviera a recuperar dentro de un imparable proceso de limpieza étnica que llegó a sus puntos álgidos con las expulsiones de los años 1492 y 1609 de los judíos y los moriscos, respectivamente.

Esta iglesia también es conocida como catedral del mudéjar, siendo uno de los monumentos de este arte más característicos de la ciudad de Toledo y, con permiso de las torres de Teruel, también de la península. Es muy probable que el alminar de la antigua mezquita se corresponda con la actual torre exenta (separada del edificio), que habría sido recrecida en ladrillo para colocar el campanario. Se trata de la iglesia mudéjar toledana menos modificada, pues conserva su estructura original. En el año 1564 se elevó el ábside principal para alojar un nuevo retablo y en el año 1612 los pilares de ladrillo fueron forrados con pilastras de yeso. 

detalles de puerta en iglesia de Santiago del Arrabal

En el siglo pasado fue cuando se redescubrió el artesonado en el interior de esta iglesia de Santiago del Arrabal así como también diferentes decoraciones mudéjares que habían quedado ocultas en anteriores modificaciones. A su vez, también se realizaron diversas restauraciones y obras de reurbanización en el entorno de esta iglesia, lo que desembarazó al templo de construcciones anejas quedando entonces exenta e independiente de la Puerta de Bisagra Nueva, a la que estaba unida. En el interior también encontramos símbolos islámicos como la denominada mano de Fátima así como inscripciones en su techo de madera.

En otra de las denominadas parroquias mozárabes, podemos encontrar una de las muestras epigráficas más representativa de la cultura islámica de la ciudad, a pesar de que por orden del rey Felipe II se destruyeron las epigrafías árabes visibles por considerarse blasfemia. Se trata de la fachada de la iglesia de Santa Justa y Rufina y en ella podemos contemplar una inscripción labrada en piedra caliza que recoge de forma conmemorativa la construcción de una de las naves de la antigua mezquita. Se encontraba en una zona muy comercial, cerca del mesón del Lino, el zoco de los drogueros y especieros así como los perfumistas.

Su existencia mozárabe está acreditada documentalmente desde el año 1156 y, aunque la remodelación de este lugar para el culto cristiano desfiguró el edificio primitivo islámico, la fachada noroeste conserva no sólo parte de los aparejos originales, sino también un espléndido arco de estilo califal que a su vez ha reutilizado una pilastra visigoda para la columna en la que apoya su arco de herradura fechable en torno al siglo X. Aquella mezquita, de pequeñas dimensiones, formaría parte del conjunto de mezquitas de barrio que podemos encontrar en varios puntos de la ciudad de Toledo.

lápida en iglesia de Santa Justa y Rufina

Una vez consagrado el lugar al culto cristiano, debió levantarse su ábside, cuyas características formales llevarían a relacionarlo con el de la mezquita de Bab Al-Mardum y, por tanto, a datarlo en fecha próxima a finales del siglo XII. De esta forma, se insertaría en la primera fase del arte mudéjar toledano. El ábside desarrolla en planta un amplio semicírculo que adopta al exterior una forma poligonal. Consta de dos cuerpos superpuestos, compuestos por arcos de medio punto doblados y por arcos poli-lobulados que cobijan arcos de herradura apuntados, rematados por un friso de ladrillos dispuestos en esquinilla.

El interior es semicircular, con paramentos lisos, realizados en mampostería encintada, y restos de pintura mural. Este primer templo cristiano estaba orientado al sureste, desconociéndose su organización, y debió aprovechar parte de su estructura preexistente y tal vez responda a ello la existencia de un claustro, adosado a uno de sus laterales, identificable con un posible sahn o patio de abluciones musulmán. Las grandes transformaciones en este templo se llevaron a cabo a partir del año 1530, tras un incendio, modificando la fisonomía anterior y cambiando su orientación triplicando el espacio que ocupaba la antigua nave. Su techumbre de madera data del año 1536.

La calle Ciudad asciende a través del camino que nos va a situar en la plaza mostrándonos la actual iglesia del Salvador. Casi todo el actual edificio es fruto de una reconstrucción realizada tras un incendio en el año 1822, pero el origen como mezquita de esta iglesia se ha confirmado de forma arqueológica y documental. Entre los hallazgos que lo confirman apareció una lápida en la capilla actual de Santa Catalina, en la que se conmemoraba la construcción de una nave en el año 1041 (año 432 de la Hégira) aunque no se especifica si se trataba de una ampliación o una reconstrucción de dicha nave.

arcos de estilo califal en actual iglesia del Salvador en Toledo

La lápida nos dice "En el nombre de Allah, el clemente, el misericordioso, se levantó esta galería con la alabanza y protección de Allah bajo la dirección de los dos empleados de la obra pía (de los legados piadosos), los dos directores Abd Al-Rahmán Ibn Muhammad Ibn Alberola y Kazim Ibn Cahlán en el mes de Rached del año 432. Compadézcase Allah del legatario (del que destina esto a usos piadosos), del que cuide o tome parte en su obra, del que en él haga la oración y del que lea en él. Amen, oh señor del universo. Y bendiga Allah a Muhammad, el último de los profetas y concédale la paz".

Generalmente se relaciona la pérdida de la mezquita mayor (actual catedral) en tiempos del rey Alfonso VI de León con el uso de la entonces mezquita del Salvador como nueva aljama en sustitución de aquella, estando orientada al sureste en dirección a La Meca. Recientes excavaciones han determinado dos fases de construcción de aquella mezquita, una primera adscrita al período omeya con restos de época emiral y califal (desde finales del siglo VIII hasta el siglo X) y otra fase del período taifa (siglo XI hasta pasar a ser cristiana en el siglo XII). En el patio trasero del templo también se descubrieron arcos y muros islámicos así como un aljibe que se consideran pertenecientes al siglo IX. 

Parece ser que en el año 1145, una tormenta tremenda sorprendió a Doña Berenguela de Barcelona, esposa del rey Alfonso VII de León (primer rey leonés de la casa de Borgoña), por las calles de la ciudad, refugiándose entonces en el interior de esta mezquita aljama. Se postró y rezó a Dios para que cesase pronto la tormenta y realmente así ocurrió. Tras este supuesto milagro, el rey leonés ordenó convertir el culto de este templo bajo la advocación del Salvador y dichas obras finalizaron en el año 1159. De este mismo año se tiene un documento que nos indica "prisieron christianos la Eglesia de San Salvador de moros el día de San Juan Bautista".

alminar de El Salvador en Toledo

Teniendo en cuenta que en 1159 se cumplían diez años de la muerte de Doña Berenguela, puede ser posible que lo que cuenta la tradición acerca de aquella tormenta fuese cierto, máxime conociendo la poca pasión que Berenguela sentía por los musulmanes tras el ataque almorávide a la ciudad de Toledo en el año 1139 que la obligó a situarse junto con sus damas en la muralla, desde donde reprochó a los musulmanes atacar una ciudad defendida por mujeres cuando los hombres habían marchado a la batalla que almorávides y cristianos libraban en el castillo de Oreja.

La primitiva mezquita, a diferencia de otras más modestas, presentaría una planta rectangular cuyo espacio interior estaría dividido en tres naves separadas mediante dos arquerías y en estas naves podemos observar arcos de herradura sobre columnas y capiteles de acarreo romanos y visigodos, destacando una excepcional pilastra visigoda decorada con escenas de milagros de Cristo. Su acceso principal se situaría en el muro noroeste, situando el muro de la qibla y el mihrab al sureste, aunque el elemento más sobresaliente en esta iglesia del Salvador es, sin duda, el alminar que ha conservado gran parte de su cuerpo principal y lleva incrustaciones de cenefas. 

Este alminar fue construido en sillería de granito, reutilizando elementos decorativos romanos y visigodos, y su construcción corresponde a la fase emiral. La parte superior de la torre se corresponde con un remate de época barroca posterior, aunque es muy probable que se trate de la torre más antigua de Toledo. En el interior de la torre podemos ver todavía el típico sistema islámico de machón central y escaleras girando en torno suyo, como en la Giralda de la ciudad de Sevilla, frente a las torres huecas cristianas. Por su parte, el patio de acceso a la sala de oración o shan quedaría en la calle actual que da entrada a la iglesia.

arcos islámicos en el interior de la iglesia del Salvador, Toledo

También fue restaurado el patio de abluciones, con una arquería de herradura en ladrillo sobre arcos y columnas romanos, alfices y remate superior similar a lo que podemos ver en la mezquita del Cristo de la Luz o mezquita de Bab Al-Mardum. Esta iglesia se encuentra cerca de las de Santo Tomé y Santa Úrsula y es una de las nombradas en la obra epistolar anónima El lazarillo de Tormes, escrita probablemente en el siglo XVI habiendo sido reformada en estilo mudéjar tardío en el siglo XV. En esta iglesia fueron bautizados la madre del emperador Carlos V, es decir, la reina Juana I de Castilla, la Loca, así como el dramaturgo Francisco de Rojas Zorrilla.

La iglesia de San Sebastián, por su parte, reúne las características del prototipo de mezquita islámica al estar situada muy próxima a los baños públicos de Tenerías del siglo XI, cerca del Tajo, además de encontrarse junto a una de las puertas de ingreso a la ciudad. Se encuentra en pleno barrio de Curtidores, en el que se han encontrado tenerías en varios puntos dedicadas a actividades propias de un barrio periférico junto al río. Sobre los orígenes de esta iglesia se ha especulado mucho y algunos autores mencionan la existencia de un templo romano pagano sobre el que se erigiría una iglesia en época visigoda, entre los años 601-602 en época de Liuva II. 

arquerías en la iglesia de San Sebastián, Toledo

Esa iglesia visigoda posteriormente se transformaría en mezquita en época de Al-Ándalus y de nuevo pasaría a ser iglesia tras la conquista de la ciudad. De aquella iglesia visigoda se han conservado varios fustes y su emplazamiento. La primera referencia a la actual iglesia data del año 1168 y es una de las descritas como parroquia mozárabe por lo que mantuvo culto cristiano durante época islámica. Sin embargo, las investigaciones arqueológicas han demostrado que, en realidad, allí existió una mezquita de barrio desde un momento temprano andalusí, puede que en el siglo IX, reformada y ampliada en el siglo XI y la cual se conocía como mezquita de Al-Dabaggin.

Muy probablemente, los baños próximos de Tenerías servían para realizar las abluciones antes de acceder a su interior. Se sabe que Fath Ibn Ibrahim Al-Umawi, conocido por Al-Qasari, edificó una mezquita en los terrenos que ocupaba este barrio y próxima a las clepsidras o relojes de agua que el genial astrónomo Azarquiel levantara por orden del rey taifa Al-Mamún. Su arquitectura está en consonancia con el modelo de la mezquita del Salvador, es decir, tres naves longitudinales separadas por dos hileras de cinco arcos de ladrillo cada una. Estos arcos son enjarjados, siendo esto muy habitual en las construcciones árabes andalusíes, y tienen el tradicional perfil de herradura de época califal. 

interior de la actual iglesia de San Sebastián en Toledo

El mihrab está situado en el lateral sur-sureste (bajo el actual acceso a través del atrio) y se encontró su cimentación original. Por lo tanto, esta mezquita contaba con orientación sur, siguiendo el estilo de la mezquita aljama de Córdoba. Contaba con un patio o sahn abierto al norte, comunicado con la sala de oraciones por una puerta que conserva el vano de acceso y cargadero original, y un segundo patio lateral al este, denominado ziyada, que estaría reservado para la oración de mujeres y comunicado con la sala de oraciones a través de puertas con arcos de herradura geminados de las que se han conservado quicios y el suelo de baldosas original. 

También encontramos en el interior de esta iglesia de San Sebastián columnas de fustes y varios capiteles de acarreo (todos diferentes) de época romana y visigoda. Queda por resolver la ubicación del alminar, aunque se presupone en el emplazamiento de la actual torre mudéjar del siglo XIV y cuya cimentación no conserva apenas restos de la torre islámica. Desde esta torre se pueden observar los restos de murallas que aparecen en los rodaderos así como los de presas y antiguos molinos situados sobre el río Tajo. En este barrio también se encontraban edificaciones de defensa de la ciudad, como la puerta de Bab Al-Dabaggin, posiblemente cerca de esta mezquita.

techumbre de la iglesia de San Sebastián

Su fachada se levanta sobre el río, frente a los cerros del valle y es, recordemos, uno de los recintos sagrados más antiguos de Toledo al remontarse al período visigodo hacia el año 601. La complejidad constructiva de esta iglesia se manifiesta en las numerosas rarezas arquitectónicas que se pueden observar a simple vista. Así, encontramos la ubicación de la torre junto a la cabecera, la cual a su vez no está orientada según el modelo de los templos cristianos, y los paramentos en los que se pueden distinguir arcos y vanos que no concuerdan con el arquetipo de iglesia mudéjar generalizado en Toledo.

La actual iglesia de San Lorenzo, por su parte, está levantada sobre una antigua mezquita musulmana del siglo XI y presenta su planta en forma de cuadrilátero irregular, transformándose en iglesia en algún momento tras la conquista cristiana de la ciudad que tuvo lugar en el año 1085. De aquella mezquita se han conservado parte de los muros, así como el mihrab. Éste se encuentra en el interior de lo que fuera el antiguo alminar de la mezquita, siendo hoy la torre de la iglesia cristiana. 

En su testamento del año 1613, el capellán del rey Felipe II el Prudente, declaraba haber dado a su cuñado mil cien ducados para fundar con ellos una capellanía en esta iglesia de San Lorenzo de Toledo, en el enterramiento de sus padres y de sus abuelos. Siglos después, durante la guerra civil acontecida en el siglo XX, un incendio destruyó todo este templo de San Lorenzo, sobreviviendo únicamente los muros, que la rodean y la cierran, así como la torre.

vista de la torre de la actual iglesia de San Lorenzo

En el muro, realizado con ladrillo y aparejo toledano, se pueden observar algunos restos del antiguo revoco y enfoscado con dibujos, así como pequeñas ventanas y huecos que permitían el paso de la luz. Conserva una portada tapiada, resto de una antigua entrada al templo, por la nave de la epístola. En la parte que se juntan la torre y el muro se puede ver una moldura esculpida con la figura de un ángel que sostiene un escudo formado por dos cabezas de dragones, en los vértices, unidos desde la boca por una barra. 

A los pies de la iglesia está el atrio, unido con el interior del templo por arcos de medio punto. Este atrio está cerrado por techumbre de forja a la catalana, de vigas de madera, y cubierta, a dos y tres aguas, de teja árabe. La torre-campanario, situada en la mitad de la nave de la epístola, está compuesta por tres cuerpos, siendo los dos inferiores realizados en estilo mudéjar y el tercero en estilo barroco, separados por línea de imposta. Es de fábrica de mampostería y ladrillo y presenta, en las cuatro caras del cuerpo superior, vanos formados por arcos de medio punto.

La iglesia de Santo Tomé se encuentra ubicada en el centro histórico de Toledo y fue fundada después de la conquista por el rey Alfonso VI de León el Bravo en el año 1085. Aparece citada en el año 1142 como construida sobre el solar de una antigua mezquita del siglo XI. A principios del siglo XIV, por encontrarse en estado ruinoso, fue reedificada a cargo del señor de Orgaz y se transformó el antiguo alminar de la mezquita en campanario mudéjar, siendo hoy uno de los mejores de la ciudad. Su fama se debe sobre todo por albergar en su interior el cuadro El entierro del conde de Orgaz de El Greco.

campanario mudéjar en Santo Tomé, Toledo

El edificio consta de tres naves con crucero, cubiertas por bóvedas de cañón y ábside poligonal. Para construir la capilla mayor, con mezcla de mudéjar y gótico flamígero, el señor de Orgaz mandó derribar la antigua cabecera y elevar la cúpula central en forma de estrella de ocho puntas con los nervios pintados. En el lado del evangelio, cerca del altar mayor, una puerta conduce a la entrada de la torre-campanario y desde allí se puede subir por escalera. El antiguo alminar fue reconstruido en el siglo XIV por el citado señor de Orgaz y es de planta cuadrada, en lo que se puede llamar mudéjar toledano, con mampostería y ladrillo muy bien conservados y basado en el alminar de la iglesia de San Román. 

En los dos cuerpos superiores de la torre (doble campanario) se abren grupos de dos y tres ventanas con arcos de herradura y entre estos dos pisos una decoración a modo de friso de arquería ciega con arcos poli-lobulados y separados por pequeñas columnas de cerámica vidriada de color verde y ocre, detalle que la relaciona con las torres de San Román y San Miguel. Junto a una ventana geminada de la torre, en el segundo piso, se encuentra encastrada una placa-nicho visigoda de mármol blanco con venera y cruz patada adornada con letras alfa y omega y estudiada como una pieza similar al prototipo realizado en los talleres de Mérida, que habrían extendido su influencia en Toledo.

Del primer edificio mudéjar conserva el gran arco poli-lobulado superpuesto al actual arco toral, que separa la nave principal del presbiterio, junto con los recios machones de esta parte de la nave y el pequeño arquillo lobulado sobre el friso de ladrillos en esquinilla que sobrevive en la parte alta, en lo que fue la cabecera semicircular de la primitiva iglesia de una sola nave. El notario mayor de Castilla y señor de la villa de Orgaz destacó por sus generosas obras de caridad, contribuyendo a la reconstrucción de iglesias como ésta, la de San Justo y San Bartolomé.

vista del actual campanario de Santo Tomé

En su testamento, el señor de Orgaz había dejado ordenada la donación anual a esta iglesia de unas mandas consistentes en dos carneros, dos pellejos de vino, dos cargas de leña, dieciséis gallinas y ochocientos maravedíes para sostenimiento de los sacerdotes y los pobres de la parroquia, que debían recaudarse entre los habitantes de su señorío en Orgaz. También dejó ordenado ser enterrado en esta iglesia de Santo Tomé y en el lugar más humilde, la última de las capillas de la nave de la epístola.

Por su parte, la iglesia de los santos Justo y Pastor fue fundada tras la toma de la ciudad por las tropas del rey Alfonso VI de León el Bravo, sufriendo distintas transformaciones entre los siglos XVI y XVIII. También durante todo el siglo XIV fue sometida a importantes obras de reconstrucción, destacando su cubierta de madera y su rica decoración en azulejería. Los restos del ábside mudéjar, en ladrillo y con decoración de arquerías ciegas, son considerados también del siglo XIV, aunque bien pudieran corresponder a una obra anterior, según se deduce de la configuración de su aparejo exterior.

detalles de yeserías, interior de la iglesia de los santos Justo y Pastor

Ya en el siglo XVII, este templo popularmente conocido como iglesia de San Justo va a ser objeto de una intervención arquitectónica más profunda, alterándose su nave central hasta perder su anterior carácter mudéjar. Adosada al ábside, se encuentra la actual capilla del Corpus Christi formando un conjunto decorativo mudéjar destacado en la ciudad y conservando el artesonado de madera policromada, con un friso en el que se alternan representaciones. También cuenta con un importante conjunto de yeserías realizadas utilizando la técnica tradicional en la que se tallaba el yeso sobre una preparación de barro húmedo. 

En el exterior se observan sus ábsides mudéjares con un ambiente recoleto, pues sus calles se aferran en su alrededor conteniendo éstas la misma forma. Su torre actualmente está revestida en estilo barroco y su calle tiene una gran pendiente siendo muy pronunciada pues viene desde el corralillo de San Miguel. Esta iglesia de San Justo realmente reúne más belleza en su interior, precisamente por los estilos que concentran sus capillas, especialmente el insuperable estilo mudéjar de la citada capilla mortuoria del Corpus Christi.

yeserías originales en la actual capilla del Corpus Christi

El ya citado artesonado, que forma la techumbre de esta iglesia de los Santos Justo y Pastor, está magníficamente adornado, al más puro estilo mudéjar andalusí, terminando en una pequeña cúpula. Este espacio cuenta también con arcos lobulados muy bellos que contienen ángeles en sus jambas y ventanas angreladas, además de fajas repletas de la representación de guerreros musulmanes y cristianos en combates y en justas de caballeros así como otras con epigrafía cúfica que representan sentencias del Corán.

