Teruel. Arquitectura mudéjar de Aragón.

arcos mudéjares en la Torre del Salvador en Teruel

El desarrollo en el siglo XII del arte mudéjar en Aragón es consecuencia de las condiciones políticas, sociales y culturales particulares que prevalecieron después de la conquista cristiana. Este arte, influido por la tradición islámica, refleja también los varios estilos europeos contemporáneos, en particular el gótico. 

Presente hasta el siglo XVII, el arte mudéjar se caracteriza por un uso extremadamente refinado e inventivo del ladrillo y de los azulejos esmaltados en arquitectura, especialmente en campanarios. La ciudad de Teruel, como actual capital de provincia en Aragón, conserva varios edificios mudéjares que han sido declarados patrimonio de la humanidad bajo la denominación Arquitectura mudéjar de Aragón. 

Forman parte de este conjunto la torre, techumbre y cimborrio de la catedral de Santa María de Mediavilla, la Torre de San Martín, la torre de la iglesia del Salvador y la torre e iglesia de San Pedro. Entre ellos destaca, como elemento mudéjar mitad constructivo, mitad decorativo, la techumbre de la catedral de Teruel, que está considerada la techumbre medieval de madera más importante del mundo. 

techumbre de madera mudéjar en la catedral de Teruel

Esta catedral de Santa María de Mediavilla es una de las construcciones más características del arte mudéjar en la península y una de las escasas catedrales, junto con la de Tarazona, construidas en este estilo. La iglesia de Santa María comenzó a edificarse en estilo románico en el año 1171, año en el que el rey aragonés Alfonso II tomó la población conocida como Tirwal con la intención de reforzar la frontera meridional de su reino, protegiéndose de una Valencia o Balansiya musulmana. 

Se empezó a construir, por tanto, el mismo año de la fundación de la ciudad de Teruel, concluyéndose las obras con el levantamiento de la torre mudéjar en el año 1257. La torre mudéjar comienza a erigirse y en su cuerpo inferior se abrió un paso en forma de bóveda de cañón apuntado para uso y paso de los transeúntes. Es una de las torres mudéjares más antiguas de la península, tiene planta cuadrada y posee tres cuerpos profusamente decorados con azulejos y cerámica vidriada. Tiene una posición privilegiada, siendo la iglesia levantada en el centro de la antigua medina de la ciudad musulmana.

vista de la torre y catedral de Santa María desde la plaza

Una de las maravillas que guarda esta iglesia es la ya citada techumbre medieval, con armadura de par y nudillo y función estructural, lo cual no es habitual. Casi todos los techos mudéjares son artesonados, esto es, elementos meramente decorativos. En este caso, se trata de un cubrimiento en techumbre, cuyo armazón sostiene la parte superior de la nave y consolida la estructura. 

Se la ha llamado la capilla Sixtina del arte mudéjar, por su gran valor arquitectónico y pictórico. Mide 32 m de longitud y data de 1265 como fecha aproximada en la que se cortó la madera utilizada para su construcción. En sus casetones pueden hallarse motivos históricos, religiosos o costumbristas así como oficiales, artesanos, personajes históricos o seres fantásticos. Toda una serie de tipos humanos, una extensa variedad en la imaginería pictórica.

Esta techumbre se conservó en perfecto estado debido a que fue cubierta por un falso techo neo-clásico en siglos posteriores, dejando la pintura mudéjar a salvo de las inclemencias del tiempo. En una de las ménsulas, relativas a la pasión de Cristo, se representa a dos judíos, vestidos con ropa corta y manto largo con capucha, señalando al redentor e implicándose a propósito en su muerte. Llama la atención el expresionismo grotesco de sus rostros, con un perfil nasal exagerado.

detalles de la techumbre en la catedral de Santa María de Teruel

Tras elevar la torre mudéjar de la hoy catedral y finalizar su techumbre, en el siglo XIV se reestructuraba la antigua obra románica y en estilo gótico-mudéjar se dotaba al edificio de tres naves mudéjares de mampostería y ladrillo, que mejoraron y elevaron (en la línea del gótico de elevar los templos) la estructura románica previa del siglo XII. Los primitivos muros románicos cabe señalar que eran 3 m más bajos en altura que los que hoy podemos apreciar. Se sustituyeron los ábsides románicos por otros, como se puede observar en la cabecera de la capilla mayor. 

