Iznájar

vista nocturna del castillo de Iznájar

Iznájar es una localidad de la provincia de Córdoba, situada en la comarca de la subbética cordobesa, a orillas del río Genil y, actualmente, también a orillas del embalse de Iznájar. El nombre del lugar procede del árabe حصن عشر o Hisn Ashar que se traduce como Castillo Alegre y dicho castillo coronaba la villa en época andalusí. Controlando desde su ubicación las comunicaciones del valle del Genil con la campiña cordobesa, se sabe que antes de la llegada de los musulmanes a la comarca ya existían fortificaciones en su lugar con los nombres de Castra o Turrus. 

Lo más probable es que el castillo de Iznájar existiera antes de la llegada de los árabes a esta comarca, aunque su estado debía ser ruinoso y éstos se encargaron de reconstruirlo. Las primeras descripciones de este lugar se realizaron tras la conquista musulmana de la península y durante el emirato de Córdoba ya con el nombre de Hisn Ashar. Tradicionalmente, se ha considerado la totalidad de este espacio procedente de época emiral omeya (años 756-929), aunque algunos historiadores dan fechas como el año 726 o el 742 y otros, incluso, lo sitúan en época anterior a los musulmanes. 

Todos coinciden que hubo asentamiento desde el siglo VIII siendo reformado el Hisn en el siglo X, pero lo único que sabemos con certeza es que la planta del castillo no terminó de establecerse hasta el siglo X omeya, siendo los muros que rodean el Patio de Armas levantados durante los reinos de taifas en el posterior siglo XI. En cualquier caso, los últimos trabajos de investigación fechan su ampliación en el siglo XII almohade y distintas modificaciones posteriores.

Iznájar reflejado en el agua del río Genil

La fortaleza participó activamente en revueltas durante el siglo IX ya que los moradores de este hisn en el año 886 se pusieron de parte del muladí con origen hispano-godo Omar Ibn Hafsún y en contra del emirato de Córdoba de Al-Mundir. Recordemos que muladí era el nombre que recibían los descendientes de los cristianos convertidos al islam y no debe confundirse con mozárabe, nombre de los hispano-godos que continuaron siendo cristianos.​ El asedio debió ser muy duro y la conquista difícil y sangrienta, debiendo sufrir las murallas los duros envites del enemigo, que consiguió demoler parte de ellas, penetrar, tomar el castillo y matar a sus defensores. 

Para terminar con dicha sublevación, el emir tuvo que pacificar la zona con ayuda de la caballería cordobesa al mando de Asbain Ibn Futais. Al poco tiempo murió Al-Mundir y la fortaleza volvió a tomar partido por Omar Ibn Hafsún, sufriendo los asedios del nuevo emir cordobés Abd Al-Rahmán III. Por su parte, el muladí Omar Ibn Hafsún se bautizó en la serranía de Ronda adquiriendo el nombre de Samuel. La represión durante estos años debió ser muy dura como muestra el hecho de que en el año 912 los habitantes del Hisn Ashar asesinaran a su gobernador Fasl Ibn Salama que se había sumado a la causa muladí enviando su cabeza a Córdoba en señal de obediencia. 

El castillo, que debió quedar maltrecho tras esta época de luchas continuas, fue reconstruido por orden de Abd Al-Rahmán III produciéndose la mejor restauración realizada en los lienzos de las murallas. Una vez disuelto el califato cordobés omeya, el gobierno de Al-Ándalus se distinguió entre diversos y numerosos reinos de taifas. Iznájar, entonces, pasó a ser la capital del reino taifa de Ibn Maksan. Sabemos también que, en el año 1080, el zirí Abd Allah -último rey taifa en estas tierras- ante las amenazas cristiana y almorávide ordenó ampliar y robustecer el castillo así como construir un primer recinto defensivo para proteger a la población a su alrededor, levantándose los muros que cierran el Patio de Armas y la barbacana.

interior del castillo de Iznájar y torre almenada

Según la base de datos del Patrimonio Inmueble de Andalucía hoy se pueden observar los restos de seis torres de aquel primer recinto en Iznájar. La primera, de planta cuadrada y construida en mampostería y sillares en esquinas, en el lienzo sur. En el mismo lienzo se encuentra la Torre del Reloj, también de planta cuadrada y mampostería. La tercera torre, también en el lienzo sur, se inserta en el entorno de la puerta de acceso en recodo. La cuarta, llamada de San Rafael, está al este y posee características similares a las anteriores. La quinta torre se localiza en el lienzo norte y tiene en su ángulo noroeste un contrafuerte cilíndrico. Y la sexta se encuentra también en el lienzo norte y cerca de la actual iglesia de Santiago.

