Marbella

vista de tramo de muralla en Marbella

Marbella, ciudad de la provincia de Málaga, está situada a orillas del mar Mediterráneo en la conocida costa del Sol, entre la ciudad de Málaga y el Estrecho de Gibraltar, en la falda de la llamada Sierra Blanca. Debido a la proximidad de la sierra con la costa, Marbella presenta un gran desnivel entre sus partes norte y sur, propiciando así vistas del mar y la montaña desde casi todos los puntos de la ciudad. 

Marbella cuenta con restos que atestiguan que estuvo habitada desde el paleolítico y algunos autores opinan que el origen del sitio se debe a un asentamiento fenicio de los que abundaron en la costa del Sol. Igualmente, sabemos que existió un núcleo de población romana por los sillares de su muralla y por recientes descubrimientos. Posteriormente, tras arrasar los normandos las costas de Málaga, se fortificó la plaza en época islámica y su actual nombre bien puede derivar del árabe Marbil·la o مربلة.

La fortaleza de Marbella fue construida en el siglo IX califal, construyendo en el siglo X varias torres almenaras y una cerca que protegía la ciudad. La alcazaba, de forma casi rectangular y más conocida como el castillo, se construyó muy probablemente en época de Abd Al-Ramán III en la parte más alta y en el ángulo nororiental, dentro del recinto formado por las murallas y torreones que cercaban la ciudad y que cubrían en todo su perímetro una superficie aproximada de 90.000 m2. 

Muy probablemente su fábrica se adhiere en el marco de la rebelión de Ibn Hafsun, en época anterior emiral, para contar con un punto en la costa mediterránea desde donde atacar a los rebeldes. La alcazaba se dividía a su vez en dos recintos, ambos de planta rectangular, en los que se ejercían las funciones administrativas en uno y las funciones militares en el otro, ubicándose la puerta principal que daba acceso al mismo justo al final de la rampa que hoy día podemos encontrar en la calle Carmen, donde existía además, un gran arco de entrada que desgraciadamente fue demolido a mediados del siglo XIX. 

tramo de muralla en el entramado urbano de Marbella

Intramuros, Marbella era una ciudad totalmente fortificada e inexpugnable, constituida por pequeñas edificaciones que disponían de grandes patios y calles muy estrechas, siendo la alcazaba su edificio más importante. Y, aunque no existen datos fehacientes sobre la existencia de una mezquita en Marbella, se supone que debió haberla, estando ubicada en tal caso y muy posiblemente al sur de la medina, muy cerca de la Puerta del Mar y próxima a la vía de la ciudadela que comunicaba el acceso de ultramar con la entrada principal de la alcazaba.

Posiblemente, la mezquita debió de estar enclavada en el mismo lugar que en la actualidad ocupa la parroquia de Nuestra de la Encarnación donde en unas excavaciones realizadas en el año 1980 se hallaron restos de antiguas cimentaciones las cuales podrían corresponder a los cimientos de la primitiva mezquita, encontrándose también durante estos trabajos arqueológicos una abertura de ventilación que tal vez perteneciera a algunos de los pasadizos subterráneos que se suponen existen bajo el suelo de la ciudad.

En la construcción de la fortaleza los musulmanes reutilizaron elementos procedentes de edificaciones desmanteladas o arruinadas de origen romano, como se puede observar en el muro que recorre la calle Trinidad. Además, los grandes bloques prismáticos de la parte baja y los capiteles jónicos empotrados entre los sillares del testero meridional de la fortaleza dan prueba de ello. En general, en su construcción encontramos una mezcla de materiales y métodos de construcción. 

De este modo, se observan capiteles romanos empotrados, como se ha dicho, y otros sillares de obra califal. Otros estudios encuentran restos constructivos como nódulos de mortero, opus signinum, estucos, ladrillos y tégulas, junto a escasos fragmentos cerámicos. Todos estos hallazgos sitúan fechas diferentes de construcción, pero la mayoría apoya que los trabajos encontrados coinciden en su traza con la época califal, sin entrar a valorar la suposición de una construcción anterior.

tramo de la muralla defensiva de Marbella

Posteriormente, durante la época de los primeros reinos de taifas, Marbil-la fue disputada por las taifas de Algeciras y Málaga, cayendo finalmente en la órbita de la segunda, que a su vez pasaría a formar parte posteriormente del emirato nazarí. En el año 1283 el sultán meriní Abu Yusuf lanzó una campaña contra el emirato de Granada en tierras de Málaga. La paz entre meriníes y nazaríes se alcanzaría con la firma del Tratado de Marbella el 6 de mayo de 1286, mediante el cual se restituyen al emir nazarí todas las posesiones meriníes en Al-Ándalus.