La iglesia de San Andrés, por su parte, presenta diversos estilos arquitectónicos. De una parte, están presentes el arte mudéjar y el gótico, y de otra el arte barroco a raíz de una remodelación en época posterior. Se descubrieron también en esta iglesia un relieve visigodo y dos pilastras de la misma época y la primera noticia documental data del año 1150, cuando se cita un incendio en la iglesia. Parece ser que fue reedificada en el propio siglo XII y no está claro que anteriormente existiera en su lugar un mezquita como sostienen algunos autores.

fachada mudéjar en la actual iglesia de San Andrés

Del estilo mudéjar quedan restos dentro del templo y en las dos portadas, ambas enmarcadas con arco de herradura. También el claustro mudéjar se puede datar en torno a finales del siglo XII. Los arcos en las naves no son de un mismo estilo ya que los podemos encontrar de herradura, de herradura apuntada y de medio punto. La diferencia de estilos se repite en las cubiertas, cuya complejidad es enorme. En la nave central la techumbre es de madera, de limas moamares, con tirantes y, por su parte, en las naves laterales hay alfarjes con decoración pintada.

Del templo original en el siglo XII, de estilo mudéjar en definitiva, nos ha llegado la parte inferior de la torre, las dos portadas bellísimas, sobre todo la portada principal, con arco de herradura enjarjado, con alfiz y coronada en su parte superior por una serie de pequeños arcos poli-lobulados, y un soberbio arcosolio descubierto en el año 1912 y que sirvió de enterramiento a un noble en el año 1305.

La parroquia de Santa Leocadia, por su parte, aparece citada en documentos desde mediados del siglo XII, con la denominación de "Santa Leocadia de dentro de Toledo" para diferenciarla de otra iglesia, con la misma advocación, junto al alcázar, edificada en el lugar donde la santa estuvo en prisión. Tanto la actual parroquia como la torre responden, en sus partes más antiguas, al estilo mudéjar toledano de finales del siglo XIII, lo que lleva a pensar que existió otra construcción anterior de la que no han quedado restos.

torre y ábside en parroquia de Santa Leocadia

Únicamente, hay referencias para pensar que la disposición primitiva era la de un edificio aislado, separado del actual convento de Santo Domingo el Antiguo por una calle que fue suprimida, en la época del rey castellano Alfonso X el Sabio al ordenar ampliar dicho convento. La parte mejor conservada de la construcción mudéjar es la torre, adosada al ábside del evangelio, lo que viene a confirmar que se levantó al mismo tiempo que la iglesia manteniendo ese aire de alminar musulmán que caracteriza a las torres toledanas. Esta torre se levantó con cuerpo bajo cerrado sin vanos y con aparejo de cajas de mampostería entre hiladas de ladrillo. 

Para la iluminación de la escalera interior se abren ventanas estrechas, casi saeteras, donde el habitual arco lobulado cobija un arquillo mixtilíneo, en yeso. Como remate, un friso de arcos ciegos lobulados, cuya clave se anuda en un círculo que enlaza con el alfiz, aparece como forma derivada de la decoración taifa. Encima, el cuerpo de campanas, con el consabido doble vano de herradura apuntada, y el alero sobre ladrillos en saledizo, transposición de los modillones califales. Sin embargo, esta parroquia de Santa Leocadia conserva escasos restos de la época mudéjar ya que las reformas que terminaron por desfigurar la iglesia en ese estilo se iniciaron en el año 1569. 

Posteriormente, en el año 1594, aunque manteniendo en este caso el contorno exterior de arte mudéjar, se remodeló también el ábside del evangelio (norte), que se convirtió entonces en capilla privada, bajo la advocación de Santa Inés. Por tanto, la actual iglesia consta de tres naves, con tres ábsides en la cabecera. De estos ábsides solo se conserva el muro exterior del correspondiente al evangelio que, dentro de la tradicional superposición de arquerías dobladas, repite las mismas combinaciones de la ya citada iglesia de Santiago del Arrabal. El ábside se divide en tres pisos que se alzan sobre un zócalo, cada piso tiene una arquería ciega. 

fachada de la actual parroquia de Santa Leocadia, Toledo

El primer piso está decorado con doble arquería de medio punto, el intermedio tiene arquería califal doblada por arcos poli-lobulados y en el tercero los arcos de herradura apuntados están doblados por arcos de herradura. Los otros dos ábsides han desaparecido a consecuencia de las remodelaciones posteriores en el siglo XVII. En la última reforma que se llevó a cabo en el año 1966, al suprimir un pórtico adosado al muro sur que servía de entrada al mismo templo, se encontraron restos de la antigua portada mudéjar, que seguían también el modelo de la iglesia de Santiago del Arrabal pudiendo recrearse su antiguo aspecto a partir de esos restos.

Por su parte, la iglesia de San Román se reconstruyó en estilo mudéjar en el siglo XIII, sobre el mismo lugar donde antes había una mezquita, la cual se construyó sobre una primitiva iglesia visigótica y, probablemente, ésta se levantó sobre un antiguo edificio de época romana. Se ubica en uno de los lugares más altos y privilegiados de la ciudad de Toledo, en la segunda de las doce colinas que la forman. De la mezquita califal del siglo X se tienen noticias ya como parroquia a mediados del siglo XII y la iglesia finalmente sería consagrada en el año 1221 y nombrada como Santo Romano, mientras se colocaban los cimientos en la nueva catedral.

nave de la epístola en la actual iglesia de San Román

La tradición señala que en ella se coronó a Alfonso VIII de Castilla el Noble en el año 1166, quien más tarde vencería con sus tropas a los almohades en las Navas de Tolosa. En su torre, por tanto, se llevó a cabo el alzamiento de los pendones del joven rey por conveniencia de la familia de los Lara, frente a los Castro, que había degenerado en una guerra civil. Este rey estuvo aquí acompañado por la familia de Esteban Illán. A lo largo del siglo XIII se construyeron un nuevo ábside y la robusta torre, en estilo mudéjar, con sus dos cuerpos superiores en doble campanario, abriéndose los vanos en grupos de dos y tres, y que serviría de modelo a otras torres toledanas. 

Con posterioridad, en el siglo XVI, fue modificada la capilla mayor enmascarando en parte la primitiva cabecera mudéjar y levantando también la cúpula plateresca. Concretamente, en el año 1572 se retiraron dos lápidas árabes de su interior por orden del rey Felipe II y este detalle, junto a su estructura arquitectónica sustentada sobre nueve módulos con idéntica estructura principal que la mezquita de Bab Al-Mardum o Cristo de la Luz y la mezquita de Tornerías, se suma a los arcos califales y esquemas de triángulos y exquisitas cintas anudadas de época almohade y taifa, lo que nos da a entender que bien pudo ser un importante oratorio durante la época de Al-Ándalus en la ciudad.

arcos en el interior de la iglesia de San Román, Toledo

Existen también en el interior de esta iglesia de San Román inscripciones en árabe con letras cúficas y filacterias en latín determinando así la tolerancia que llegó a vivirse entre religiones en la ciudad de Toledo. También encontramos roleos con palmas, aves, perlas y otros motivos vegetales en algunas de sus preciosas ventanas lobuladas, algunas de ellas conteniendo a la representación de un ángel dentro, como si estos vinieran a recoger a las almas perdidas, por el conocido túnel que va desde la oscuridad del mundo terrenal a la luz del más allá. 

Se trata, sin duda, de uno de los edificios que constituyen en sí mismos una cronología histórica y arqueológica de Toledo, ya que en él se fueron superponiendo los diferentes estilos prototípicos de las culturas y civilizaciones que fueron sucediéndose en el poder político y religioso de la urbe, incluyendo incluso influencias bizantinas y de otros lugares. El edificio actual presenta planta basilical con tres naves cubiertas de madera, separadas por arcos de herradura con alfiz que apoyan sobre pilares con columnas visigodas y romanas adosadas con capiteles reutilizados también visigodos en algunos casos, distinguiéndose por sus hojas corintias. 

estilo califal y ángel cristiano en San Román

Sobre cada uno de los arcos torales que separan las naves se abren, a modo de falso triforio, grupos de tres arcos menores de medio punto. Ésta es una conformación que con algunos matices se repite en la sinagoga toledana de Santa María la Blanca o en la antigua mezquita y actual iglesia ya descrita de San Sebastián, y que evoca claramente a la sala de oración de una mezquita. El eje del muro de la qibla norte-sur, al pasar a ser iglesia, se debió cambiar a este-oeste. Al exterior, lo más llamativo en esta iglesia es su portada de acceso de acusada herradura, un ventanal penta-lobulado en el mismo hastial, y por supuesto su antiguo alminar, la hoy torre-campanario exenta. 

La torre es una de las joyas mudéjares y de las más altas de la capital toledana y se cree muy probable heredera de un alminar musulmán al presentar dos partes bien diferenciadas: un primer cuerpo a modo de base levantada en mampostería (podría ser de origen anterior a la conquista cristiana), y el cuerpo superior de campanas ya en ladrillo y repitiendo casi de manera idéntica a la vecina iglesia de Santo Tomé (mudéjar del siglo XIV), con arcos de herradura y poli-lobulados diversamente conjuntados en sus dos cuerpos altos de ladrillo. A esta torre se puede subir desde el interior del templo y avistar desde ella amplias panorámicas de la ciudad de Toledo

celosía islámica en iglesia de San Román

Hay que fijarse en la subida cómo la estructura es doble, un pilar central de ladrillo y los cuatro muros exteriores, entre los cuales se podía practicar la escalera. Aunque es básicamente una torre mudéjar sigue las pautas habituales de los alminares de estilo almohade. Las pinturas murales, por su parte, fueron trazadas sobre decoraciones preexistentes de inspiración califal consistentes en los típicos despieces bicromos del dovelaje de los arcos, atauriques y composiciones epigráficas. En la actualidad, esta iglesia de San Román acoge el museo de los Concilios y de la Cultura visigoda.

Toledo. Alcázar, muralla y puertas de acceso.

muralla entre Puerta Vieja de Bisagra y Puerta Nueva en Toledo

El Alcázar en la ciudad de Toledo fue construido por iniciativa del emir omeya Al-Hakén I a finales del siglo VIII o comienzos del siglo IX, cuando este emir fue consciente de que una ciudad como Toledo debía contar con un lugar bien protegido que permitiera a las guarniciones militares y a los miembros del gobierno local (incluyendo su residencia) aislarse de forma efectiva y segura del resto de la ciudad dada la actitud rebelde y beligerante, en principio, de sus habitantes.

El Alcázar se reformó alrededor del año 850 por orden de su hijo y sucesor Abd Al-Rahmán II y vuelto a reconstruir por Abd Al-Rahmán III ya durante el califato de Córdoba, cuando se acometió una reforma integral del recinto del Alficén después de concluir el asedio de la ciudad entre los años 929 y 932. De hecho, parte de esta zona palaciega se ha conservado hasta nuestros días bajo los cimientos del actual convento de Santa Fe donde se han encontrado diversas estancias conservándose revocos pintados en rojo con motivos decorativos vegetales.

El conjunto de restos hallados se ha interpretado como parte del palacio del rey taifa Al-Mamún y de su posible oratorio privado, según los datos históricos conservados, y que debería encontrarse en la capilla de Belén aunque aún no se hayan descubierto. Las crónicas cuentan que el Alficén se levantó con muros de tapial o tierra apisonada siguiendo el estilo constructivo habitual en los alarifes musulmanes y que se ha podido confirmar en los tramos descubiertos en el bar El Trébol y en el Miradero. Y es que en el callejón de Santa Fe, frente a la fachada del citado convento del mismo nombre, el bar El Trébol integró en la reforma de su local un importante paramento de la muralla del Alficén. 

tramo de muralla en la ciudad de Toledo

Estando oculto por las diversas viviendas particulares que se adosaron a la cara interior de esta muralla, se ha recuperado no sólo la cimentación de sillería de granito trabada con mortero de cal sino también una porción importante del tapial que la coronaba. De los restos del Alcázar islámico primitivo quedan algunas evidencias aisladas en distintos puntos de la actual fortaleza. Pero sin duda, los más sobresalientes son los muros que se pueden contemplar junto a la escalinata de acceso al actual museo del Ejército y en el interior del mismo. Se trata de dos grandes lienzos de muralla o pared fortificada, que, apoyados sobre la roca, nacen perpendiculares a la base de la fachada norte del Alcázar. 

Algunos historiadores sugieren que estos muros, de considerable grosor y doble hoja (una de sillares de granito y otra de mampostería encintada) podrían haber formado parte de una ampliación tardía de la fortaleza en los siglos XI o XII con el objetivo de aumentar la capacidad de acantonamiento del Alcázar. Sin embargo, otros autores sostienen que estos muros, paralelos entre sí, formarían parte de una coracha que comunicaría las dependencias palaciegas de la alcazaba con el Alcázar mediante un pasillo fuertemente protegido que, además, separaría el barrio nororiental respecto al resto de la ciudad de Toledo.

El conocido actualmente como Arco de la Sangre fue ampliamente reformado en el siglo pasado. Su nombre primitivo procede del árabe Bab Al-Yay o Puerta de los Caballos y permitía el paso al propio Alficén, alcanzando hoy la plaza de Zocodover situándose en un espacio importante para la ciudad islámica de Tulaytula, encontrándose el Arco en un lateral de la citada plaza pero ocupando un lugar central. Esta Puerta corresponde a la única entrada que daba acceso a la zona palaciega y militar de la ciudad que, como se ha dicho, era conocida como Alficén o ceñidor. 

Arco de la Sangre y estatua de Cervantes

Este espacio abierto junto a la muralla constituye un escenario en el que se establecería un punto de intercambio comercial entre la guarnición y los comerciantes de la ciudad, conocido con el tiempo como Suk Al-Dawab o Mercado de Las Bestias y que daría origen al nombre actual de la plaza Zocodover. Protegidos, como sabemos, por un recinto amurallado propio, los palacios estarían situados junto al Alcázar de Toledo (siendo la sede de las tropas acantonadas para la defensa del recinto palaciego y de los mandos militares) y cada uno de estos emplazamientos se dispondría a un lado y otro de esta Puerta de entrada al recinto. 

La puerta o Arco de la Sangre está formado por un arco de herradura, siendo éste el único vestigio de época árabe conservado en la plaza debido a los bombardeos del año 1936 cuando fue totalmente arruinada. Sobre este Arco se conserva un oratorio que data también de época musulmana y que se ha mantenido cristianizado desde el siglo XII conociéndose por el nombre de Capilla de la Sangre de Cristo, siendo reformada por orden del rey Enrique IV de Castilla en el siglo XV y motivo por el cual esta puerta es conocida como Arco de la Sangre.

Puerta Vieja de Bisagra en Toledo

La Puerta Vieja de Bisagra toma su nombre de la palabra árabe Bab Shagra, que significa Puerta de la Sagra, nombre dado porque la puerta mira hacia la región o comarca actual con dicho nombre. Se trata de una puerta de origen musulmán, de cuya época conserva restos en el segundo cuerpo interior. Antiguamente esta puerta era la entrada principal a la ciudad, mezclándose en ella los estilo cristiano y musulmán. La mención más antigua a esta puerta se realizó en el siglo IX, gracias a la cual sabemos que fue el lugar elegido para clavar la cabeza de Hescham tras su fracasada rebelión contra el califa de Córdoba.

Actualmente es también conocida como Puerta de Alfonso VI ya que, según cuenta la tradición, este rey de León apodado el Bravo entró por ella en el año 1085 al conquistar la ciudad de Toledo con sus tropas cristianas. Esta Puerta Vieja de Bisagra consta de tres arcos de herradura de estilo mudéjar, tras la reforma del siglo XIII, siendo el arco central más grande que sus dos laterales, además de tener dos torreones que se elevan por encima de los arcos. Después de muchos años de abandono, esta puerta fue reconstruida y habilitada en el año 1905.

vista exterior de la Puerta del Sol en Toledo

Por su parte, la llamada Puerta del Sol es una torre albarrana construida muy posiblemente durante la taifa toledana (años 1031-1085) y reconstruida durante el siglo XIII en estilo mudéjar por los Caballeros Hospitalarios bajo la orden del arzobispo de la ciudad. La entrada está formada por un arco de herradura al que rodea otro del mismo tipo. Por encima de este último hay un doble friso de arcos ciegos, conteniendo el inferior los restos de un sarcófago romano del siglo IV y un busto clásico de pequeño tamaño. 

Sobre el primer arco se colocó en el siglo XVI un relieve donde está representada, bajo la Luna y el Sol, la imposición de la casulla a San Ildefonso y de dicho Sol es de donde le vine el nombre a esta puerta. Este monumento se encuentra situado a la entrada de la ciudad de Toledo y está perfectamente conservado, siendo una de las puertas-monumento más admirables que se erigieron en este estilo en toda la península. Se asemeja a un arco de triunfo y las bóvedas, las columnillas colocadas en los frentes, las ventanas, las dos pequeñas puertas laterales o los ornamentos componen un exquisito ejemplo de elegancia y buen gusto.

vista interior de la Puerta del Sol

La Puerta de Alarcones, por su parte, es una puerta albarrana que conformó, junto con la citada Puerta del Sol, el acceso mejor defendido de época islámica en la ciudad de Toledo siendo una puerta principal a la hora de marcar su defensa. Al igual que la citada Puerta del Sol, se ubica en una zona que mira a la Sagra, cumpliendo una impresionante función defensiva a modo de doble cerrojo, ya que este espacio no se encuentra protegido por el río Tajo

Los orígenes de esta puerta son visigodos y quedan algunos restos de su pasado islámico, mezclado con restos de época visigoda, habiéndose restaurado y reformado en el siglo XIV por orden del cardenal Pedro Tenorio. En época andalusí llegó a ser una de las principales puertas por la que entraban los visitantes más ilustres. En el año 1216 aparece su primera mención por escrito y se la nombra como Puerta Mohaguía en un documento mozárabe. Posteriormente pasó a conocerse como Puerta Alta de la Herrería, pasando la vecina Puerta de Sol a ser la Puerta Baja al estar allí situados este tipo de talleres.
 
la Puerta de Alarcones en la ciudad de Toledo

Esta Puerta de Alarcones perdió su importancia durante el siglo XIV ya que, tras la reconstrucción de la citada Puerta del Sol, pasó a ser un entrada secundaria a la ciudad. Sus formas originales han sido muy modificadas según las necesidades y apenas queda en ella vestigio islámico. El arco de herradura se transformó en otro de medio punto para permitir el paso de los carros y el cuerpo superior se reconstruyó en el siglo XVII como una ampliación del lindante convento de Nuestra Señora de la Asunción.

La Puerta de Bab Al-Mardum o Puerta de Valmardón, por su parte, se considera que puede ser de las más antiguas de Toledo y era una de las puertas que permitían el acceso a la medina islámica toledana, en las cercanías de la mezquita más característica de la ciudad. Su nombre musulmán indica que durante un cierto tiempo estuvo tapiada, al ser utilizada como paso principal la cercana Puerta del Sol, más accesible y con menos pendiente. Desde finales del siglo XIX esta puerta-torre sirve como vivienda particular.

la Puerta de Bab Al-Mardum en Toledo

Su estructura arquitectónica nos deja restos originales del siglo IX-X y aunque, como se ha dicho, dejó de ser utilizada por su empinada pendiente, se le dieron muy diversos usos a lo largo de sus más de mil años de historia como cárcel, hospital e incluso vivienda del corregidor de la ciudad. Junto a esta puerta se sitúa la actual ermita del Cristo de la luz que fue anteriormente la mezquita de Bab Al-Mardum. A este acceso se le han realizado varias obras, perdiendo parte de su cuerpo superior y demoliendo también sus torres. 

Los arcos de acceso de esta Puerta de Bab Al-Mardum también fueron muy modificados a lo largo del tiempo, pasando desde el estilo de arco de herradura original al de arco de medio punto actual. Hasta el siglo XVIII perteneció a los Mendoza, al ser éstos descendientes de Pedro Lasso de Castilla, a quien se la habían cedido los conocidos posteriormente como reyes católicos, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón. Posteriormente, la utilizó el Hospital de San Lázaro.

vista lateral de la Puerta del Vado

La Puerta del Vado en Toledo se construye como acceso fortificado debido a la presión militar que las tropas castellanas ejercían sobre la ciudad desde el siglo X. Ante la presión demográfica y urbana de la ciudad islámica surgió, entre otros, el barrio periférico de La Antequeruela y sus accesos. La existencia de este arrabal motivó la creación de una cerca amurallada que lo rodease y se incluyera, en la medida de lo posible, dentro de los dispositivos de defensa de la ciudad. Las características constructivas de esta Puerta del Vado encuadran la puerta en un momento indeterminado a finales del siglo XI, cuando ya son evidentes algunas influencias del arte mudéjar. 