Entre los siglos XI y XII, el poeta Ibn Jafaÿa, natural de Alzira y apodado Al-Yannan o El Jardinero (muy seguramente por sus descripciones en su poesía), nos contaba "Oh habitantes de Al-Ándalus, qué felicidad la vuestra al tener agua, sombras, ríos y árboles. El jardín de la felicidad eterna no está fuera sino en vuestro territorio. Si me fuera dado a elegir es este lugar el que escogería. No creáis que mañana entraréis en el infierno pues no se entra después de haber estado en el paraíso". Esta descripción, bien podría ser la antesala al recinto de Hisn Ashar o Castillo Alegre.

El cartógrafo, geógrafo y viajero Al-Idrisi nombra también a este lugar en algunas de sus descripciones durante el siglo XII almorávide, diciendo que la población "tiene un castillo bien fortificado con una población numerosa y una famosa Alcaicería". Siendo un claro ejemplo de los castillos rocosos de época andalusí, el castillo de Iznájar mantuvo su importancia durante la etapa almorávide, almohade y nazarí. Para esta época el núcleo original se había convertido en una Alcazaba.

arco de acceso a la alcazaba o villa de Iznájar

Nuevamente en el año 1240, durante la conquista de Rute, Benamejí y Zambra por el rey castellano Fernando III el Santo, el castillo de Iznájar volvió a tener protagonismo. En esta ocasión quedó en la línea fronteriza no llegando a ser conquistado al firmarse el llamado Pacto de Jaén en el año 1246 e Iznájar quedó incluida en el reino nazarí de Granada, fecha en la que está datado el segundo recinto amurallado del castillo habiendo sido levantado para acoger el crecimiento de la población. En este momento, las construcciones se redujeron a la Puerta de la Muela, la del Rey y la Puerta del Postigo aunque hoy sólo quedan vestigios de la segunda de estas puertas. Dicho segundo recinto era prácticamente natural, con algunos lienzos de muro en las pocas zonas accesibles. 

El citado Pacto de Jaén se firmó y se llevó a cabo entre el entonces rey de Castilla, Fernando III el Santo, y el primer emir nazarí de Granada, Muhammad Ibn Nasr, más conocido como Alhamar o El Rojo. Recordemos que Alhamar se había proclamado sultán en el año 1232, año del fin del imperio almohade, dando comienzo con él la dinastía nazarí. Conviene también recordar que Alhamar fue reconocido como emir por las ciudades de Guadix, Baeza y Jaén -ciudad donde se llevó a cabo el Pacto- a lo que se unió la taifa de Málaga en el 1238 y la también adhesión de la importante y mediterránea Almería. En el posterior acuerdo del Pacto de Jaén, por tanto, se fijaba la frontera entre los reinos musulmán y cristiano.

El rey Alfonso XI de Castilla intentó la conquista del castillo durante las campañas que realizó entre los años 1314 y 1341, pero no consiguió su rendición. Posteriormente, el rey castellano Pedro I el Cruel y sus tropas lograron conquistar Hisn Ashar en el año 1362 con la ayuda del depuesto sultán nazarí Muhammad V. Según las crónicas, el citado rey castellano Pedro I escribía al rey Pedro de Aragón diciendo "(...) Otrosi sabed, que nos ayuntamos agora aquí los nuestros, é ficimos una entrada en la tierra del rey de Granada, é llegamos a una villa muy buena é muy fuerte que dicen Ixnaxar: é los moros, con el afincamiento de combate grande que los nuestros les facian, cometieron pleytesia é dieronnos la villa é el castillo".

vista de torre en la fortaleza de Hisn Ashar

Conquistada la fortaleza, el rey Pedro I el Cruel ordenó reforzarla construyendo una nueva muralla que, generando un foso seco por el oeste y noroeste, sirve para proteger la primitiva muralla y la Torre del Homenaje y levanta a su vez tres nuevas torres. Aún así, Iznájar quedó en poder de los castellanos únicamente durante cuatro años regresando de nuevo al recuperado trono nazarí del sultán Muhammad V quien ordenó reforzar la fortaleza, esta vez con un nuevo muro que cierra el recinto por la zona este. 

