Loja

vista de la alcazaba de Loja

Loja es una ciudad situada en la parte occidental de la comarca del mismo nombre, en la provincia de Granada. Por su término discurren los ríos Genil, Guadalhorce, Manzanil y Frío. El municipio lojeño es el más occidental de toda la provincia y se sitúa a 54 km de la capital provincial, a 131 km de Jaén y a 207 km de Almería. La orografía es bastante variada, compuesta de una mezcolanza de valles y sierras. Destaca la cuenca del río Genil, que divide al término municipal en dos quedando al norte de éste las sierras de la Subbética, con su imponente Monte Hacho; y el sistema Penibético, representado por la sierra de Loja, al sur.
 
La realidad arqueológica sitúa la primera ocupación de su solar hacia el siglo XI a. C. Los restos de estos pobladores prehistóricos de la Edad del Bronce reposan bajo la superficie del barrio de la Alcazaba, desde sus primeros años de presencia hasta bien entrado el siglo VII a. C., en el que las aportaciones del ámbito comercial y cultural fenicio suponen un primer florecimiento de tipo urbano para aquel poblado original, conocido como la mítica Tricolia.

La existencia de canteras de piedras o losas en la sierra de Loja, cerca de la población, explotadas posiblemente desde antiguo, explicaría y justificaría el nombre de la ciudad. Por otra parte, se puede asegurar que este nombre viene derivado del que tuvo durante la época musulmana, cuando la ciudad tomó su dimensión urbana actual e incluso una gran importancia, teniendo como hijo al afamado poeta Ibn al-Jatib, de gran influencia en la corte nazarí, o a la conocida como Morayma, la esposa del sultán Boabdil.
 
homenaje a Morayma en Loja, esposa del sultán Boabdil

Todo apunta, por tanto, a que Loja adquirió su verdadera dimensión con la llegada del islam, a partir del siglo IX. Si bien Loja no se menciona en fuentes escritas hasta el año 893, cuando se construye su castillo, su territorio aparece en cambio como escenario de la historia andalusí desde muy temprano. El hecho de que los reyes visigodos tuviesen propiedades en esta zona y, además, que un hijo del rey Witiza, que por su colaboración con los invasores había recibido parte de ese patrimonio, donara algunas de esas propiedades a dos miembros del ejército árabe hacia el año 750, hace que tengamos una información excepcional sobre este territorio y sobre distintos personajes vinculados a él. 

Uno de estos dos miembros de los ejércitos árabes fue el fundador del linaje de los Banu Jalid, asentados en Al-Funtin (El Frontil, Loja), de entre cuyos miembros los distintos emires cordobeses, sobre todo desde Abd Al-Rahman I (años 756-787) hasta Abd Allah I (años 888-912, siendo el séptimo emir omeya cordobés), nombraron a sus más altos funcionarios, con el título de visires (consejeros o ministros de Estado) y caídes (generales del ejército), pero también de este grupo salieron gobernadores de provincias o los más destacados cargos de la propia ciudad omeya de Córdoba.
 
Existen datos de cronistas árabes, en este sentido, en relación al recibimiento del futuro emir omeya de Ál-Andalus, el antes mencionado Abd Al-Rahman I, en la costa de Ilbira en el año 755. Según cuenta Ibn al-Qutiyya, cronista sevillano del siglo X que escribió el Ta'rīj iftitāh al-Andalus  o Historia de la Conquista de Al-Ándalus “Allí salieron a rebibirle Abu Utman y Abd Allah b. Jalid, llevándoselo primero a la residencia (manzil) de Abd Allah b. Jalid en Al-Funtin, que les venía al paso, e inmediatamente después a Turrus, de la kura de Ilbira, residencia (manzil) de Abu Utman”
 
escultura en homenaje a Aliatar en Loja
 
Aún a fines del siglo IX, en concreto respecto a un suceso del año 888, se alude a este lugar de Al-Funtin como el hisn de los Banu Jalid. Cabe señalar también que, al fundarse la alcazaba de Loja en el año 893, quedó como gobernador del sitio un miembro de esta familia de los Banu Jalid. Tal como nos cuenta, entre otros, el historiador del siglo XI, Ibn Hayyan, «El infante Al-Mutarrif (hijo del emir Abd Allah I) se dirigió con su ejército cordobés a Loja (Lawsa), edificó su hisn y lo perfeccionó, y dejó en ella a Idris b. Abd Allah como gobernador».
 
En fechas posteriores, la alcazaba de Loja vuelve a citarse como punto de apoyo de las tropas emirales que participan en acciones contra los rebeldes al poder omeya. Así, en el año 894, el historiador antes citado, Ibn Hayyan, en su obra Al-Muqtabis III, nos dice que el ejército emiral, tras atacar Turrus, se retiró pasando por Loja y Frontil «cuyos habitantes permanecían en la obediencia y no fueron molestados». En el año 904, al narrar una expedición contra las fortalezas de Turrus, Al-Ruyul y Al-Jusan, se cita a Loja como punto de acogida de las tropas, donde quedó acampado el infante Aban, hijo del emir Abd Allah I.
 