Tipológicamente la forma de los arcos de herradura, las dovelas de granito y el tipo de aparejos constructivos que la acompañan son similares a los de la Puerta Vieja de Bisagra, aunque toda similitud quedó sepultada bajo tierra. Aún así, la entrada en recodo recoge la tradición andalusí de accesos sinuosos para desenfilar posibles líneas de tiro y dificultar el acceso al recinto de los atacantes. Los restos de la puerta se encuentran a unos 12 m por debajo del actual nivel de la calle y dejó de funcionar como acceso útil a mediados del siglo XVII propiciando el abandono de la zona y su uso como vertedero para los desechos de los alfares de la zona con autorización expresa del cabildo municipal. 

interior de la Puerta del Vado en Toledo

La topografía actual de la zona exterior se vio profundamente modificada elevando el nivel varios metros y dejando enterrada esta puerta medieval y todo su entorno. Al excavarse y liberarse su interior de escombros, se pudo comprobar en muy buen estado de conservación. Su existencia, y de ahí su nombre, está basada en el diferente cauce que tenía el río Tajo en aquella época. Era mucho más ancho y, por lo tanto, con una menor profundidad, lo que permitía su cruce a pie (vadeado) durante una gran parte del año. Esta entrada se encargaba entonces de controlar el ingreso de personas y de productos a la ciudad de Toledo.

En la senda del río Tajo, pasando junto a los restos de los llamados molinos del Hierro, llegamos hasta un torreón, conocido como la Torre del Hierro. Se trata de una torre albarrana, con un pequeño arco en la base que permite el tránsito bajo la estructura de la torre y que se proyecta fuera del paño de muralla en el que está situada (del que apenas se conserva un pequeño lienzo) con el objetivo de proteger un punto concreto, en este caso la Puerta del Hierro. De esta puerta no contamos con información arqueológica y sólo existen referencias documentales a ella. 

exterior de la Torre del Hierro en la ciudad de Toledo

Esta llamada Puerta del Hierro controlaría el paso del río por este sector de la ciudad y quedaría protegida únicamente por la torre albarrana. La fábrica de la torre muestra dos momentos constructivos diferentes: la parte inferior y el arco, construidos con sillería en las esquinas y sillarejo en hiladas regulares, cuya configuración guarda similitud constructiva con los tramos de muralla de época emiral de otras zonas de Toledo, mientras que el tercio superior habría sido construido en un momento indeterminado de la baja Edad Media.

Si continuamos la senda del Tajo por el tramo que asciende por la ladera podemos encontrar retales de molinos medievales. Si prestamos atención a los grandes muros de sillería que se pueden distinguir entre escombros, entre la vegetación encontramos la abertura de una galería de más de 1 m de anchura donde se alojaba una gran noria de madera que se ha fechado en el siglo XI. La altura estimada para esta gran noria es de 24 m de diámetro y permitiría elevar agua hasta la altura del Puente de Alcántara, conduciéndola a través de un canal construido en una monumental estructura de ladrillos sustentada en arcos de medio punto de la que no ha quedado vestigio.

pasaje interior en la Torre del Hierro

Tan sólo un reciente estudio arqueológico permitió calcular el diámetro de la enorme rueda gracias a las marcas de rodadura que dejó en las paredes interiores del canal, sobre las gruesas capas de sales que quedaron adheridas a la superficie de las paredes tras años de agua derramada sobre ellas de forma continua. El cronista y geógrafo Al-Idrisi describe esta noria a mediados del siglo XII, desconocemos si aún funcionando o no, pero sobredimensionando su tamaño con el fin de engrandecer la capacidad de la ingeniería islámica, llevando su diámetro hasta los noventa codos, algo más de 50 m. 

Desde el emplazamiento de esta noria podemos observar el Puente de Alcántara y algunos de sus rasgos distintivos como construcción islámica. Su nombre, como sabemos, significa literalmente El Puente y aunque posiblemente se construye sobre un puente de época romana (se cree que del siglo III d.C) ha sido reconstruido en numerosas ocasiones y conserva sólo como plenamente islámico un arco de herradura en la base del estribo este, en la orilla opuesta a Toledo. Fuentes islámicas recogen en el año 858, durante el emirato de Muhammad I, una revuelta de los toledanos en la cual se demolió parte de este puente, posiblemente el tercer arco desaparecido hoy en día.

el río Tajo a su paso por el Puente de Alcántara

En el año 930, ante otro levantamiento toledano, la ciudad fue sitiada por el califa omeya Abd Al-Rahmán III, quien, una vez tomada la ciudad mandó reconstruir partes de este Puente de Alcántara y construir el Hizam que unía hasta el siglo pasado la Puerta con el Puente de Alcántara. En el puente se conserva un placa conmemorativa en la que se recoge, por iniciativa del rey Alfonso X el Sabio, la reconstrucción del puente que se llevó a cabo en el año 1258 con motivo de los daños ocasionados por las crecidas del río a mediados del siglo XIII.

En la cara de acceso al puente desde la ciudad, en el centro del arco, hay otra lápida conmemorativa en la que se recogen los nombres de los que habían mandado reconstruir el puente en época islámica, el último de ellos Almanzor a finales del siglo X tras la destrucción del puente por parte de las tropas de Abd Al-Rahmán III en el año 932 tras el tiempo de asedio a la ciudad. La relación completa de dirigentes y gobernadores de la ciudad aparecería en sendas lápidas situadas a ambos lados de ésta y que fueron ordenadas borrar por el rey Felipe II el Prudente a finales del siglo XVI ya que todas las inscripciones con grafía árabe eran consideradas blasfemia.

la Puerta de Alcántara en la muralla de Toledo

La Puerta de Alcántara está situada enfrente del Puente del mismo nombre y se la suele confundir con la existente a la entrada de este puente o con otra puerta que veremos a continuación llamada Puerta de los Doce Cantos. Junto a otras dos puertas, situadas a izquierda y derecha de ella misma y la entrada del puente, formaba una plaza semi-circular fortificada que defendía este acceso a la ciudad. Se trataba de la Plaza de Armas del puente. La situada hacia el sur (a nuestra derecha dejando a nuestra espalda la Puerta de Alcántara) tenía por nombre Puerta de San Ildefonso y fue derribada por su mal estado en el año 1871. 