En definitiva, Iznájar fue el último territorio de la actual provincia de Córdoba en ser reconquistado por los cristianos tras más de siete siglos de asentamiento musulmán. El poeta Ibn Al-Jatib en su Ihata, cuenta detalladamente la conquista de la alcazaba de Iznájar por las tropas del sultán Muhammad V, narrando el incendio que se produjo en el castillo y los grandes destrozos ocasionados en sus murallas, así como su posterior reconstrucción dejando una fuerte guarnición de arqueros y aprestos de guerra.

La fortaleza de Hisn Ashar sería finalmente conquistada por los cristianos bajo las tropas del Adelantado Mayor, Diego Gómez de Rivera, casi un siglo después durante el reinado de Juan II de la Casa de Trastámara (padre de Isabel I de Castilla) en el año 1434. Se trató de una dura batalla, siendo el complejo reconstruido y encomendándose la custodia o tenencia del lugar al alcaide de Cabra, González de Córdoba, que refuerza el muro de entrada y prepara dependencias en el Patio de Armas. Cabe señalar el hecho de que Iznájar cayó de forma definitiva en manos cristianas sólo siete décadas antes de que cayera la capital nazarí, Granada.

restos en el noreste del castillo de Iznájar

Quizá todo ello le aporta al castillo, y a través de esta fortaleza a toda su población, un espíritu singular y alegre que comienza por su propio nombre. Y no sólo la propia estructura del castillo es especial, sino también otros elementos aún existentes que van mucho más allá de las mayoría de los castillos cordobeses, como las construcciones romanas y visigodas con el empleo de sillares de arenisca y argamasa, con algunas coincidencias como el hueco que se deja a las hojas de las puertas o la carencia absoluta del uso del ladrillo en la cimentación.

El castillo presenta una planta en forma de triángulo o trapezoidal, truncada por su lado noreste donde existe una torre, con su lado mayor mirando hacia el sur y con un gran espacio central. Actualmente lo envuelve un lienzo de muralla con torres que flanquean en los ángulos sureste y suroeste. El lado noreste está cerrado por un edificio de planta rectangular, al que se adosa por el oeste una torre pentagonal en proa. Por el este, otra torre, encontrándose asimismo adosado con el edificio del Pósito. 

Las laderas norte y noreste del promontorio donde se asienta el Hisn Ashar son escarpadas actuando como muralla natural, mientras el resto presenta un perfil más suave que ha permitido el asentamiento del caserío. El acceso primitivo al castillo se sitúa en el lado noreste mediante un acceso en recodo a través de una torre adosada al edificio rectangular primitivo. La totalidad del conjunto está envuelta a su vez por una barbacana y un foso, prolongándose dicha barbacana por la línea de la muralla de la villa o Alcazaba, la cual abarca, junto con el castillo, la parte más elevada del promontorio, conformando ambos uno de los conjuntos monumentales más singulares del momento.

vista del Patio del castillo desde Torre del Homenaje

La actual puerta de ingreso al castillo de Iznájar se sitúa en el lienzo más oriental y conecta directamente con el Patio de Armas. La puerta presenta un arco rebajado con dovelas de sillares de piedra, que parecen ser hechos en época nazarí al recordarnos la puerta de la Torre de los Siete Suelos en Alhambra. Aquí se observa muy claramente otra de las características más singulares de los castillos califales, que son las puertas de costado o accesos en zig zag para evitar los golpes de ariete. El estado omeya construía fortalezas de planta cuadrada, con torres cuadradas en los ángulos y rectangulares en los paños de muralla, con puertas de acceso directo, que continuaría durante la época califal (casos de Álora y Marbella). 