Se redujo con ello a la mitad el número de soportes, lo que dio una mayor luminosidad y espacio a las naves de arcos apuntados. Las obras concluyeron con el desmontaje de las cimbras y con el enlucido y pintado en los mismos en el año 1335, según una relación de cuentas conservada en el archivo de la catedral. El director de estas obras fue el maestro procedente de Coglor en Zaragoza, Yuçaf de Huzmel. En el año 1423, ya con el aspecto mudéjar con que, en lo fundamental, conocemos el templo actualmente, el pontífice aragonés Benedicto XIII más conocido como Papa Luna la elevó al rango de colegiata. 

cimborrio de la actual catedral de Teruel

En estilo plateresco-mudéjar fue construido en el año 1538 el cimborrio de la nave central. Fue trazado por el maestro Botero, artífice del cimborrio sobre trompas mudéjar de Zaragoza así como el de Tarazona. Es de planta octogonal sobre trompas presentando en su exterior ventanas ajimezadas con decoraciones platerescas y conseguía iluminar el nuevo retablo mayor siendo una obra maestra del renacimiento. En el año 1587 la entonces colegiata fue promovida a catedral y consagrada como tal. Por último, en el año 1909, se abordó la edificación de la fachada en estilo neo-mudéjar.

Por otra parte, la Torre de San Martín de Teruel es una edificación del mudéjar aragonés que fue erigida en el año 1316 y reformada posteriormente en el siglo XVI cuando se le añadió un refuerzo de sillería para prevenir la degradación de su parte baja, muy erosionada por las humedades, y también se eliminaron viviendas adosadas para dejar una plaza abierta ante la torre. 

Se trata, como las otras torres de la capital turolense, de una torre-puerta de ladrillo con ornamentos de cerámica vidriada  y, bajo la bóveda ojival, pasa la cuesta de la Andaquilla que fue testigo de una de las escenas de los amantes de Teruel. Hasta la altura de la clave del arco, incluidas las albanegas, la torre de San Martín está exenta de ornamentación. A partir de aquí comienza la decoración de ladrillo resaltado y cerámica vidriada que se extiende a lo largo de los cerca de 40 m que levantan los dos cuerpos de la torre. 

arco y Torre de San Martín en Teruel

En el primer cuerpo de esta Torre de San Martín son visibles tres de sus caras, pues la cuarta está adosada a la iglesia del mismo nombre, construida en época barroca durante el siglo XVIII y que sustituyó a la anterior mudéjar. La Torre de San Martín imita la estructura del minarete almohade con dos torres cuadradas concéntricas -separadas casi 1 m-, entre las que se sitúan las escaleras y pasillos. La torre interior presenta tres pisos superpuestos cubiertos con bóveda de crucería y de muros de ladrillo hasta la segunda estancia y en adelante tapial de yeso. 

El exterior, de ladrillo, aparece decorado con cerámica vidriada en verde y blanco y paños horizontales de distintas alturas. Presenta un gran repertorio decorativo con paños en ladrillo resaltado, lazos formando estrellas de ocho, friso de arcos mixtilíneos y arcos lobulados entrecruzados, bellos apliques cerámicos, ventanas abocinadas en arco de medio punto, etc. El motivo decorativo predominante es la estrella de ocho puntas blancas y con orla verde derivando de la tradición almohade que podemos apreciar en La Giralda de Sevilla

detalle de estrellas de ocho en la Torre de San Martín

Verticalmente está dividida en franjas, con arquerías, lazos ochavados, ventanales y columnillas, en una composición semejante a la que vemos en la Torre del Salvador también en Teruel. En primer lugar dispone una banda de esquinillas que en el lado de la plaza se presentan alternando con pequeños tubos de cerámica vidriada de 20 cm de altura, mientras que en el lado contrario aparecen las esquinillas dispuestas en dientes de sierra sin complemento cerámico. 

A continuación, un primer paño se rellena con arquillos mixtilíneos entrecruzados que, siendo en número 11, apean en columnillas de cerámica verde entre los que se intercalan cuatro anillos blancos. Los arcos alternan una rama curva con otra de ángulo recto prolongándose hasta iniciar una trama de sebqa que queda interrumpida casi de inmediato dado lo corto de la altura del paño. En el arquillo central abre una estrecha y alargada ventana.

elementos decorativos en Torre de San Martín

El interior de los rombos se decora con un plato o disco cerámico de color verde, mientras que en los arcos se disponen en vertical los siguientes elementos cerámicos: en la parte baja un cuadrado en damero formado por 16 pequeños cuadrados de color blanco y verde, a continuación tres discos verdes entre los que se intercalan dos pequeñas composiciones a cartabón a base de 4 pequeños azulejos como los vistos en la parte baja dispuestos los verdes en la horizontal y los blancos en la vertical. 

Encima de este paño una nueva banda de esquinillas en dientes de sierra enmarcada por una cenefa de azulejos en espiga que alternan los colores blanco y verde. Colores usados una y otra vez en la ornamentación de esta torre. Sin duda, la diversa y geométrica decoración de esta Torre de San Martín representa un hermoso ejemplo del uso del azulejo, el ladrillo y los colores en el arte mudéjar de Aragón.