La otra, situada al norte (a nuestra izquierda) fue reconstruida durante el reinado de Felipe IV el rey Planeta en el siglo XVII, derribándose también en el año 1864. Por su parte, la Puerta de los Doce Cantos también tiene un origen islámico aunque las dos fueron posteriormente muy remodeladas. A esta puerta se la señala como la existente por encima de las ruinas del acueducto romano por el escrito que nos indica "y cuyas ruinas de legítima argamasa romana se ven a uno y otro lado del río por bajo de la Puerta de los Doce Cantos". 

arco califal en la Puerta de Alcántara

Las ruinas del acueducto y esta Puerta de los Doce Cantos se alinean, cosa que no sucede con la Puerta de Alcántara. Se trata de una puerta construida en el siglo X que, como podemos ver, ha llegado hasta hoy muy deteriorada. El nombre de esta puerta lo atribuyen algunos autores al hecho de tener doce grandes sillares en su fachada, aunque otros estudiosos toman este nombre de la posible corrupción de la palabra Caños en el nombre Doce Caños, refiriéndose con éste a una fuente que contaba con doce surtidores, o a un estanque del citado acueducto romano.

Por su parte, la conocida como Puerta del Cambrón es una de las puertas históricas de la ciudad de Toledo y una de las más antiguas. Se sitúa exactamente al oeste de la ciudad antigua, formando parte del recinto amurallado. Su planta es cuadrada y tiene un vistoso patio en el centro. La torre de esta Puerta del Cambrón consta de tres cuerpos. El primero corresponde a la basa de las cuatro torres que forman el conjunto, construido en mampostería o tosca sillería. El resto del edificio es de ladrillo árabe.

Puerta de los Doce Cantos en Toledo

La mayor parte de la construcción data del siglo XVI y hasta entonces se la conocía como Puerta de los Judíos, debido a que se encontraba próxima a La Judería de la ciudad, uno de los barrios hebreos más grandes de la península. El nombre de la Puerta proviene del año 1442, porque junto a ella había una cambronera, plantas espinosas también llamadas cervispino que crecían por esta zona. Y es muy posible que la Puerta del Cambrón pueda tener su origen en la época anterior visigoda, habiendo sido construida por orden del rey Wamba. 

Aún conserva gran parte de planta baja y la ventana de fábrica musulmana que se encuentra entre las dos torres así como la parte inferior de la fachada que mira a extramuros, es decir, hacia la vega del Tajo. De la época visigoda conserva una pieza decorada con motivos vegetales y adosada a uno de los torreones y en la otra torre aparece un sillar con epigrafía árabe que se lee Ahmed. Esta puerta cuenta con dos fachadas. La interior mira hacia la antigua ciudad de Toledo y la otra mira hacia la vega. Entre ambas fachadas se encuentra el ya citado patio interior de forma rectangular. 

En el cuerpo superior de la Puerta se encuentra la vivienda del centinela. Tradicionalmente, el alcaide de la Puerta del Cambrón era el marqués de Montemayor por privilegio hereditario. Según otra inscripción, en el año 1571 se acometieron las obras de remodelación en esta puerta, que aún conserva las hojas de la puerta chapadas de hierro y uno de los cerrojos originales. Asimismo, también pueden verse en esta Puerta del Cambrón cuatro cipos sepulcrales que podrían proceder del antiguo cementerio musulmán situado a escasos metros.

Puerta del Cambrón en Toledo

Podría decirse que la muralla defensiva que hoy podemos ver en Toledo es básicamente lo que ha quedado de la restauración y ampliación efectuada durante el reinado de Alfonso VI de León, conocido como el Bravo, tras la conquista cristiana de la ciudad, realizándose las obras sobre lo que había quedado de la muralla construida por el rey visigodo Wamba para sustituir la anterior cerca romana y sobre las mejoras y ampliaciones realizadas por los musulmanes. El rey cristiano decidió mejorarlas en vista de los futuros ataques que preveía que se avecinaban, una previsión que se demostraría certera.

El rey Alfonso VIII el Noble, en el año 1196 concedía una parte del impuesto (portazgo) recaudado en la Puerta de Bisagra para la reparación y mantenimiento de la muralla toledana. Posteriormente, en el año 1212 este rey abatiría a los almohades en las Navas de Tolosa y, en el año 1219, sería el rey Fernando III el Santo el que entregaría la misma cantidad, y para el mismo fin, de los ingresos esta vez provenientes de los Montes de Toledo. Almorávides y almohades, a lo largo de los siglos XII y XIII, atravesaban la Marca o límite con frecuencia y llegaban hasta las murallas de Toledo ocasionando daños que debían ser reparados.

Esto obligaba también a las autoridades a diseñar sistemas de defensa y resistencia eficaces. Son numerosas las referencias a las reconstrucciones en puentes y muralla durante este período y posteriores. Tras el enfrentamiento en Toledo entre los partidarios de Enrique II y Pedro I, a mediados del siglo XIV, se inicia un programa de reconstrucción de torres y muralla que supone la reparación de muchas de ellas y la mejora de los lienzos más deteriorados al oeste y noroeste de la ciudad. Toledo se había mostrado partidaria de Pedro I el Cruel, y fue escenario de duros ataques por parte de los seguidores de Enrique II.

Puerta en la parte alta de la Torre del Hierro en Toledo

En compensación por su fidelidad, el rey Pedro I agilizó la reconstrucción de la ciudad y, además, aportó medidas para aliviar la situación tras las epidemias de peste de la década de los años 40 del siglo XIV. El Puente de Alcántara había sido reconstruido con motivo de las crecidas del Tajo a mediados del siglo XIII y, posteriormente, dotado en el siglo XV con sendas torres-puerta en ambos extremos. A su vez se construyeron corachas que garantizasen el suministro de agua en caso de asedio, como la de Doce Cantos o la del mismo Puente de Alcántara, aprovechando corachas anteriores de época andalusí.

A partir del año 1519, Toledo como capital del extenso reino que reúne bajo su corona Carlos V el Emperador, nieto de los llamados reyes católicos de Castilla y Aragón, recibe el influjo cultural y artístico del centro de Europa y esto comienza a percibirse en la construcción de edificios civiles y religiosos. Se llevan a cabo transformaciones urbanísticas que reflejan los propios deseos del monarca, ya que éste considera que Toledo, capital del Sacro Imperio, debía ofrecer una imagen a la altura del título y la remodelación que tiene lugar entonces en la Puerta de Bisagra refleja solemnidad y admiración.

El aspecto, configuración y construcción de esta Nueva Puerta de Bisagra responden a las necesidades de protección y control propias de una ciudad de la envergadura de Toledo, pero también debe formar parte del simbolismo de una entrada de aspecto glorioso presidida por una larga y amplia calle alineada con grandes explanadas laterales y ajardinadas, para servir de escenario a celebraciones que estuvieran a la altura de una capital de imperio. La puerta que actualmente contemplamos debió sustituir entonces a la que existió en este lugar de la ciudad ya en época medieval y el cuerpo de las torres interiores ya estaba allí.

vista de las torres en la Nueva Puerta de Bisagra, Toledo