Una de las características es la colocación de una torre exenta y más alta que la muralla en una esquina, para proteger la entrada principal del castillo, torre que algunas veces estaba unida al lienzo de muralla, como en el caso de Iznájar, y cuya misión era hostigar al enemigo, por lo que es posible la existencia de una antepuesta en la unión de la prolongación de la barbacana con dicha torre. En el espacio interior del castillo, que comprendía la Alcazaba, se localizaba con toda probabilidad el espacio de la mezquita, la cual se piensa que estuvo situada en el actual emplazamiento de la primera iglesia cristiana construida dentro del recinto, así como los baños públicos y las diversas casas de los nobles. 

El núcleo primitivo del castillo pudo levantarse en el siglo VIII emplazado sobre un asentamiento defensivo de época íbero-romana. Se encuentra al nordeste y está constituido por una torre y una estancia, a la cual se accede a través de un arco de medio punto formado por seis dovelas que se apoyan sobre salmeres convexos. No obstante, el paso del muro es de tipo adintelado y presenta a ambos lados unos huecos rectangulares para albergar las hojas de las puertas cuando estuvieran abiertas. Dicha estancia está cubierta por bóveda de medio cañón y está construida en piedras irregulares poseyendo dos vanos más. 

restos de la Alcazaba en el acceso al castillo de Iznájar

Conserva completa la planta pero debió tener otro segundo cuerpo del que sólo quedan los arranques de algunos de sus muros. El aparejo de los lienzos exteriores e interiores es de sillería regular, de pequeño formato, estando trabada con mortero de cal. La anchura de sus muros es de 1,80m y el recinto murado interior posee un perímetro de 98 m. En su origen, los lienzos de muralla presentarían un núcleo de lleno y dos hojas de sillarejo dispuesto en espiga y con llagueado saliente en las juntas. 

El conjunto de la fortaleza de este castillo consta, como venimos comprobando, de varias torres. La torre adosada al cuerpo primitivo, la torre en proa noroeste de 12,9 m de altura como primera atalaya contando con planta acodada y que daba entrada a la fortaleza, la llamada Torre del Homenaje también en el noroeste con planta cuadrada y tres cuerpos hasta una altura de unos 13,4 m y la torre del sudeste. Las cuatro torres encierran, cada una de ellas, una historia, función y origen diferente entre sí.

Desde el Patio de Armas una escalera metálica permite subir a la Torre del Homenaje. Es de tapial con sillares de refuerzo y con piedras labradas en su parámetro hasta la altura del adarve, desde donde originariamente una puerta adintelada, algo elevada del nivel del adarve para dificultar su acceso, permitía la entrada a una sala con bóveda esquifada de la que sale otra escalera que conduce hasta la terraza almenada. Situada al lado de poniente, era la más alta, la más fuerte y la emplazada en el lugar de más fácil defensa. Era el lugar más protegido y, en caso necesario, podía convertirse en el último núcleo de resistencia. 

exterior de la llamada Torre del Homenaje en Iznájar

Bajo la Torre del Homenaje, en el recinto murado, se aprecian los sillares almohadillados propios de las construcciones ibéricas y romanas. El castillo estuvo protegido también por un foso seco, denominado también Hoyo de Lobo o trinchera, como se aprecia en la base de esta Torre del Homenaje, espacio que fue posteriormente rellenado formando la liza. El foso seco se prolongaría por delante de la puerta, donde se situaría el puente levadizo de acceso. El castillo contaba también con el adarve, que entre los siglos XIII al XVI era un muro o muralla interpuesto como defensa, y que a partir de entonces se empezó a denominar al paso que va por encima de la muralla.

El castillo fue perdiendo su función militar y fue destinado a usos agrarios y ganaderos. En el siglo XVIII sufrió una gran transformación para acondicionarlo como vivienda del administrador del duque de Sesa, función que mantuvo hasta entrado el siglo XX y en cuya época se habilitó también parte del espacio para cuadras, y los restos de paramentos y pavimentos existentes en la zona del lienzo oriental. Cabe decir que hasta el siglo XIX, el condado de Cabra y el vizcondado de Iznájar se mantuvieron unidos, con otros muchos títulos, al ducado de Sesa-Baena.

En las dos salas interiores que conserva el recinto defensivo hoy se puede acceder a una exposición de espadas y dagas de la época. Por otro lado, la llamada Sala de las Caballerizas alberga una exhibición de oficios de la época y piezas artesanales. A través de esta sala, del mismo modo, puede accederse a uno de los calabozos del castillo. Junto al adarve meridional o camino de ronda se encuentra el aljibe de planta cruciforme, pues de la pieza central cuadrangular parten cuatro galerías cubiertas por bóvedas de medio cañón. 

Patio de Armas, Torre del Homenaje y acceso al aljibe

A través de la torre se accede a la albacara o Patio de Armas, de forma trapezoidal, bajo el que se encuentra ubicado un magnífico y gigantesco aljibe de sillería de piedra caliza, de planta cuadrada con un gran pilar rectangular en el centro, del que voltean cuatro arcos apuntados góticos también de sillería, de gran esbeltez y altura, que dan un aire grandioso al depósito del agua. Se puede acceder a este aljibe mediante una escalerilla de unos 7 m siendo uno de los aljibes mejor conservados de la época. Se trata de un aljibe de grandes dimensiones, situado en la parte central del Patio de Armas y excavado en la roa sobre la que se asienta el castillo. 

Tiene planta de 7,2 m de largo x 6,3 m de ancho, con una profundidad desde el suelo hasta el arranque de la bóveda de 4,1 m cúbicos. Tiene una capacidad de 185 m cúbicos y su cubierta se encuentra pavimentada con guijas de río, formando un dibujo radial, con cantos rodados negros que, partiendo desde el centro, asemejan los rayos solares, y donde existen unos sumideros circulares de piedra, formando un conjunto muy interesante. En cada pared, los arcos descansan sobre pilastras de ladrillo que hacen de arcos fajones. Cada sector de los cuatro en que se divide el espacio interior se cubre con bóveda de arista. 

Exteriormente presenta una cubierta planta. Los arcos, al ser apuntados, llevan la atención hacia el siglo XV en la época gótica, sin embargo es posible que este aljibe haya sustituido a otro de época islámica situado en el mismo lugar. Es admirable que este sistema de recogida de agua de lluvia siga funcionando a día de hoy y que su temperatura interior se mantenga todo el año entre 16-17º C. También junto al aljibe y bajo el subsuelo del Patio de Armas, existe un gran espacio abovedado con sillares y suelo de forma cónica, cuya utilización, posiblemente, fuese de silo.

interior del aljibe gótico en el castillo de Iznájar

El pavimento del resto del Patio de Armas es de cantos rodados claros, formando franjas con hiladas de cantos rodados negros. También son impactantes las vistas desde la llamada Torre del Homenaje, siendo la torre más alta y representativa del conjunto del Hisn Ashar y estando el interior de dicha torre actualmente dedicado a Rafael Alberti. El poeta gaditano visitó la villa en su juventud por primera vez, en el año 1920, encontrando en ella inspiración para su libro La arboleda perdida y a la citada torre le dedicó un poema.

Así decía Alberti en su obra "Después de la extraña fiesta de Rute, visité un pueblo de las alturas, Iznájar, que me pareció más hermoso de lo que yo recordaba. Es un pueblo perfecto, de una blancura maravillosa, encalado hasta el frenesí y con el carácter secreto de los romances de García Lorca". En edad más avanzada regresó para inaugurar una pequeña plaza que lleva su nombre y donde luce sobre un mosaico de azulejos Tras años de abandono, el ayuntamiento adquirió este castillo en 1991 a sus últimos propietarios, el conde de la Revilla y familiares, siendo restaurado durante el año 2007.

En Iznájar, en cualquier caso, se respira aire de la época de Al-Ándalus más allá del hisn que le dio nombre. El llamado gran mar del interior de Andalucía refleja hoy el perfil blanco de la población de Iznájar, coronado por su legendario castillo, y una especie de península rodeada de olivares y suaves lomas parece emerger de las aguas en pleno corazón de la Sierra Subbética, a orillas del también legendario río Genil.

patio cordobés entre las calles de la villa de Iznájar

Junto al cementerio cristiano de la localidad actual encontraremos un lugar mágico con connotaciones vitales que produce un contraste brutal. Se trata del hoy llamado Patio de las Comedias, antiguo zoco o mercadillo árabe que se convirtió a partir del siglo XVIII en un espacio donde presentar obras teatrales y hoy es uno de los patios cordobeses que suele llevarse premios en el concurso de Patios de la Subbética en el mes de mayo.

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