La Torre de San Martín presenta planta cuadrada, aunque con ligera deformación romboidal con el paso de la calle en dirección aproximada norte-sur en su parte inferior. En el lado oeste se puede ver un refuerzo de cantería de labra basta en forma de talud que oculta todo el lateral hasta sobrepasar la altura del primer friso de arquillos. Forma parte de las obras que, en el siglo XVI, concretamente entre los años 1549 y 1551, se acometieron en la torre con el derribo de varias casas adosadas que se compraron al monasterio de la Santísima Trinidad, quedando de esta manera la plaza frente a la torre. Además se reforzaron especialmente las esquinas dándoles forma de contrafuerte en talud aumentando el saliente y la base de apoyo. 

Torre de San Martín en Teruel

Ya durante el siglo XX estas obras fueron duramente criticadas, especialmente desde el punto de vista estético y en cuanto a su ejecución técnica. En el año 1926 se acometió en esta Torre de San Martín una importante restauración y, en la posguerra, se volvió a intervenir en la torre restituyendo piezas cerámicas con un tono más tenue que el de las originales. En el siglo XXI se ha realizado una restauración completa, tanto en el interior como en el exterior, por la que fue recuperada la antigua entrada de debajo de la torre.

Por su parte, la torre de la iglesia del Salvador de Teruel fue erigida durante el esplendor del reino de Aragón en el siglo XIV, cuando aún la población musulmana pervivía en la ciudad gracias a los fueros del rey Alfonso II. La calle de su mismo nombre discurre sobre ella, utilizando el arco apuntado sobre la que se levanta y que permite que estos lados queden libres de edificios anexos, a diferencia del resto de la base, que se encajona entre viviendas.

Torre del Salvador en Teruel

Se levantó junto a la iglesia del Salvador. La similitud con la ya detallada torre de la iglesia de San Martín es evidente. La torre del Salvador imita, como aquella, la estructura del minarete almohade con dos torres cuadradas concéntricas entre las que se sitúan las escaleras. La torre interior de la iglesia del Salvador presenta tres pisos superpuestos cubiertos con bóveda de crucería y un campanario con arcos apuntados y de medio punto. 

En su ornamentación dominan los arcos mixtilíneos, los paños de sebqa y también la ya característica cerámica vidriada en colores verdes y blancos. Para el ascenso a lo más alto de esta torre del Salvador se deben subir 122 escalones y en las paredes enyesadas se pueden observar grafitos de la época de la construcción. Sus tres salas interiores, así como el campanario y mirador, albergan el Centro de interpretación de la Arquitectura Mudéjar Turolense.

Para la interpretación de la arquitectura mudéjar en este Centro se aborda el fenómeno social en que nace el mudéjar, así como los materiales y procesos constructivos que lo convierten en el único tipo de arte exclusivamente ibérico, cuyo máximo exponente se alcanzó precisamente en la ciudad de Teruel. En las salas puede hacerse un recorrido acerca de la geografía del mudéjar (espacio), los materiales constructivos (tiempo) así como contemplar una maqueta a escala de Teruel en el siglo XIV.

alminar almohade en el Salvador con doble torre

En el arte mudéjar arquitectónico de Teruel también encontramos la Torre e iglesia de San Pedro. Se trata de una iglesia del siglo XIV cuyo campanario conocido como la Torre de San Pedro, es el ejemplo más antiguo del mudéjar turolense y data del siglo XIII. El interior del templo fue decorado entre los siglos XIX y XX en estilo modernista neo-mudéjar erigiendo, además, un nuevo claustro. En una de sus capillas laterales yacieron los amantes de Teruel ya que en el año 1555 se descubrieron sus momias en el subsuelo.

La iglesia consta de una elevada nave única de cinco tramos con capillas laterales entre los contrafuertes, ábside poligonal y coro alto a los pies. Se cubre con bóvedas de crucería sencilla reforzadas por arcos. En el exterior podemos apreciar en su torre una más sencilla decoración que en las posteriores torres levantadas en la ciudad. El claustro de la iglesia de San Pedro en Teruel constituye uno de los escasos ejemplos de espacios claustrales del arte mudéjar en Aragón. Fue construido en el siglo XIV adosado a la iglesia y por encargo testamentario de un acaudalado turolense.

Torre de San Pedro en Teruel

De estilo gótico-mudéjar, el claustro está construido en ladrillo y cuenta con bóveda de crucería. Contó con un aljibe situado en el patio, aunque actualmente no se conserva. Si bien se pensaba hace varias décadas que la fábrica medieval había sido derribada y reconstruida, hoy en día está demostrado que a comienzos del siglo XX el claustro fue reformado y redecorado dándole un aspecto neo-gótico. En dicha actuación, se añadieron ventanales de tracería y ménsulas figuradas.

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