Sabemos que la fortaleza de Marbella fue ampliada más tarde en el siglo XIV, siendo su emplazamiento en este período de un gran valor estratégico para la defensa del sultanato de Granada. La zona norte del castillo, pertenecía sin duda a la época nazarí y en ella se situaban tres torres de gran altura, las del Cubo, Chorrón y la torre de la Puente Levadiza, conservándose en la actualidad algunos restos de las mismas. El núcleo urbano estaba rodeado por huertas, siendo los cultivos más afamados los higos y las moreras para la producción de gusanos de seda.

El acceso al interior del recinto era posible a través de sus tres puertas, Puerta de Ronda en el flanco norte (Plaza del Puente de Ronda); Puerta de Málaga en el este (Antiguo Puente de Málaga); y Puerta del Mar en el sur (Plaza José Palomo), siendo más de diez las torres que se alzaban en torno a la ciudad, protegiéndola durante siglos a causa de su situación fronteriza y sobre todo por los peligros derivados de la cercanía de la medina a la costa. A pesar de la escasa información disponible, parece que el espacio urbano se organiza en una serie de barrios y que existieron, subsistiendo hoy, algunas vías principales dispuestas para facilitar la conexión entre las diferentes puertas.

Algunos de los nombres cristianos de las torres fueron Torre de la Campana o Torre del Puente Levadizo, ubicada en la confluencia de las calles Portada-Solano-Escuela, la Torre del Homenaje o Torre del Chorrón, ubicada en el centro de la calle Portada, la Torre del cubo o Torre de Santa María, ubicada en la confluencia de las calles Portada y Arte a la cual se le adosa un frontis curvo con una intención pirobalística, la Torre Blanca, en la confluencia de Plaza de la Iglesia y calle Carmen, la Torre del Reloj, ubicada en la calle Carmen y la Torre de la Puerta del Hierro.

vista nocturna a restos del llamado Castillo en Marbella

Un papel esencial en la vida y en la economía de la ciudad debió de jugar el viario que conectaba la Puerta de la Mar, la mezquita principal y la alcazaba; es decir, el lugar por donde accedían las personas y productos que desembarcaban en el litoral marbellí, el centro espiritual de la ciudad y el lugar desde el que se ejercía el poder. Esta circunstancia habría dado lugar a la concentración de la actividad comercial en un sector que vendría a coincidir con las actuales calles San Juan de Dios, calle Gloria, Misericordia y calle Carmen, cuyo carácter comercial se ha mantenido a través de los siglos.

Tras la toma de la ciudad por parte del rey Fernando II de Aragón en el año 1485, una de las máximas prioridades que el monarca católico impuso a todos los moradores de Marbella y a los cristianos que quedaron a cargo de ella, fue el refuerzo de todas las defensas de la ciudad por lo que se aplicó un fuerte impuesto a los musulmanes ya moriscos que tras la guerra seguían en la comarca, destinándose parte del mismo a reparaciones y arreglos en las murallas. Tras la capitulación en junio de ese año 1485, esta fortaleza servirá para el control de la zona.

El deterioro y decadencia de la fortaleza después de la reconquista de la ciudad debió de comenzar posiblemente en el siglo XVI, hasta tal punto que en el año 1735 se estudió la forma de reconstruir y reforzar las murallas y la alcazaba, elaborándose un proyecto para tal fin. A pesar de ello, el proceso de ruina y deterioro de las murallas continuó con el paso del tiempo y mientras algunas torres se desmoronaban por la erosión y el envejecimiento de sus materiales, otras eran demolidas por intereses particulares, utilizándose en muchos casos parte de las murallas para viviendas que se fueron adosando a ellas.

Ya en el siglo XIX, concretamente en el año 1814, el ayuntamiento de la ciudad dispuso instalar en el Patio de Armas del castillo el nuevo cementerio, estando en funcionamiento hasta el año 1885 en que fue clausurado, construyéndose en el mismo lugar a mediados del siglo XX unas escuelas públicas que aún perduran, aunque hoy día esta proyectado su traslado a otro lugar y la recuperación del recinto para otros usos.

vista de muralla y Torre del Homenaje en Marbella

En 1955, los muros del castillo que lindan con la barbacana fueron coronados con unas impropias almenas carentes de rigor histórico, consiguiéndose tan solo dar una imagen errónea de la verdadera fisonomía que estas murallas tuvieron en su época original. Aunque afortunadamente, durante la década de 1990, se inició por parte del ayuntamiento la restauración del castillo con la demolición de las viviendas adosadas a sus murallas en las zonas norte y sur de la fortaleza y restaurando posteriormente todo el conjunto de torres y murallas que recorren la calle Trinidad.

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