Más adelante, el castillo inicial se transformó en una ciudad, mencionándose este lugar como Madinat Lawša ya en el siglo XI, en que la ciudad ya se muestra como un destacado reducto de marcado valor estratégico en el papel de custodia de la vega de Granada, concentrando probablemente la población existente en otros núcleos rurales de su entorno, como debió ser el caso de Al-Funtin, del cual permanece aún el nombre, ligeramente transformado, en referencia a un importante nacimiento de agua, el manantial de El Frontil. 

vistas de torres y tramo de muralla en la Alcazaba de Loja

No hay que olvidar que Loja era una de las ciudades más importantes pertenecientes a la qura de Ilbira, cuya cabeza era la ciudad de Granada. Por entonces, el paisaje agrario de la ciudad de Loja era peculiar, en el sentido de que -junto al caso de Alhama- al estar situadas en los bordes de la vega granadina, contaban en sus campos con algún que otro regadío y, lo que es más importante, contaban con abundantes tierras de pan llevar.
 
Cuando el historiador andalusí Al-Razi (años 888-955) habla de la ciudad de Loja, ya en época de gobierno de Abd Al-Rahman III, nos dice, según se conserva a través de la versión romanceada de su obra, que «Loxa naçe contra el poniente de Eliberan e contra el poniente de meridion de Cordova, es muy natural tierra de muy buenos lugares, de muy buenas frutas e huertas, e yaze sobre el rrio de Xenil». Aun siendo así, la familia que dominaba estas tierras, los Banu Jalid, no resistieron la caída de la dinastía omeya en Ál-Andalus, por lo que ni en Córdoba ni en el territorio de Loja volvemos a encontrar referencias a estos personajes después de comienzos del siglo XI.
 
En concreto en Loja, aunque no sabemos con certeza en qué lugar, un tesorillo fue enterrado poco después del año 1009-1010, correspondiente al año 400 de la hégira, por lo que el ocultamiento se hizo en los momentos convulsos del final del califato omeya en la península. El tesoro consistía en un collar de oro, una pulsera de plata y otras pequeñas joyas, así como seis monedas de plata (dirham/s), una norteafricana y las demás andalusíes, la más tardía fechada en el citado año.
 
escultura de Morayma en la ciudad de Loja
 
Como ciudad fronteriza, se vio envuelta en numerosos avatares militares, incluido su ataque y destrucción por parte de las tropas del rey castellano Fernando III el Santo en el año 1225, mismo año en que dicho rey decidió sitiar la ciudad fronteriza de Jaén, aunque tardó 20 años en caer en manos castellanas. El imperio almohade se desintegraba tras la derrota de las Navas de Tolosa en 1212 y, aún más, tras la muerte del emir, Abu Yaqub Yusuf, en el año 1224.
 
A comienzos del siglo XIV nació en la ciudad de Loja el antes citado Ibn-Al-Jatib que, con el paso del tiempo, llegaría a convertirse en un influyente personaje del reino nazarí durante los gobiernos de Yusuf I y su hijo y sucesor Muhammad V, aunque las intrigas palaciegas finalmente lo obligaron a vivir la última etapa de su vida perseguido y condenado por herejía. Aún así, hoy en día está considerado, con sus luces y sus sombras, como la figura intelectual más relevante del reino nazarí de Granada

En el mismo siglo XIV, concretamente en el año 1467, nació en Loja la hija del famoso general Aliatar o Alí Al-Attar, traducido como Alí el perfumista o el especiero. La chica, a los 15 de años de edad (en el año 1482) se unió en matrimonio con el conocido como Boabdil, quien terminaría siendo el último sultán del reino de Granada. Se sabe que el padre de Morayma, el general Aliatar, invertía toda su fortuna en la resistencia nazarí frente al avance de las tropas cristianas, por lo que Morayma se casó con joyas y ropas prestadas.
 
pintura en homenaje a Ibn Al-Jatib en Loja
 
Con la conquista por parte de los castellanos de la plaza de Alhama en ese mismo año 1482, se procedió a ocupar la ciudad de Loja, si bien solo después de dos intentonas fallidos, en los años 1482 y 1485, se pudo tomar esta ciudad el 29 de mayo de 1486, cayendo el sultán nazarí herido y prisionero. Como antesala de la capital del reino nazarí de Granada, el mismo sultán Boabdil entregó esta ciudad al rey aragonés Fernando II el Católico, tras el penoso asedio sufrido que duró varios días. Para esas fechas, la urbe ya poseía sus rasgos constructivos y podía contar entre 6 mil y 10 mil habitantes.
 
Los musulmanes salieron de la ciudad libres y escoltados hacia Granada, dándose a partir de ese momento el asentamiento de nuevos pobladores cristianos, ordenando los reyes católicos el repartimiento de casas, bienes y heredades entre los quinientos nuevos vecinos con que mandaban poblar la ciudad, según consta en el Fuero de Córdoba. En el sector de la Alcazaba se repartieron 41 casas en el año 1489, en el barrio del Jaufín se repartieron 191 casas y en el Arrabal, que era el barrio más poblado, se repartieron 223 casas en ese mismo año.
 
A partir de este momento, Medina Lawsa fue perdiendo características propias de la ciudad hispanomusulmana y transformándose en un núcleo adaptado al concepto de ciudad castellano-cristiana. La estructura básica de la ciudad en época nazarí (Alcazaba, Jaufín y Arrabal) se mantuvo, pero se redefinieron aquellos espacios organizándose en torno a parroquias, a la vez que nuevos hitos arquitectónicos, espaciales y simbólicos se desplegaban y las mezquitas se consagraron como iglesias.

No hay comentarios: